Los tres expositores del Foro sobre “Adicciones, un nuevo compromiso social” organizado por la Comisión Bicameral de Seguridad, brindaron distintos enfoques de la problemática relacionados con lo científico, lo social y lo jurídico.
El primer expositor fue el médico psiquiatra, Guillermo Dorado quien, entre otros cargos, ocupa la presidencia del Colegio Latinoamericano de Neurofarmacología.
Para definir el término adicción apeló a una extensa relación entre la genética, el entorno y el desarrollo de la misma, considerando a la etapa de la adolescencia como la más importante dentro de la población de riesgo. En esa época de la vida, es importante el impacto sobre el desarrollo biológico y la modificación irreversible sobre estructuras cerebrales. El primer entorno de los adolescentes y jóvenes en la familia que por distintas causas vive prácticamente estresada por sus compromisos sociales o carencias de todo tipo.
Con un lenguaje estrictamente profesional se refirió, seguidamente, a la neurobiología de la adicción y como se va instalando en el individuo. Los jóvenes creen que las sustancias son una especie de combustible para encarar la vida y sus conflictos y de esta forma comienzan a cambiar de conductas, comportamiento, memoria y voluntad, entre otros aspectos. Desarrolló luego el correlato clínico – anatómico y presentó un cuadro psicopatológico de las enfermedades que se generan, llegando a condiciones crónicas, irreversibles, que en adelante sólo pueden ser controladas pero no superadas completamente.
Presentó luego un informe sobre el consumo de marihuana en Europa, que tiene dos países a la cabeza del mismo: España e Inglaterra.
Explicó los estadíos de la encefalopatía y los efectos sobre el sistema inmunológico. Primero se presenta una situación recreacional, consumir por “placer” junto a situaciones de divertimento o entretenimiento; luego viene la etapa amotivacional, como se va instalando el “placer” se va convirtiendo en depresión y se pierde la conciencia de los placeres genuinos y sanos; en tercero y cuarto lugar presentó a la depresión como algo permanente seguido de cuadros psicóticos cada vez más frecuentes.
En la disertación también se refirió a la abstinencia y sus consecuencias y la complejidad que se presenta en esa instancia a nivel de cambios profundos de orden neurobiológicos.
Jorge Baranolica, jefe del Servicio Infanto Juvenil del hospital El Sauce, hizo hincapié en la criminalización que se hace de la pobreza, puntualizando que desde la década del 70’, la sociedad comenzó a vivir un “proceso de fragmentación” que derivó en la “segmentación y exclusión” de distintos sectores de la sociedad.
Antes la escuela pública cumplía un rol integrador, de equiparación de condiciones sociales, que tras ese proceso de fragmentación dejó de cumplir, dijo el especialista.
En ese sentido, advirtió que la temática de las adicciones no es una cuestión puramente “médica, sino que es un problema social que requiere de un abordaje integral” y del compromiso de toda la sociedad.
“No es sólo medicalizar el problema, sino que también hay que atacar las circunstancias sociales que lo originan” manifestó Baranolica, agregando que es necesario “volver a instalar en la lógica de la cotidianidad, valores perdidos. Me preocupa que la problemática de las adicciones sea naturalizada”.
En la misma línea, expreso que se tiende “a ponerle rótulos a la situación. Si tiene características criminológicas, es un tema de abogados y jueces, si tiene características médicas, lo aborda la medicina, pero las adicciones constituyen un problema de todos. El problema es de todos y no lo podemos eludir”.
“Hay un aspecto que lo cubre la medicina, pero es sólo un aspecto. La realidad indica que tiene que ver con lo colectivo”, resaltó.
Al mismo tiempo, hizo referencia a un estudio realizado en Brasil que daba cuenta que ninguna de las personas recuperadas de la adicción a las drogas confiaba en el sistema de salud.
Quienes habían logrado “la recuperación”, fueron aquellos que “tuvieron a alguien cercano que se involucró en el problema y se convirtió en el sostén”.
Finalmente, Claudia Nofal, jueza Federal de Mendoza, manifestó que el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación analiza un caso en particular y que “no despenaliza”, porque esa función tiene que cumplirla el Congreso Nacional.
Añadió por otra parte que “hay normas que pueden ser legítimas en su origen”, pero que a veces “la realidad demuestra todo lo contrario”, en referencia al concepto que si se termina el consumo, se acaba también con la comercialización.
Para la magistrada, “la solución no siempre pasa por el derecho penal”, sino que es “a lo último que se tiene que recurrir” porque es el Estado quien debe asignar los recursos necesarios para manejar la problemática.
“El Congreso es el lugar de debate”, enfatizó Nofal, quien además puntualizó que “la solución es compleja” y el abordaje “debe ser inter y multidisciplinario”.