Que vuelvan todos

La dirigencia mendocina se borró de la crisis. El gobierno deambula sin rumbo y una parte de la oposición negocia impúdicamente sus votos, o hace la plancha esperando que pase el tiempo. Mientras tanto hay más de 50.000 mendocinos sin trabajo y la pobreza se multiplica en todo el territorio de la provincia.

Que vuelvan los que gobiernan, porque se fueron poco después de ganar las elecciones y asumir, y ahora la provincia es un desbande.

Apenas pasaron unos meses, pero el 1 de Mayo, en la Legislatura y ante el aplauso complaciente de legisladores oficialistas y paraoficialistas, Celso Jaque decía que la pobreza en Mendoza era de sólo el 8 %, más baja que el promedio nacional. Pocos meses después, reconoció que llegaba al 30 %. Para la Iglesia, es del 40%, y el 33 por ciento de los mendocinos recibe algún tipo de ayuda social. Se trata de poco más de medio millón de personas. De estos, según un informe publicado por el diario Los Andes esta semana, unos 45.000 son niños de 0 a 4 años en las condiciones más tremendas de indigencia. Es la edad más crítica del crecimiento, la que fijará la mayoría de sus capacidades futuras. Pero están mal nutridos y pagarán su pobreza con más pobreza, con más exclusión.

El desempleo creció casi el doble en un año. Son más de 50.000 los mendocinos que no tienen trabajo.

Nada de esto es casual. Las decisiones se toman en minúsculos grupos de “amigos de los amigos” en función de negocios e intereses ajenos a la población, cuando no de corrupción. El gobierno de Celso Jaque no gestiona, y hunde cada vez más a la provincia en un pozo sin fondo, donde el denominador común es, precisamente, la pobreza. En esta provincia, como producto de la pobreza de formación, de vocación, de valores, de la pobre renovación de los partidos; llegan a puestos importantes personas a las que en una democracia sana, participativa y confiable, nadie les cedería la administración de una alcancía familiar.

Y hay cada vez más gente en los comedores. Hace unos meses eran más de 200.000. Hoy esa cifra puede haber crecido. Eduardo Andreu, presidente del Banco de Alimentos de Mendoza, nos habla de la pobreza: “Vemos que la situación es común en todo el país. En Mendoza, hay un dato que es revelador: en junio de 2008 atendíamos a 9.400 personas sólo en el Gran Mendoza; en junio de 2009, atendemos a 11.800, un 20% más”.

Aprobaron un presupuesto mentiroso, y ahora no hay dinero ni siquiera para fotocopiar un expediente, por no hablar de los apuros que pasan los funcionarios de la administración central para pagar los sueldos y dar las prestaciones más básicas del Estado, en un entorno de empobrecimiento público y desidia.

El gobierno no sabe qué hacer y le pregunta a los periodistas de opinión de los medios cuál debe ser el rumbo. Es bueno que abra el arco de consultas, pero no es en la prensa en donde se deben buscar respuestas, porque el periodismo tiene otro rol en la sociedad. Denunciar, por ejemplo, que los maestros viven en condiciones casi tan pobres como gran parte de sus alumnos, con sueldos de hambre en una provincia donde la gente demanda más y más educación.

Que vuelvan los radicales iglesistas, el PD, y el cobismo que se borró…

…porque por omisión, acuerdos sectoriales, trenzas políticas, amiguismo, e intereses alejados de la comunidad, han permitido al gobierno todo tipo de tropelías y desaciertos, incluyendo la ausencia de un debate serio en cada tema, el manejo irresponsable y cartelizado del petróleo, la energía, el agua, y cuanta riqueza nos fluya. Han consentido la confección de presupuestos deficitarios, bloqueado investigaciones importantes que podrían haber arrojado luz sobre aquellos que pintan con brea sobre la institucionalidad mendocina.

Han facilitado el nombramiento de un contador sin conocimientos, experiencia, transparencia, y mucho menos la cultura que hace falta para llevar adelante la Educación, el área estratégica más importante de una sociedad. Una encuesta reciente indica que casi el 90 % de las personas más sumergidas en la pobreza extrema de nuestra provincia demanda conocimiento, más horas de escuela, más calidad educativa, e incluso inglés obligatorio. La gente postergada se da cuenta de las herramientas que necesita para progresar en una sociedad. Eso sí, en la audiencia pública para evaluar al “gobernador de la educación” la oposición no preguntó nada, y el gobierno colmó la sala de aplaudidores, muchos de ellos empleados del casino provincial, en una grosera burla a la sociedad.

Como último sketch, los arreglos individuales de radicales iglesistas y de algunos miembros del PD permitieron al gobierno avanzar en un plan de viviendas dudoso, y que va a endeudar a la provincia condicionando la construcción de viviendas por los próximos veinte años. Fue una irresponsabilidad mayúscula. Y el cobismo, claro, adquirió desde el 28-J sus propias plateas especulando con una victoria electoral en 2011. Lo que no entienden, es que no habrá tal 2011 si miran para otro lado cuando la gente los reclama. Mientras esto ocurre, intendentes de la oposición, prendidos fuego por la crisis, anuncian cómo crecen el desempleo y la pobreza.

Que vuelva el peronismo…

El partido de gobierno, el que gobernó doce años seguidos la provincia ¿Qué está haciendo?

Se mira el ombligo, los dirigentes apuestan a salvarse como puedan mientras observan impávidos cómo Celso Jaque termina de dilapidar la provincia. Los intendentes, si la situación no cambia, no podrán salvar sus votos en 2011 porque la gente no es estúpida, y entiende que al no ocuparse de fortalecer al gobierno, no se están ocupando de ellos. Deben comprender que los municipios son la primera barrera de contención anta dramas sociales como la marginalidad, la pobreza, la exclusión, la decrepitud, la inseguridad, y la degradación de la salud pública. Los peronistas tienen que hacerse cargo, porque son quienes detentan el gobierno. Esconderse en sus despachos para ver cómo Jaque se cae sin ruidos, pero sin pausa, de pura inacción; es pernicioso para la provincia, y para ellos.

Que vuelva Celso Jaque…

El gobernador tiene que abandonar el resentimiento y el aislamiento. Alguna vez fue un Intendente respetado en su pueblo y un legislador nacional laborioso que trataba de solucionar problemas. No entendemos, casi nadie entiende, qué le pasó. 

En tres meses que pasaron desde las elecciones no ha dado una sola señal de cambio real. Encerrado en una burbuja autista su administración acumula ineficiencia e irregularidades, mientras su propio cuñado-funcionario se enreda en internas mediáticas con el ministro de su área. Es decir, Jaque sigue dando un show penoso y dañino para Mendoza. Desde la derrota sólo hizo cambios cosméticos. No escucha a nadie, ni a los ministros más importantes. Se ha enclaustrado en su círculo de dominación y confianza de espaldas a una sociedad que le reclama liderazgo, y que se ponga al frente de la crisis en lugar de encomendarse a todos los santos, porque esta Mendoza sin brillo se parece cada vez más a las provincias más pobres. Nos hemos africanizado como aquellos estados que no tienen alimentos, ni recursos naturales, ni agro, ni inteligencia, ni industria, ni comercio… Celso Jaque es culpable de la profundización de la pendiente que nos lleva más rápido al abismo. Los mendocinos le reclaman cambios a gritos y pareciera que él cree que nada debe cambiar. En una Mendoza pauperizada, si no cambia será recordado como el peor gobernador que haya dado la democracia. Su acción -o su inacción, más bien- produce efectos, como la salud pública en crisis absoluta, donde el que se enferma se muere, donde los residuos patológicos se amontonan en bolsas en un hospital de referencia, donde se fraccionan los remedios porque no alcanzan. Donde todo es más pobre.

Mary Perrone es trabajadora social en el barrio La Gloria. Ella también nos habla de la pobreza: “Llevamos años trabajando en el barrio de manera sistemática e intentando trabajar desde aspectos positivos del barrio. Esta crisis no es ni por asomo parecida a la del 2001, pero lo que estamos viendo ahora es que se han incrementado la violencia y la deserción escolar a más temprana edad, sin que haya un seguimiento adecuado para estos niños. La marca más fuerte a combatir ahora es la de la violencia reinante, la pérdida de códigos. Antes, a la gente de adentro del barrio no se la tocaba. Esto se perdió y la situación ya va más allá de la pobreza”. Pareciera que emperrado en este camino, Celso Jaque es el gobernador de una gestión increíble y autodestituyente.

Que vuelvan los medios y los periodistas…

…y cumplan con su misión, que es la de exponer la verdad con una visión crítica e independiente. Desde aquellos que pusieron todas sus armas informativas al servicio de negocios para multiplicar poder y dinero, y los usaron en función de su propio crecimiento, hasta aquellos que creen que el equilibrio y la mesura típicos de Mendoza significan no decir nada o muy poco. Hoy, ser equilibrado es denunciar las desigualdades sociales, las carencias de salud pública y educación, la corrupción, las componendas con el poder en detrimento de la gente.

El equilibrio es estar del lado de la gente, y no poner los medios al servicio de negocios o de la pauta de publicidad oficial, que nada tienen que ver con la información. Los mendocinos merecen algo más. Y por eso critican con dureza a medios y periodistas. Tras la espesa cortina de conveniencias que duró decenios, hay que buscar el por qué muchos ciudadanos están a favor de una ley de medios dudosa y de sesgos autoritarios. En esa letra legal intuyen una forma de castigo contra quienes les ocultaron la realidad durante tanto tiempo.

Que vuelvan los periodistas y cumplan con su deber. Que ejerciten su pensamiento crítico y su libertad de conciencia, y que las pongan  al servicio de la libertad de expresión y del derecho a la información que tienen los ciudadanos. Y que no presten sus plumas, sus rostros y sus apellidos a operaciones y maniobras de intereses sectoriales.

Que vuelvan los empresarios…

…porque muchos decidieron mirar para otro lado. Pronto se cumplirá un año desde los tibios intentos de formar una confederación que reuniese a las entidades del comercio, la industria, el campo, los servicios, y las distintas actividades que en Mendoza producen trabajo, riquezas, y aportan al PBI. Pero después de cada reunión, las necesidades y sentimientos egoístas de varios de los dirigentes, los impulsaron a tomar los teléfonos y entregarse a los funcionarios de turno, con tal de mantener u obtener algún que otro beneficio sectorial. Los avances en una agenda de temas importantes para Mendoza o de propuestas para combatir la pobreza que se está devorando a la mitad de la población han sido prácticamente inexistentes.

Que vuelvan, y que pierdan el miedo de hacer. Si hacen y generan propuestas para Mendoza, va a ser más fácil cumplir con su deber social de invertir, arriesgar y multiplicar trabajo.

Que vuelva la Justicia…

La Justicia es el último refugio, el dique de contención del ciudadano, mucho más en momentos en que la degradación de la calidad institucional desprotegió a la gente. Hay jueces y fiscales que luchan contra el delito con las herramientas que tienen a mano. Pero hay quienes que están cooptados por el poder político y económico. Y en sus fallos no se refleja el equilibrio. Otros, miran para otro lado cuando los funcionarios cometen el crimen de la desidia, que impacta de lleno en la población y en su calidad de vida.

Que vuelvan los hombres de la Justicia que intervienen de oficio ante la discriminación, la corrupción, las violaciones frecuentes de la ley desde atrás de un escritorio, para que aquel que robó, mintió o defraudó en nombre de la cosa pública y en beneficio de sí mismo o de terceros, sea juzgado y condenado si corresponde, y no encuentre senderos en los que se puede construir la impunidad.

Que vuelva la ciudadanía…

…porque desde el Que se Vayan Todos, la única forma de participación popular ha sido a través de ONG muy específicas, o de cacerolazos y cortes de ruta. El ciudadano tiene derechos pero estos conllevan obligaciones, como la de exigir calidad institucional, de vida, de gestión pública y política; de educación; y seguridad y salud. No alcanza con ir a votar. Y es en la ciudadanía donde residen las esperanzas de cambio que se pueden encender, ante una clase política contaminada por negocios, corrupción, y trenzas para obtener prebendas y puestos clientelares.

La exigencia, la participación, ayudar al otro, acercarse a las instituciones que la pelean con las ollas gigantes en la mano para darles de comer a 200.000 comprovincianos marginados, sería un buen camino.

Que vuelva la gente que se fue, y se refugió en sus casas, sus trabajos, sus clubes, y que no levanta la vista para no ver, porque es la que tiene las herramientas para salir adelante a pesar de los muros –reales e imaginarios- que han levantado para sentirse más seguros, y a salvo incluso de la pobreza.

Que vuelvan los jóvenes, que huyeron espantados de la política, la militancia social, y el compromiso, por los malos ejemplos. Y se han refugiado en mundos individuales y plenos de riesgos, sin esperanzas ni expectativas.

Eduardo Ruiz es titular de la Asociación Emprender Mendoza. Él nos habla de la Mendoza real: “Por supuesto que la pobreza no está en disminución. Lamentablemente, la brecha entre ricos y pobres se afianza y se consolida: los menos ganan más y los más ganan menos. Lo peor es que no hay quién promueva cambios y el sistema económico y social que vivimos no promueve que éstos se produzcan, sino todo lo contrario. En los barrios y comunidades, se ha naturalizado la pobreza y nadie está trabajando para el cambio…”

Tiene razón. Por eso… Que vuelvan todos. Para que no vuelva el que se vayan todos.