Los Kirchner tienen todavía dos batallas y media cruciales para capear en el Congreso. Al Presupuesto 2010 que aprobó sin chistar Diputados le falta la sanción del Senado. Se acaba de sumar el proyecto para reabrir el canje de la deuda, destinado a permitirle al Gobierno rastrear dinero en los mercados internacionales y paliar la asfixia financiera. Está en ciernes la reforma política que apuntaría a dos objetivos, más allá de la cháchara con la que suele adornarla la Presidenta: asegurarle a Kirchner, aún en su eclipse, una influencia sustancial en el peronismo; devolverlo, además, a la pelea presidencial si muchos otros astros se conjugaran a su favor.
Kirchner mantiene a la mayoría del PJ domesticada. Tiene en sectores gremiales -la CGT de Hugo Moyano-, organizaciones sociales y piqueteros los arietes para garantizar el control callejero y alejar otras posibles vertientes de protesta. La oposición pareció contar con su gran hora durante el conflicto con el campo. Pero ese pleito todavía irresuelto se ha terminado desgajando de la sociedad.
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La nueva maniobra que traman los Kirchner
La oposición aguarda el cambio parlamentario de diciembre para posicionarse mejor. Pero el Gobierno apuesta a sancionar las últimas leyes en noviembre y luego, quizás, estirar el receso hasta marzo. El clima político sigue con sobredosis de tensión. Derroche del Estado. Por Eduardo Van der Kooy, en Clarín.