Campo, comunicación y participación: el gran desafío

El nuevo año que se ha inciado le representa al Gobierno nacional nuevos desafíos que giran en torno a los tópicos de "campo, participación y comunicación". Con la mirada pueta en esos tres ejes, el periodista Daniel Pelegrina ha analizado el informe que aquí ha sido recogido para Noticias Argentinas.

Cristina, el día que hizo los anuncios para que el campo morigere su estado de crisis. Foto: NA
Cristina, el día que hizo los anuncios para que el campo morigere su estado de crisis. Foto: NA

El gran resultado del 2008 es haber puesto al campo en las primeras planas del país por mucho tiempo, pero el año próximo presenta el desafío de incentivar la comunicación y lograr altos niveles de participación general y política.
  
El año que terminó le dio al sector agropecuario la posibilidad de tender puentes, para explicar quiénes somos, lo que hacemos y queremos al público, al que a veces es difícil llegar.
  
Las dificultades de comunicación se presentan porque históricamente el sector no ha sabido desarrollar políticas en ese sentido.
  
Hay círculos viciosos para romper: estábamos acostumbrados a reconocernos como un sector de bajo peso específico y disminuido poder de comunicación.
  
Antes del conflicto, desde las entidades veíamos estas falencias en la comunicación, un déficit con el gran público, y veníamos trabajando en proyectos que se aceleraron justamente en 2008.
  
Este año que pasó ingresamos en una dinámica poco conocida para nosotros y si no estábamos preparados, aprendimos sobre la marcha: arrancamos con las conferencias de prensa, los mensajes; así, con algo de asesoramiento, comenzamos un aprendizaje de prueba, error y bastante coraje.
  
Después del conflicto, del cual ya se ha hablado muchísimo, al sector y a la Comisión de Enlace le quedan dos desafíos fundamentales: uno es la comunicación y el otro la participación.
  
Debemos mantener vivo todo este canal abierto, con el público, con los productores y la ciudadanía en general para seguir de esta manera provocando la sinergia que culminó con los actos masivos en Rosario y en el Monumento a los Españoles en esta capital.
  
Digo que fueron la culminación porque en esos actos había mucha más gente que se sentía identificada con el mensaje que estábamos pasando nosotros.
  
El mensaje es de dignidad: no vamos a arrodillarnos como querían; de justicia, en el sentido de que queremos ser tratados con la misma vara que muchos otros sectores, por ejemplo que las retenciones no sean un impuesto discriminatorio.
  
También es un mensaje de federalismo; de la familia vinculado con la identidad agropecuaria que es la de la cultura del trabajo que se ha perdido mucho en la Argentina y que hay que  recuperarla.
   
Me parece importante destacar que trabajo en el campo significa mucho, es estar "mano a mano" con la gente, con los vecinos, con los empleados, comunicándonos permanentemente.
  
Recuerdo que en el conflicto intentaban divorciarnos de todos los que son nuestros trabajadores, nuestros colaboradores. No hay peor disparate: como productores, todas las mañanas, nos levantamos, conversamos, vemos cuáles son los planes del día, que pasó, lo que vendrá, si hay que realizar una tarea de emergencia ya estamos todos juntos tirando de la pata de un ternero que no puede nacer. Esta es nuestra identidad.
 
Para el 2009, nuestro desafío es ya empezar a armar campañas de comunicación organizadas sobre temas del campo. También es construir que no somos "quejosos" y que hay propuestas y un enorme entusiasmo y ganas por demostrar lo que el sector es capaz de hacer por el país.
  
La participación en los niveles de decisión y en política general es el otro desafío como otras regiones que tienen al sector agropecuario pujante en todos los estratos.
  
Deberemos cubrir desde los fiscales de mesa para que las elecciones sean auténticas y no hayan problemas allí y de ahí para adelante hay campos enormes de participación porque convocaremos a los mejores, a los que estén dispuestos y los respaldaremos.
  
Sabemos que en pocos años podemos multiplicar todas nuestras producciones, al margen de esta crisis que se va a revertir, el mundo va a necesitar los productos argentinos y ahí estamos nosotros con una cantidad de condiciones humanas y la capacidad de labor de la gente desde el que agarra la pala hasta el que otorga un crédito.
  
El desafío es que el sector agropecuario sea el motor de un país distinto. Feliz Año.