Una tribuna blanda para decir cualquier cosa

El gobernador pasó un almuerzo tranquilo con la diva Mirtha Legrand y las vedettes que acompañaron la mesa. Empezó el “Operativo imagen” para reposicionar al oficialismo.

Foto: Gerardo Gómez /MDZ
Foto: Gerardo Gómez /MDZ

No era esperable que el gobernador Celso Jaque dijese cosas importantes en el almuerzo más popular de la televisión argentina, aunque sí había expectativa por escuchar su opinión sobre temas tan urgentes como la inseguridad, la recesión, y la gravísima situación del campo mendocino.

Para poner la intervención de Jaque en su justa medida, hay que decir que los almuerzos con Mirtha no son precisamente una tribuna de doctrina, aunque resultan un buen termómetro para medir el humor de la gente en determinados temas, siempre que la diva se suelte un poco y sea más o menos incisiva. Además, la aparición de Celso Jaque en uno de los programas más importantes y tradicionales de la TV nacional fue una cuidadosa puesta en escena, parte de un operativo mayor que busca reposicionar al gobernador, en la provincia en la que la administración justicialista tiene la peor imagen del país. Encima, es el lugar en que el oficialismo tiene la imperiosa necesidad de derrotar a los candidatos del vicepresidente Julio Cobos. Si no le ganan en Mendoza, el poder K será el hazmerreír de la política nacional, por no mencionar las consecuencias de ello: Habrá empezado el tiempo de descuento para Néstor Kirchner y Cristina, lo que activará la poderosa máquina sucesoria del PJ.

Así, se pergeñaron dos planes: Una intensa movida de obra pública, que hemos denominado “Billetera 2009”, y el operativo de propaganda para mejorar la imagen del gobernador. El primero, anticipado por este medio el 9 de diciembre, se puso en marcha con el anuncio de las viviendas electorales. Incluso Mirtha se las mencionó a Jaque, y dio pie al gobernador –que venía de ser orador en un acto de Cristina- a que se explaye en las bondades del programa.

De todos modos, en un escenario amable en el que Jaque –rodeado de vedettes- no tuvo contrapunto político (a último momento, el cantante Jairo -que suele ser ácido con los funcionarios- no participó del almuerzo), la señora le hizo un par de preguntas sobre inseguridad. Jaque contestó algunas obviedades (...política de Estado, trabajar en conjunto, combatir la delincuencia… más educación… más trabajo) y en la única respuesta puntual, sobre el asalto comando y violación a una canadiense en su propio petit hotel en Maipú, dio un dato equivocado, que el operativo de prensa corrigió a tiempo.

El gobierno está en todo su derecho de intentar mejorar su imagen. El asunto es que sólo con el maquillaje no alcanza, y los problemas son en verdad acuciantes: Inseguridad creciente, caída del empleo, crisis comercial y empresaria, gravísima situación en el campo, fuerte impacto de la recesión, pérdida de cosecha… transporte caótico, salud pública colapsada… funcionarios ineptos, cuando no corrupción… La lista podría ser interminable.

Igualmente, la “operación jaquelandia” (una pequeña licencia para que se comprenda el concepto) le garantizó al mandatario una tribuna blanda para que no diga nada, de la que logró salir indemne. Eso sí, fue muy ostensible en la emisión del programa la ausencia de mensajes “molestos” de la gente, si se comparan los que se leyeron al aire con los foros online de los diarios locales y de MDZ. Se ve que los colaboradores que el gobierno llevó al programa de “La Chiqui” atajaron todas, e hicieron bien su tarea.

Fue como el diario de Yrigoyen, pero al revés. En aquel penoso episodio de la historia nacional, al líder radical -según la leyenda- le imprimían un diario de buenas noticias, para que no advirtiese lo que en verdad ocurría. Ahora, es al revés. Con los recursos de todos, es el Estado el que trata de vender –en este caso a los mendocinos, a través del gobierno provincial- una realidad autocomplaciente.

Y si no, veamos lo que pasa en la calle, en las fincas, en los comercios, en los barrios. Lejos del glamour, de los operativos de prensa y de la belleza de las vedettes, la vida transcurre distinta en la Mendoza real. Es bastante más truculenta.