Por el momento, no todos los funcionarios -y, por lo tanto, no todas sus dimisiones- tienen el mismo nivel de relevancia. El caso más resonante a nivel local es la situación indefinida del titular del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), Juan Carlos Jaliff, ya que es el virtual conductor del espacio cobista en Mendoza. La situación de Jaliff será resuelta por el nuevo secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, que asumirá en reemplazo de Javier de Urquiza. Mientras tanto, a escala nacional, las miradas se centran en el vicecanciller Horacio Quiroga, un radicak K de Neuquén.
Pero puertas adentro, el sector político del vicepresidente en Mendoza ya se habla de la coexistencia de dos cobismos: el “familiar” y el “político”.
Los “políticos” tuvieron la suerte de resultar, mayoritariamente, designados en cargos del Senado, en donde manda Cobos. Allí se reúnen en un anexo ubicado sobre calle Entre Ríos referentes como los guaymallinos Jorge Pardal y Federico Fernández, el malargüino Jorge
Tieppo (que tiene despacho en el edificio del Senado, en el mismo piso que Cobos), el juninense Gustavo Villanueva, el rivadaviense Ricardo Mansur, el tupungatino Horacio Vaquié, los maipucinos Rubén Villatoro y Néstor Majul, el lasherino Fabián Tello, entre otros.
Los “familiares” son quienes ven a Cobos más seguido. Comparten (o compartían, no sabemos como conjugar el verbo ahora) el avión que llevaba y traía al mandatario, pero además se juntan a entrenar para alguna próxima maratón desde el grupo “Marathon Runners”, muchos son ex liceístas y suelen juntarse todos a comer los fines de semana en Mendoza. Allí abrevan los primeros en irse, como Alejandro Rodríguez (en la foto de arriba) y Eduardo Moreno y se suman el ex ministro Francisco Morandini y algún funcionario legislativo como Jorge Gonzalo.
Los “políticos” del Ejecutivo, quienes más resisten la salida
La influencia del vicepresidente Cobos para la obtención de los cargos que ejercen es puesta en dudas por algunos protagonistas, ahora.
El caso de Mario de Casas, titular del Ente Regulador de la Electricidad (ENRE), ha generado debate dentro de la Concertación, habida cuenta de que habría manifestado su voluntad de quedarse en el cargo y, para ello, señalan que arguye “diferencias” con Cobos.
Otros, como Andrés Cazabán, prefieren recordar que adhieren a un sector que se quedó con los Kirchner: el liderado por Eduardo Sigal y que junta a los herederos del Frente Grande de Chacho Alvarez. Allí se anota el funcionario del Ministerio de Educación junto con la ex directora general de Escuelas Emma Cunietti. A Cazabán, lo confirmaron en el cargo el pasado domingo. Cunietti, si bien trabaja en el área educativa, lo hace como consultora externa.
Gabriel Miró, en tanto, fue subsecretario de Trabajo de Cobos y funcionario del ministerio de Gobierno con Gabriel Fidel durante la gestión de Iglesias. Hoy tiene un despacho muy cerca del ministro de Trabajo Carlos Tomada, con quien mantiene una “muy buena relación”. La
novedad de las renuncias cobistas lo tomó por sorpresa mientras disfrutaba de unas vacaciones en San Carlos de Bariloche.
Otro “político” que tardó en ubicarse en la estructura del poder es el ex intendente de Guaymallén, Juan Manuel García (foto). Consiguió un contrato recién en abril último como delegado del ministerio de Salud de la Nación para Mendoza y San Luis, pero se le venció el 31 de junio pasado y viajó este martes con miedo de perder el cargo a Buenos Aires.
Habrá que estar atentos a la lista de arribos a El Plumerillo desde Buenos Aires. Si los funcionarios empiezan a volver prontamente, todo estará dicho. Caso contrario, la consigna será descubrir si se “realinearon” con el oficialismo o bien pudo más su pertenencia cobista, “familiar” o “política”.