Medidas para mejorar los ingresos de los argentinos y cambios en el gabinete son algunas de las estrategias que estudia el gobierno argentino para recuperare del traspié sufrido en su disputa con el campo, informó hoy la prensa nacional.
La presidenta Cristina Fernández se recluyó este fin de semana en la residencia oficial de Olivos para reflexionar luego de que el viernes tuviera que dar marcha atrás al polémico sistema impositivo que hace cuatro meses suscitó un conflicto sin precedentes con el sector agropecuario.
Con una imagen erosionada cuando lleva poco más de siete meses de gestión, el gobierno de Fernández estudia ahora un conjunto de medidas para recomponerse que incluye un aumento del salario mínimo, actualmente en 980 pesos.
También planea enviar al Parlamento proyectos para dar movilidad y actualizar las jubilaciones y para subir la línea a partir de la cuál los asalariados pagan impuestos a la renta.
Estas medidas buscan reactivar la economía a través del consumo, que se enfrió a medida que crecía el conflicto con el campo.
En el plano, político, la presidenta "acordó" con su esposo y antecesor, Néstor Kirchner, que éste se limite a las cuestiones del Partido Justicialista (PJ, peronista) y quede "en un segundo plano", según publicó hoy el diario La Nación.
"Kirchner quedó muy desgastado: se lo responsabilizó por la crisis. Cristina zafó un poco más: puede reflotar su gobierno con gestión y medidas. Lo de él es complicado: el peronismo se dividió", dijo a La Nación un gobernador oficialista que no se quiso ser identificado.
El gobierno también analiza cambios en el gabinete de ministros. Según los períodos Clarín, Perfil y La Nación, el más firme candidato a irse es el jefe de gabinete, Alberto Fernández.
Quienes sí ya abandonaron el gobierno son tres de los funcionarios aliados al vicepresidente Cobos, que ratificó que no piensa renunciar a su cargo.
Los funcionarios a los que les pidieron la renuncia son el subsecretario de Combustible, Alejandro Rodríguez, el director de Refino y Comercialización, Eduardo Moreno, y el titular del Ente Regulador de la Electricidad, Mario De Casas.
Según distintas encuestas publicadas hoy por la prensa, la decisión de Cobos de votar en contra del gobierno le reportó un impacto positivo en su imagen pública.
De acuerdo a un sondeo de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), el 49,3 por ciento de los consultados cree que el vicepresidente votó "a conciencia" y un 73,1 por ciento considera que Cobos "no traicionó a la presidenta".
Según este mismo sondeo, la imagen positiva de Cobos creció tras su voto al 52,7 por ciento, frente al 37,5 por ciento que tenía hace quince días atrás.
Otro sondeo de la consultora Mangemetne & Fit señala que Cobos tiene una imagen positiva del 50 por ciento, frente al 20 por ciento que registra la presidenta, mientras que otra encuesta del consultor Julio Aurelio revela que 8 de cada 10 consultados creen que el vicepresidente no debe renunciar.
De acuerdo al sondeo de Julio Aurelio, 7 de cada 10 encuestados respalda el voto de Cobos en el Senado y un 75 por ciento dijo tener una imagen buena o muy buena del vicepresidente.
Pese a la imagen en bajada de la presidenta, la consulta de la UAI indica que el 64,8 por ciento de los consultados cree que el gobierno tiene ahora una "oportunidad" para un relanzamiento y "convocar a los dirigentes del campo para entablar un proyecto común".
Si Fernández optara por esta alternativa, el 56,6 por ciento de los encuestados la respaldaría, mientras sólo un 8,8 por ciento creería que eso sería un error.
Cristina de frente a los cambios
La Presidenta de la Nación estudia distintas medidas para superar su traspié con el sector agrario. Le pidió a Néstor Kirchner que pase a un segundo plano.