Militantes kirchneristas comenzaron a arrojar piedras, a romper vidrios y a intentar ingresar por la fuerza del Congreso de la Nación, luego de que el voto negativo del vicepresidente Julio Cobos y rechazara el proyecto de retenciones móviles.
Como medida de seguridad, se cerraron herméticamente las puertas del parlamento y se prohibió el ingreso o la salida de toda persona.