Se va disipando el temporal y ahora empiezan a verse sus consecuencias. Es el momento en que seguramente muchos en el Gobierno deben estar preguntándose cómo es que llegaron a este desastre político incalculado en el que se hallan sumergidos.
Ayer no más, resultaba improbable que un Gobierno relativamente exitoso y muy poderoso hasta hace sólo unos pocos meses, haya sufrido esta derrota y quede mal parado presa de una debilidad manifiesta.
A pesar de todo, como cualquier crisis, la de hoy también representa una oportunidad.
Lo que aparece como un vendaval que arrasó con todo, puede –si se quiere– convertirse en un soplo de aire fresco que le permita a Cristina Kirchner redirigir su gobierno y pone en cauce su mandato de manera exitosa. Bien vendría al respecto, un resumen de situación:
¿Cuáles son las ideas y actitudes que triunfaron tras lo peor de la crisis? Enumeremos las cuatro patas principales que deben sostener toda democracia:
1) La vocación por el diálogo
2) La idea del federalismo
3) La revalorización del Parlamento
4) La utilización equilibrada y sin abusos del poder
¿Queda alguna duda acerca de que estos no sean los valores de los que debe embeberse la Presidenta para poner en orden su gobierno?
No hay que dejar en el olvido que mucha gente la votó con la expectativa de que justamente en esta nueva etapa, ella podría representar este conjunto de principios de una manera mucho más clara que su irascible marido.
Por todo esto, la tarea que tiene por delante es de formidables proporciones, un desafío de esos que da gusto afrontar.
A partir de un Gabinete de hombres prestigiosos y con capacidad de opinar y disentir (y no de soldados de la causa u militantes obedientes como tiene hoy) la Presidenta que ejerce legítimamente el cargo tiene la oportunidad histórica de abocarse a resolver los problemas graves de la Argentina.
Entre ellos, destaquemos aquellos que más afectan la vida diaria de los argentinos:
a) La inflación: Se trata del problema más urgente y difícil de solucionar. Tiene que abandonar la desastrosa política que representa un nombre y un apellido: Guillermo Moreno, quien es el mayor responsable del desastre, y llevar una política fiscal y monetaria prudente. Los países de la región lo están haciendo con éxito pese a la suba de los precios internacionales de los alimentos y del combustible. Si se recupera la confianza de los ahorristas y de los consumidores, es altamente probable que en un par de trimestres la Argentina pueda salir de la recesión y pueda anunciar una recuperación de la economía.
b) La recaudación y distribución de dinero: Debe cambiarse el esquema fiscal para lo cual hay que reordenar el destino de los miles de millones de pesos que se dirigen a un esquema carísimo de subsidios y compensaciones que hoy es, además, complejo y poco transparente. Queda claro que la caja del Tesoro Nacional no puede depender de retenciones excesivas. Debe prepararse para manejar la deuda externa que, desde el año que viene, volverá a ser una pesada carga para las finanzas argentinas.
c) Federalismo: Algo que ha quedado demostrado con la crisis, es la necesidad de replantear la relación entre la Nación y las provincias. Es un proceso largo y complicado que exigirá mucho tiempo, pero Cristina lo debe conducir y liderar. Mientras tanto, el Ministerio de Economía tiene la misión de administrar los recursos con transparencia y terminar con el sistema de premios y castigos políticos que existe hoy.
d) Energía: Representa un enorme desafío para el país iniciar cuanto antes las cuantiosas inversiones en energía necesarias para sostener el crecimiento del país en los próximos años.
e) Inserción internacional: Nadie mejor que Cristina para iniciar una nueva etapa de diálogo que supere el incipiente “chavismo infantil” de los últimos meses. Países con gobiernos de centroizquierda como Brasil y Chile, están demostrando cómo puede desarrollarse un progresismo moderno en las relaciones internacionales.
Mañana será otro día, presidenta. Qué bueno sería que la agenda luzca renovada y su presencia y discurso se ordene a favor de la recuperación del diálogo y de los estándares de vida que nuestra gente se merece.
El día después de Cristina
Si bien aún transitamos el día del temporal, es momento de que, al menos, nuestra presidenta de la Nación haga una evaluación superadora de la situación planteada tras la decisión de Julio Cobos. Lo más importante sería que no desconozca que hay temas fundamentales que aguardan resolución para bien de todos los argentinos.