El día "D" del Senado

El voto de Ernesto Sanz, Mónica Troadello y Marita Perceval, no sólo marcará un punto clave del conflicto entre el gobierno y el campo, sino que impactará en el futuro y los intereses de Mendoza.

A diferencia de los diputados nacionales que representan “al pueblo” que los eligió desde las listas de diferentes partidos políticos (listas sábana, vale aclararlo), los senadores deben representar a la provincia Mendoza. Sus votos son votos que deben defender los intereses de todos los mendocinos. En este sentido, tanto Mónica Troadello y María Cristina Perceval, como Ernesto Sanz representan a la institucionalidad de la provincia en el Congreso Nacional. 

No hay sorpresas respecto de lo que ellos votarán: en la representación legislativa que la provincia de Mendoza tiene en el Senado de la Nación, gana 2 a 1 la propuesta oficial. Si bien los tres responden a sectores políticos diferentes, Perceval y Troadello se ven unidas en su apoyo al proyecto del Gobierno. El radical sanrafaelino Ernesto Sanz será el único mendocino que votará en contra. 

Sería importante que nuestros senadores pusieran especial atención a Mendoza, que entendieran que cada punto de retención que se aumenta es dinero que no se coparticipa, que no llega a la provincia, y que además genera más concentración económica y política para la Nación en detrimento del sistema federal. 

¿Y por qué le pedimos a nuestros senadores que miren a Mendoza? Porque aquí caen las ventas y la temporada turística de invierno, que debería haber tenido un gran impacto positivo en toda la actividad económica,  será muy mala. Asimismo, las tasas de interés aumentaron y las empresas locales deben pagar intereses desorbitantes para obtener financiamiento o usar los descubiertos bancarios. La inflación mientras tanto no deja de disminuir el poder adquisitivo del salario de los mendocinos,  excepto para el Sr. Moreno claro está. Mendoza en definitiva está pagando un costo enorme por una disputa que no le trae beneficio alguno. 

Además, el proyecto oficial que votará el Senado consolida un modelo de recursos centralista donde la Nación se lleva la parte del león. Si nuestros senadores aceptan ese proyecto, serán corresponsables de la crisis de las finanzas públicas mendocinas. Ya Mendoza padece un anunciado recorte de sus obras pública, lo que también significa menor crecimiento y empleo. 

Ante este panorama, ¿los senadores podrán obtener obras significativas para la provincia que nos compensen ? ¿Conseguirán instalar en el debate, las retenciones al petróleo, que significan cientos de millones de pesos perdidos para la provincia por regalías liquidadas a 40 dólares el barril, cuando el precio internacional supera los 140? 


Senado = Estado

Muchos principios fundamentales quedan en riesgo cuando el concepto central del rol del Senado y de sus componentes, es tergiversado. Entre ellos, el del federalismo, ya que –en el caso que nos ocupa-  los partidos nacionales cooptan a los delegados de las provincias y disciplinan de acuerdo a un interés ideológico que, probablemente, finalmente no coincida con el requerimiento de las provincias que lo eligieron. 

Con estos parámetros, hay que analizar el desenvolvimiento que han tenido y tendrán hoy los senadores por Mendoza. Este es el escenario y hoy, es el gran día del Senado. 


Hablan nuestros senadores

El radical Ernesto Sanz analizó sobre el momento de votar el proyecto oficial en el Senado que “votarlo afirmativamente significaría avalar en primer lugar una delegación legislativa a favor del Poder Ejecutivo que no comparto. Además, porque afecta el modelo productivo respecto a los pequeños y medianos productores que no sólo perderían rentabilidad, sino que muchos de ellos desaparecerían del sistema. Finalmente, los aranceles fijados por el Gobierno superan el límite de confiscatoriedad que admite la jurisprudencia”. 

Asimismo, Sanz consideró que la efervescencia legislativa es una oportunidad que no puede ser desaprovechada y pateó la pelota para el sector mayoritario en el Congreso: “El oficialismo –dijo– debe demostrar que las economías regionales le importan más allá de la coyuntura, y aprovechar los numerosos proyectos que, a favor de Mendoza, han dormido en los cajones sin que desde el Gobierno decidieran tratarlo”.

De las dos peronistas mendocinas, Mónica Troadello aludió más a su convencimiento personal que a un análisis de la situación provincial y nacional frente al tema más conflictivo que haya tratado el Congreso en muchos años.

Mientras tanto, Marita Perceval, justificó medulosamente su voto, persuadida –según dijo a MDZ– que el proyecto del Gobierno generará beneficios debido a una mayor redistribución de la riqueza. 

Dijo Perceval que votará afirmativamente porque considera que “las retenciones, en las actuales condiciones económicas internacionales, son una herramienta fundamental para el sostenimiento de la economía nacional básicamente por dos razones: moderan los precios internos de los alimentos exportables y financian el presupuesto nacional. Una de las claves de este modelo económico es la administración responsable del presupuesto público”.

Agregó a su justificación un elemento que ha estado presente en el discurso de la militancia kirchnerista de manera permanente: ”Si las retenciones fueran eliminadas habría que aumentar significativamente otros impuestos o reducir gastos sensibles que afectarían el bolsillo de los trabajadores como los subsidios al transporte, el combustible, la energía y ciertos alimentos. Cualquier propuesta seria de eliminar un mecanismo de financiamiento del Estado debería incluir herramientas sustitutas para reemplazarlo”. 

Pero además, Perceval vinculó de alguna manera “estabilidad” con “retenciones”, al afirmar que “una explicación de por qué no hay mayor inflación en Argentina se basa en la decisión de la política oficial de impedir que los precios locales de los alimentos o de la energía sean tan altos como los internacionales. Esta política distributiva, que algunos sectores cuestionan, tiene como objetivo no sólo impedir –coyunturalmente- el aumento de la pobreza, sino fundamentalmente consolidar en nuestro país un modelo de desarrollo sustentable con movilidad social ascendente y generación de trabajo genuino”. 

Finalmente, la suplente de Jaque, la senadora Mónica Troadello, evitó hablar por teléfono (“es muy impersonal”, dijeron desde su oficina), pero además esquivó responder con detalles las reiteradas consultas enviadas por escrito por MDZ. Finalmente, envió un comunicado de prensa. 

En él, Troadello no exhibió justificación ni fundamentación suficiente, pero si manifestó un fuerte compromiso político con la gestión K, a la que alabó “celebrando el hecho de que el Poder Ejecutivo Nacional envíe el proyecto al Congreso, a pesar de que el artículo 755 del Código Aduanero (Ley Nacional 22.415) –sancionado en marzo de 1981 y que nunca fue modificado ni discutido desde el retorno de la democracia, social ni partidariamente– establece claramente en su inciso c) que es facultad del Ejecutivo Nacional modificar los derechos de exportación establecidos”. 

En este párrafo, hace referencia a una atribución que incluye el proyecto oficial en su artículo segundo y que creó la dictadura militar, con la firma de José Alfredo Martínez de Hoz.

Troadello, en su comunicado, dijo que votará favorablemente el proyecto. Consideró que “se encuentra debidamente fundado en el marco de las razones de política económica y social que han dado pie a las retenciones móviles, respecto de cereales, oleaginosas y sus subproductos, cosecha 2008/2009. Ello con destino a evitar la tendencia, en mérito a los escenarios internacionales, del incremento de los precios internos, propugnando su estabilización, evitar la menor equidad distributiva, mantener el volumen de oferta, protección de la soberanía alimentaria y acotar, en el marco antes aludido, la expansión de cultivos sin incidencia de consumo en el país”. 

El día “D”el Senado 

Si bien la postura oficialista tiene ventajas en el recinto, cualquiera cosa puede pasar, incluso, que deba ser el vicepresidente Julio Cobos, quien deba dar el voto de desempate. 

Sea el que sea el resultado final de la votación, es claro que puede ocurrir cualquier cosa en nuestro país. Y esto es lo preocupante: luego de dos multitudinarias marchas, como formas de exhibición de poder, ninguno de los bandos parece dispuesto a la resignación pasiva. 

Algo está en claro: jamás hubo disposición al diálogo y las pujas de poder terminarán por dirimirse en un escenario clave de la institucionalidad: el Congreso de la Nación. Aquí tampoco hubo espíritu superador: las negociaciones a puertas cerradas y los fuertes intereses partidarios se están imponiendo. 

Es la nuestra una Argentina de sordos y de gritones, de ciegos y de petulantes, de mudos y de charlatanes. La contradicción nos determina en el día de la votación en el Senado.