El campo arma su partido político

Después de una ausencia que duró varios años, el campo vuelve de lleno al escenario político, al cual desembarcó hace ya casi tres meses, con una protesta que aún tiene en vilo a la sociedad argentina.

Hermes Binner es el "candidato" que tiene el campo.
Hermes Binner es el "candidato" que tiene el campo.

Una nota publicada hoy en La Nación reveló que el rechazo a la política agraria del gobierno de Cristina Fernández -que comenzó en las rutas el 11 de marzo- está conformando una plataforma política donde diversos dirigentes opositores encuentran su lugar de lucha.

“Pampa Sur” es el nombre del partido político que los ahora mediáticos protagonistas de este movimiento están llevando adelante.

"Nuestra prédica fue siempre la misma: instamos a los políticos a hablar del campo, y a los productores a que se metan en política", dijo Miguel Saredi, ex diputado del PJ duhaldista y fundador del partido Pampa Sur, cuya cabeza visible es la ex diputada y actual funcionaria del gobierno socialista de Hermes Binner, María del Carmen Alarcón.

Si bien el partido nació en el 2004, recién tomó notoriedad en el 2006 cuando Alarcón fue echada de la presidencia de la Comisión de Agricultura por oponerse a las políticas de retenciones del gobierno.

Afines a las políticas de Conferderaciones Rurales Argentinas (CRA), Saredi y Alarcón inscribieron el partido en Santa Fe, Buenos Aires y Capital, mientras ultiman los detalles para tener personería jurídica en Córdoba. Sueñan con Mario Llambías, titular de CRA, como eventual candidato en futuras elecciones, pero no están dispuestos a embarcarse solos en la aventura.

"Ya hay demasiados partidos políticos, por lo que nuestra idea es sumarnos a frentes electorales afines  como el de Santa Fe, llevando la voz del sector y con candidatos propios o ajenos", afirmó Alarcón. Desde allí afirman que Binner es "un candidatazo para 2011", pero no descartan acercarse a Mauricio Macri y Elisa Carrió.

Con el conflicto aún sin resolver, ya son muchos los candidatos y posibles fórmulas que suenan entre pasillos. Por ahora, tanto el oficialismo como la oposición se llaman a silencio.