Ayer fue el peor día para Julio Cobos desde que desembarcó en Capital Federal. Fue un día sin el Cobos clásico, el que se conoce en Mendoza, el que no elude ninguna entrevista, el que habla con todo el mundo. Ese Cobos tuvo que dejar lugar a uno diferente, hermético, esquivo, silencioso, contra las cuerdas.
Acusado y cuestionado por oficialistas y opositores, Cobos piensa por estas horas cómo seguir. Se puso brava la aventura política que comenzó en diciembre del año pasado, cuando asumió como vicepresidente. La excusa de una gripe le permitió estar fuera de su despacho en el día más difícil de su gestión, pero no tardará en llegar el momento en que tenga que retomar las tareas, enfrentar caras, volver al ruedo, hablar del campo.
Ese desafío puede comenzar este miércoles mismo, día de sesiones en el Senado. ¿Reaparecerá el Cobos de siempre? ¿Veremos uno distinto? ¿Volverá vestido de oficialista o seguirá amagando con saltar a la oposición? Demasiados nubarrones hay sobre su cabeza. Mucha incertidumbre lo rodea.
Radicales al ataque
La sesión de este miércoles en la Cámara Alta ofrece un menú imperdible. Los senadores radicales saldrán al frente con un pedido para discutir sobre tablas la suspensión de la resolución 125 sobre las retenciones al agro. La UCR sabe que va a una segura derrota y esto ya se lo anticipó el kirchnerismo. La superpoderosa armada K, con una abrumadora cifra de legisladores a su favor (52 a 20, en situaciones normales) impedirá que fluya el debate en esta cámara, mientras el conflicto con el campo se discute ampliamente en Diputados.
Los kirchneristas no quieren mover la aguja. Si es por ellos, que el debate sea eterno. Total, las retenciones al campo siguen vigentes y los dirigentes agrícolas ya levantaron el paro.
Sin embargo, en el radicalismo sostienen que el de este miércoles podría ser un debate esclarecedor. Una aproximación a las divisiones que quedarán a la vista en el propio oficialismo cuando el tema se debata en serio. La UCR apuesta a que la discusión por los micrófonos sobre el conflicto de las retenciones sea fuerte y larga, para que fluyan algunas voces disidentes que apenas sobreviven en el universo oficialista. Especialmente, las de senadores influyentes, como el santafecino Carlos Reutemann.
Dicen que en el Senado están dadas las condiciones para que nadie salga a detener las exposiciones. Oficialistas como Miguel Pichetto “están trabajando a reglamento”, afirman algunos conocedores del ambiente. El problema es que desde la Casa Rosada el juego no ha sido abierto a la discusión parlamentaria real, lo que transforma a los operadores top del kirchnerismo en el Congreso en meros ejecutores de la mayoría de los números. “Si abrieran el proyecto, hombres como Pichetto se lucirían en la negociación, sacarían el mejor proyecto posible y nosotros acompañaríamos”, apuntan desde la oposición.
La situación es dura y compromete a propios y extraños. Bien lo sabe el vicepresidente, que ha caído en un juego donde le dejan sólo dos opciones: aceptar callado las órdenes del Poder Ejecutivo o abiertamente pasarse a la oposición. La opción B equivale a la renuncia y eso a muchos les para los pelos de punta.
En Diputados, un pantano
Los diputados oficialistas analizaban en la noche del martes como darle continuidad a la farragosa discusión del plenario de comisiones, donde se estudia qué hacer con el proyecto de ratificación de las retenciones que mandó el Poder Ejecutivo la semana pasada.
Venían de otra jornada tortuosa, conflictiva, de mucho debate y enfrentamientos, y sin soluciones a la vista.
La oposición podría endurecer su postura y exigir definiciones sobre el destino del proyecto. Aunque desde la vereda oficialista señalan que “hay que escuchar a todos”. Y la lista de expositores abarca hasta el viernes inclusive.
El kirchnerismo, como ya dijimos, no tiene problemas en seguir extendiendo hasta el infinito las discusiones. Pero el problema es que el clima en las calles ded Buenos Aires está pesado: hoy tomaron la zona del Congreso las marchas y carpas a favor y en contra del campo. ¿No es jugar con fuego esto? ¿Y si los ruralistas se enojan de nuevo y vuelven al paro por las dilaciones? Interrogantes que a todos los legisladores les tocará resolver.
Los mendocinos, por su lado, miran el problema macro del agro mientras tratan de no perder de vista a Mendoza, chiquita, muy chiquita, en la dimensión del problema nacional del campo. De todos modos, estos podrían ser días en que las angustias de los productores agrícolas de Mendoza encuentren algunos indicios de solución.
Por lo menos eso promete la tropa del gobernador Celso Jaque, que otra vez pisará suelo porteño para tratar de arrancarle beneficios especiales para los productores mendocinos a Cristina. Por lo menos eso es lo que señalan también otros satélites del universo K, como los diputados de la concertación, hoy ocupados en meter por la ventana algunas soluciones para los inconvenientes de dedicarse al agro en sitios como Mendoza.
Cobos vuelve al ruedo con interrogantes
El vicepresidente se ausentó ayer por una gripe, en el día más bravo, por los cuestionamientos del kirchnerismo y de la oposición. Hoy será otro día duro: los senadores radicales lo harían dirigir una sesión para instalar el conflicto con el campo.