Diez claves para entender el conflicto

Hay una palabra que marca las horas en Argentina: tensión. Los conflictos que se aceleraron a partir del sábado han alejado cualquier intento de solución en los próximos días. Los sectores en pugna dan más la impresión de estar alistando ejércitos que buscando acercamientos y posibles salidas. Aquí, te dejamos los puntos que, según MDZ, hay que tener en cuenta para seguir los pasos de la crisis.

El nivel de tensión ha llegado a puntos insospechados, y es necesario responder a la expectativa generalizada de la población que teme por un sinnúmero de factores. Si bien el caso de nuestro país es particular, y la situación puede cambiar radicalmente en poco tiempo, aquí van algunos puntos  para saber en medio de la crisis, dónde estamos parados. MDZ acerca respuestas a una serie de preguntas básicas que todos los argentinos se hacen sobre un conflicto dinámico, cuyo panorama varía hora a hora.
 


 
1- ¿Hay posibilidades que esta disputa se destrabe esta semana?
 
Hay pocas posibilidades. Precisamente, esta semana puede ser el punto más crítico, con el acto programado para el miércoles en Plaza de Mayo (¿se cancelara por pedido de dirigentes justicialistas?)  y el paro de las entidades agropecuarias. Asimismo, se espera un cruce de declaraciones entre ambos frentes que pueden agudizar la tensión y radicalizar aún más las posturas. Resta esperar y mantener la calma, mientras los dos sectores apelan a una absurda medición de fuerzas en terreno de lo público. 
 


2- ¿Cómo funcionan el Gobierno y la Mesa de Enlace?
 
Más allá del poder formal de la presidenta Cristina Fernández, el gobierno nacional tiene un jefe que es Néstor Kirchner, quien, como ha quedado demostrado, redobla la apuesta y desea polarizar sin importar consecuencias y a riesgo de generalizar el conflicto. Su insólita aparición en la Plaza de Mayo, junto con varios ministros y secretarios de Estado, demuestra una actitud confrontativa y extrema.  La presidenta, por su parte, no muestra ningún rol relevante. Los principales voceros del gobierno son los piqueteros K y  personajes políticos como D Elia,  en detrimento incluso de Jefe de Gabinete y los ministros del gobierno nacional. 
 
Las entidades agropecuarias, por su parte, han sabido armonizar sus profundas diferencias internas y también han redoblado su postura al convocar al paro que corona cien días de conflicto, intentando así forzar el diálogo. A pesar de sus internas, se han visto fortalecidos tras la breve detención de Alfredo De Ángeli, que desató los últimos episodios de protesta el sábado pasado. Habían agotado parte de su fuerza política,  pero las detenciones del sábado y la reacción de apoyo de una gran parte de los pueblos y el nuevo cacerolazo, los han revitalizado. 
 


3- ¿Los cacerolazos son los mismos del 2001?
 
No. Expresan que las clases medias urbanas están tomando partido y  expresan una profunda disconformidad con el estilo del gobierno nacional. Hubo cacerolazos incluso  en  los partidos del conurbano bonaerense, el corazón del poder kirchnerista, que han preocupado a los intendentes. Pero no existe todavía un llamado al ¨vayanse todos¨,  por el contrario es un pedido enfático al diálogo y la solución del conflicto. 
 


4- ¿Qué pasa con el resto de la dirigencia nacional?
 
En los últimos días han aparecido-  algunos muy tardíamente-  nuevos actores  que pretenden encauzar el conflicto y buscar el diálogo racional. Entre ellos, el vicepresidente Julio Cobos, el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti y dirigentes justicialistas importantes como Carlos Reutemann, Jorge Busti,  el gobernador de Chubut, Mario Das Neves o el ex candidato a gobernador cordobés y ex kirchnerista Luis Juez . Hay que ver qué posturas toman otros dirigentes que en off, se muestran partidarios de la concordia y la negociación. Muchos intendentes del PJ del interior, además de legisladores nacionales, expresan ya abiertamente un alto grado de preocupación. El crecimiento de estos roles racionales y moderados dentro del PJ puede ser determinante, ante la escasa cintura exhibida por los funcionarios K.
 
Hay que destacar la aparición de un nuevo jugador. Se trata de los denominados "transportistas autoconvocados", quienes con capacidad de movilización en todo el país han cortado rutas, han contribuido al desabastecimiento y al agravamiento de la situación en general. Otras miradas se posan sobre el cardenal Jorge Bergoglio, representante de la Iglesia Católica, quien ha dialogado en privado con algunos dirigentes del oficialismo, muchos de la oposición y también de la dirigencia rural.
 
Uno de los principales problemas de la Argentina ha sido la falta de instituciones prestigiosas y confiables. El ejemplo mayor de esta carencia ha sido sin duda el Congreso. Se espera que a partir de esta semana el conflicto tenga una expresión institucional en el poder que legítimamente representa al pueblo de la Nación y a sus provincias. Allí puede haber una llave que ayude  a llevar racionalidad al conflicto.  Ojala el debate no se agote en el sin fin de frases hechas que hasta altas horas de la noche acostumbran hacer  nuestros representantes.
 


5- ¿Hay crisis económica o en todo caso, una crisis política?
 
Evidentemente la crisis es política y tiene un fortísimo impacto en lo económico. Ejemplo de ello es la ausencia de voceros oficiales de peso, protagonismo que tomó el piquetero Luis D´Elia, quien apela a la falacia de que estamos frente a un intento de  "golpe de Estado". En realidad, lo que se esta produciendo es un llamado al diálogo y a la reflexión. Las situaciones de desabastecimiento y los cortes de ruta han provocado una abrumadora disminución de lo que se denomina índice de confianza del consumidor.  Las economías regionales del interior del país, que dependen los ingresos del campo, están paralizadas. Las grandes ciudades sufren una retracción del consumo producto del temor de los consumidores. No será fácil ni inmediato recuperar la confianza y reestablecer la cadena de producción. En algún momento, las finanzas de los estados provinciales y municipales también serán afectadas por una menor recaudación de impuestos. Mas allá del pesimismo, no hay que perder de vista que el potencial de la Argentina permanece intacto y si se reestablece la confianza en pocas semanas puede volver a funcionar. 
 


7- ¿Esa crisis puede llegar a afectar el sistema bancario?
 
No en el corto plazo. Los temores y fantasmas de 2001 han vuelto a aparecer, especialmente, en los pequeños ahorristas, pero el sistema financiero argentino hoy es solvente y hay pocas posibilidades de un escenario inmediato como el del 2001, donde la falta de liquidez derivó en la instalación del denominado "corralito". El contexto económico y financiero del país es –afortunadamente- mejor que en el 2001. No obstante, hay una marcada preocupación por la desconfianza que produce la incipiente salida de capitales al exterior, la falta de ahorro e inversión nacionales y por sus consecuencias en el crecimiento económico. 
 


8- ¿Hay posibilidades de violencia  social?
 
La situación es riesgosa. Estamos en el límite de la violencia social. Hay que marcar que tanto los dirigentes del campo como algunos sectores afines al gobierno parecen no controlar a sus bases. Muchas decisiones de la Mesa de Enlace han sido cuestionadas por algunos piquetes rurales de algunas zonas del país. De la misma manera, Luis D'Elía incita permanentemente a la violencia, llama a la población a la toma de las armas –al parecer- sin ningún tipo de control político sobre sus declaraciones. Este fin de semana se ha realizado una gravísima denuncia sobre quema de campos por parte de militantes en contra del campo. Bajo estas circunstancias, si lamentablemente aparecen hechos de violencia extrema e intolerancia, el desenlace podría ser insospechado. 
 


9- ¿Continuará la incertidumbre?
 
Sí, porque justamente ese clima de incertidumbre está derivado de la convulsión política y sus consecuencias económicas. Hasta tanto no haya definiciones, no es esperable vislumbrar escenarios más favorables. Así como para el conjunto de las actividades económicas y productivas, pero en especial para los comerciantes, ésta va a ser una nueva semana de bajas ventas, acorde con el clima enrarecido que vive el país. 
 


10- ¿Vale la pena comprar dólares?
 
Por el momento, no. Si bien durante los últimos días ha experimentado una baja, es muy probable que cuando, a futuro, se quiera cambiar esa divisa se lo tenga que hacer a valores similares de lo que se la compró, con lo cual, el posible "negocio" no tiene razón de ser.