El perfil del nuevo político

La aparición de nombres como Barak Obama, Nicolas Sarkozy y Evo Morales, entre otros, cambió el panorama político tradicional. Cómo son y cómo piensan los nuevos dirigentes.

El mundo actual cuenta con figuras políticas que aparecen de moldes que no estaban previstos: Barak Obama, Vladimir Putin, Nicolas Sarkozy, Evo Morales, Hugo Chavez. Sus apariciones, fulgurantes, empezaron a demarcar una línea que ya no es la tradicional dentro del partidismo acostumbrado.

Lo que pasa es que hay una brecha que está separando al pueblo de los ancestrales partidos políticos.  Cada día se nota más que la ciudadanía no se encuentra representada por esos estamentos y se demuestra en actos profundos de desconfianza. Es habitual encontrar la frase “más de lo mismo” a la hora de definir un servidor del pueblo.

Sin dudas, el haber llegado a este punto se debe a los de comportamientos esquivos -y dañinos en muchos casos- a la hora de no escuchar la palabra popular y llegar a pactar por debajo de la mesa debido a intereses poco claros para la ciudadanía.

Dijo Hobbes: “Nadie pierde la razón sino que la emplea para inventar su propia realidad”.

Así,  el político tradicional ve como por la misma vereda empieza a surgir otro estilo, otro hombre: el nuevo político, que ofrece el perfil que tanto reclama la ciudadanía. Honestidad, honradez, capacidad para gobernar y hacer, liderazgo, visión a largo plazo, demostrando su sabiduría y preparación, con dotes de estadista pero por sobre todas las cosas con la firme intención de no ofrecer nada de manera demagógica. De ahí el nuevo perfil que se está imponiendo en todo el mundo: ni tan político que parezca un “dinosaurio” ni tan empresario que parezca un “tecnócrata”.

El nuevo dirigente tiene una formación diferente, es más distante, se ve menos involucrado con la gente y sus problemas. Habitualmente,  recurren a medios materiales en etapas preelectorales, incluso muchas veces no tienen identidad regionalista, han sido formados en la metrópolis, en donde la vida es impersonal, en donde no hay solidaridad ni preocupación por el de al lado.

Sin dudas, todos estos puntos son puestos de manifiesto de manera superlativa en la época de campaña pero esto no asegura que después, una vez en el poder, termine siendo consecuente con esas ideas que lo depositaron en el lugar de privilegio.

El nuevo perfil
El político y la política se fusiona frente a los medios de comunicación. Hábil ante las cámaras de TV, también tiene su blog o página web para lograr un contacto directo con el pueblo. Sin dudas, la única manera de lograr este contacto es de esta manera y por eso el dirigente se ve forzado finalmente a subordinarse a estos medios para ofrecer a la ciudadanía su proyecto. Se va adaptando a lo necesario: ya no depende de sus cualidades de político ni de sus virtudes doctrinarias. Sólo debe poseer carisma, ser hábil verbalmente, con excelente llegada al público y contar con un puñado de proposiciones concretas. Eso si, siempre con mucha simpatía y mostrando que será firme cuando se lo requiera en tal actitud.

Los ejemplos
Es interesante poder analizar la situación de muchos de los políticos que hoy mandan en sus lugares de origen.  Nadie estudia –ni existe lugar para hacerlo-  “cómo dirigir una nación”. Entonces aparecen fenómenos tan dispares como el boliviano Evo Morales o George Bush que han alcanzado su posición sin una carrera relacionada directamente con la política.

Un estudio de MAS Consulting Group (una consultora de comunicación y asuntos públicos con presencia en Estados Unidos, México y España), destaca que gran parte de los actuales mandatarios suelen proceder de las Ciencias y las Letras. El ex primer ministro británico Tony Blair, Álvaro Uribe, presidente de Colombia y su homólogo español José Luís Rodríguez Zapatero se inclinaron por el Derecho. Solo Blair llegó a ejercer mientras que Zapatero dio clases de Derecho Constitucional en la Universidad de León. Por su parte el mexicano Vicente Fox y el ex presidente de la república italiana Georgio Napolitano, también dieron sus primeros pasos en las Ciencias Sociales, en Administración de Empresas y en Jurisprudencia.

Curiosamente dos de las mujeres más influyentes por estos momentos como los son Michelle Bachelet  y la alemana Ángela Merkel se dedicaron antes a la Ciencia. La Presidenta de Chile ejerció la medicina y en ella dio sus primeros pasos hacia la Presidencia ya que empezó como asesora del ministerio de Salud. Más llamativo es el caso de Merkel, que ocupaba la cancillería alemana, quien cursó Física para luego dedicarse a la Química cuántica.

En algunos casos, la participación social ha suplido la formación académica. El Presidente de Bolivia Evo Morales dejó de estudiar a los dieciocho años y su actividad política comenzó de adolescente. Un camino similar recorrió "Lula" da Silva, que con un curso de mecánica, comenzó a trabajar con doce años. Con veinte tuvo su primer contacto con la política y lleva dos periodos como presidente de Brasil.

Lo que queda bien en claro es que el político moderno debe manejar muy bien la palabra. Estados Unidos es uno de los ejemplos más recurrentes dentro del mundo de la formación de líderes. "Los máximos exponentes son Reagan o Clinton", comenta el director de MAS Consulting. "El primero tenía la habilidad de sintetizar al máximo el mensaje, mientras que Clinton siempre ha hecho uso de un lenguaje emocional, cercano, que también surge efecto", explica.

El político ideal "debe conocer realmente a la población y saber como llegar a ella, identificar qué es lo que le preocupa a la sociedad, cuales son sus problemas reales". Y, evidentemente, no puede dejar de lado un recurso comunicativo como es "convencer a la gente en veinte o treinta segundos por qué debe votarle a él" aseguran.

Una mirada crítica al sistema
El subcomandante Marcos -romántico líder revolucionario mexicano- es conocido por sus escritos. Declaraciones llenas de ironías a la globalización y al capitalismo que han llegado a posicionarse de gran forma en la lista de best sellers mundiales. Dentro de uno de sus análisis, el mexicano se mete de lleno en el tema en cuestión y publica el documento: “La nueva política y sus detentadores. Las 7 caras de los políticos profesionales”, un interesante resumen.

Dice Marcos: “el Estado Mundial necesita, y produce, políticos nuevos para conducirlo. Políticos no-políticos (puesto que el fundamento social de la política, el ciudadano, ha sido eliminado) que son una especie de mutantes cibernéticos capaces de varias funciones (previa programación según el software neoliberal, of course). Estos no-políticos se "producen" en los centros de "alta" educación tecnócrata (Oxford, Harvard, Yale), y se exportan a los diferentes países para completar la destrucción de los Estados Nacionales. Para esto, deben tener...  La cara uno: El Político-Empresario; la cara dos: El Político-Abogado; la cara tres: El Político-Publicista; la cara cuatro: El Político-General; la cara quinta: El Político-Embajador; la cara sexta: El Político-Historiador y la cara séptima: El Político-Todólogo.

Estas son pues las 7 caras del político moderno. ¿Le interesa el puesto? No se requiere inteligencia alguna (Menem en Argentina, Fujimori en Perú, y Zedillo en México lo demuestran). Basta con obedecer a los mercados...”.