En el marco del conflicto agropecuario que cumple hoy su decimoctava jornada consecutiva, se sacrificaron 1,3 millones de pollitos bebés, se tiró una tonelada de naranjas y se desperdiciaron dos toneladas de mercadería que habían llegado al Mercado Central de Buenos Aires.
De esta manera, las primeras consecuencias de la medida de fuerza comenzaron a sentirse con fuerza no solo en los centros urbanos sino también entre los propios productores del campo.
En la última semana, los productores avícolas sacrificaron 1,3 millones de pollitos bebés ante "la imposibilidad de sacar los pollos de las granjas", lo que les impide "disponer del espacio de galpón para alojar los pollitos bebé" y no tener la seguridad de "proveerles alimento".
Así lo denunció el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas, que nuclea la producción de pollos que se crían y procesan en Entre Ríos, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Río Negro, San Luis, San Juan y Catamarca.
Según los empresarios, "por tratarse de un proceso continuo de producción no solo no puede detenerse sino que toda traba en sus etapas impacta en el producto final".
Tras 18 días de paro consecutivo, la entidad denunció que "las cámaras frigoríficas de las plantas procesadoras están llenas de pollos faenados, sin poder enviarlos a los centros de consumo porque no se permite su paso".
También, explicó que en las granjas hay pollos "con más de diez días de atraso de edad porque no hay donde guardarlos una vez faenados" o bien o "porque no se permite la circulación de camiones con animales vivos".
La industria debe enfrentarse también a retener pollos subalimentados y hambreados por falta de materias primas, maíz y soja, que no se les permite circular y sufre "gravísimas dificultades" para el transporte en el huevo fértil y en el pollito bebé.
Asimismo, "los ingresos precarios a crianza y pollos atrasados sin coberturas de vacunas" generan un "riesgo" para el status sanitario del sector.
A la vez que la imposibilidad de comercializar "está cortando la cadena de pagos" y "se están perdiendo contratos internacionales".
Esos son algunos de los puntos planteados por CEPA en un comunicado difundido a la prensa, entidad que advirtió que "esta situación (aun modificándose ya) afectará la producción de pollos de los próximos seis meses, frenando un proceso de producción, desarrollo e inversión que hasta hace 20 días era orgullo de los argentinos".
"De continuar ésta situación las pérdidas del capital de trabajo serán totales", alertó CEPA, tras aseverar que "el principal consumidor de maíz del mercado interno, está desabastecido por los propios productores".
"El sector, principal dador de mano de obra de la Provincia de Entre Ríos, tiene amenazado el trabajo de su gente por los productores entrerrianos", concluyó el comunicado, que reclamó "la liberación de las rutas".
En tanto, los ruralistas entrerrianos arrojaron una tonelada de naranjas en las ruta 14, como medida de protesta, mientras en el Mercado Central de Buenos Aires se tiraron ayer dos toneladas de mercadería en mal estado, que llegaron en los camiones varados en la ruta durante los cortes.
"A ustedes les venden a cuatro pesos el kilo en Buenos Aires ya nosotros nos dan 80 centavos", intentó justificar el presidente de la Federación Agraria de Entre Ríos, Alfredo De Angelis, en diálogo con C5N.
Las consecuencias de un paro interminable
Se sacrifican pollitos bebés, se tiran naranjas y cereales y la mercadería varada se empieza a podrir.