1. La soledad de los puntuales
Hay que admitir que no resulta fácil estacionar, sobre el final de año, en los alrededores de la plaza Independencia. Esa fue la principal excusa para todos los que llegaron tarde al encuentro de MDZ, “Pensando Mendoza”, que se realizó en el salón Malbec del hotel Hyatt.
Pero el que más tarde llegó no tenía ese problema, ya que se maneja con chofer: el ministro Mario Adaro. Poco más de 40 minutos después de la hora prevista, el funcionario llegó a la reunión y el argumento fueron las tareas oficiales de las que no pudo desprenderse a tiempo: “Uno decide y la coyuntura dispone”, disparó.
El puntual: Ernesto Sanz, senador nacional por la UCR, quien alardeó con ello. El diputado nacional demócrata Omar De Marchi le dedicó, rápido de reflejos, una chanza: “El premio a la puntualidad –le dijo a Sanz- es la soledad”.
2. El taxi y el vecino con auto
Uno que llegó tarde y le echó toda la culpa al taxi fue el ex vicegobernador y presidente de ConFe Juan Carlos Jaliff. Se deshizo en pedidos de disculpas, sin saber que la reunión había empezado tan sólo cinco minutos antes, debido a que el resto –salvo Sanz, el empresario Vargas Arizu y el comerciante Adolfo Brennan-, que ya mencionamos- habían sido igual de impuntuales.
“Es que ahora que ando sin auto oficial me tengo que venir en taxi y tardó más de 25 minutos”, lanzó Jaliff, todavía agitado por la corrida. Cuando lo vio sentado al dirigente gremial empresario Adolfo Trípodi en la cabecera protestó: “¡Haber sabido que venía el vecino le pedía que me trajera!”.
3. Parco, pero ocurrente
El empresario vitivinícola y olivícola Rodolfo Vargas Arizu se caracterizó por su parquedad a lo largo de todo el encuentro. Pero sus intervenciones fueron concisas y contundentes.
Cuando el rabino Sergio Bergman hizo su arribo, guiado por el director de Relaciones Institucionales del Senado Nacional, Néstor Majul –tarde, también, por cierto- todos intentaron presentarse a sí mismos, para incorporar al religioso porteño al diálogo.
“Empresario mendocino… en extinción”, se autocalificó Vargas Arizu.
4. El funcionario, “un gallito”
Cuando el ministro Adaro ingresó al salón Malbec, estaba exponiendo el rabino Bergman. Por cierto, las palabras con las que estaba calificando al momento por el que transita el país no fueron blandas. Adaro lo escuchó justo cuando criticaba a “las mafias sindicales”. El ex subsecretario de Trabajo y ex asesor de gremios saltó en cruz, aun antes de saludar y pidió la palabra para responderle, mientras acomodaba su saco en la silla.
Los moderadores le avisaron que iba a poder hablar todo lo que quisiera, pero le aconsejaron que, antes, escuchara un poco más el desarrollo de la charla. Aun así, Adaro intervino en defensa del sindicalismo argentino no bien concluyó su primera ronda de comentarios el religioso judío.
5. Confesión. O gaffe
Mario Adaro reveló, durante la reunión, una conclusión a las que el gobernador Celso jaque y los ex gobernadores de la democracia habían arribado durante el almuerzo conmemorativo de los 25 años de recuperada la democracia.
Dijo que la idea era que, juntos, fueran a Buenos Aires a reclamar por los intereses de Mendoza.
Con la página abierta de MDZ y del resto de los medios, se le advirtió que estaba diciendo algo muy interesante y que no había sido anunciado a la prensa.
“Claro –dijo el ministro- es que eso se habló en una reunión muy reducida”.
- Pero habían tres periodistas; no era cerrada- advirtió alguien, mirando la foto de portada de MDZ en la que aparecían, comiendo junto a los gobernadores, tres periodistas pertenecientes a Nihuil, LV10 y Los Andes.
Adaro levantó los hombros.
- ¿Por qué no invitaron a un periodista de MDZ? ¿Era sólo para los periodistas amigos?- se le dijo.
El ministro, presa de un ataque de sinceridad o bien, cometiendo una gaffe, admitió que sí. Una vez desatada una discusión al respecto intentó aclarar y oscureció más aun: “No, en realidad, determinamos que fueran medios que acreditaran por lo menos 2 años de vida”.
MDZ cumplió un año en agosto.
6. Flores radicales para el demócrata
Una de las críticas más duras que surgieron del análisis de Bergman fue el rol de la política frente a situaciones clave para el país. Concretamente, se reclamó más oposición y más debate ante cuestiones consideradas como “autoritariamente impuestas” por el gobierno nacional.
Fue allí cuando el que esta vez salió al cruce fue el senador radical Sanz: “Yo quiero hacer un homenaje a Omar De Marchi por su participación en Diputados en la lucha en contra de la resolución 125 dijo”. De Marchi, agradeció con timidez.
7. ¿El huevo o la gallina?
Ya fuera del nudo del debate y con la copa en la mano para el brindis de fin de año, fue Sanz quien pidió un brindis por Boca Juniors al que inmediatamente adhirieron Jaliff y De Marchi, entre otros.
Jaliff, reconocido como un “bostero” fanático filosofó sobre el momento por el que atraviesa el fútbol argentino. Reflexionó: “La historia de la humanidad ha sido marcada por el debate en torno a qué fue primero, si el huevo o la gallina. Y hemos llegado, este año, a la conclusión: los gallina son los últimos”, dijo, bromeando sobre la posición en que quedó en la tabla River Plate y sin lograr que ningún asistente si hiciera cargo de su condición de hincha “millonario”.
8. Viejos y nuevos radicales
Sergio Bergman captó la atención de todos por la sutileza con la que arremetió contra la vieja política.
Sanz, que ya conocía de esta capacidad de análisis del religioso, lo animó a que siguiera. Con su propio diccionario de calificaciones, Bergman, al referirse a la UCR, habló del “radicalismo arqueológico”. Sanz se mostró sorprendido y puso cara de “¡por qué a mí!”. Pero Jaliff, que estaba sentado junto a Sanz inmediatamente corrió su silla para atrás, dejando al radical al descubierto e hizo ademanes como diciendo –aunque sin verbalizarlo- “¡yo ya no soy radical!”.
Sanz, levantando la voz, medio en broma, medio en serio le dijo al religioso: “Habíamos quedado en que esos radicales eran Moreau, Storani… ¿no?”
9. Cargando las pilas con facturas
No bien logró acomodarse en su silla, y mientras esperaba turno para sacarse el entripado contra el rabino Bergman, el ministro Adaro pidió que le sirvieran café y “le entró” a las facturas rellenas con chocolate.
“Es que no he comido nada todavía”, murmuró cerca de las 6 de la tarde.
Ya con la energía recuperada, Adaro no paró de defender al gobierno provincial y hasta se animó a formular acusaciones contra el empresariado que dejaron atónitos y expectantes al resto de los participantes.
10. Vargas Arizu, el político
Ya hablamos de la parquedad del empresario Vargas Arizu. “Es que yo soy un técnico, no un político”, lanzó. Sanz le salió al cruce: “¡Qué técnico, si con las dos o tres cosas que has dicho has sido más político que todos nosotros juntos!”.
Avanzada la reunión, y en medio de un debate que se había apasionado y, por lo tanto, desordenó la agenda del encuentro, Vargas Arizu esta vez increpó al ministro Adaro:
“Cortito, seamos concretos. ¿Vos estás de acuerdo o no con las retenciones agrícolas?”. La respuesta del ministro de Gobierno de Jaque fue “no”.
No hubo más comentarios.
11. La seguridad del avión con todos los políticos mendocinos abordo
El senador Sanz lanzó una propuesta: “Si Jaque nos convoca a subirnos a todos los políticos de la oposición a un avión para ir a reclamar todo lo que la Nación le debe a Mendoza, yo no lo dudo un minuto y me subo”, dijo.
Y agregó: “Creo que la sociedad lo va a apoyar”.
De Marchi, que escuchaba en silencio desde hacía rato, lanzó una chanza festejada, entre dientes, por todos: “…o va a hacer algo para que se caiga el avión con todos nosotros adentro”.
12- El turco que quería respetar el shabat
En un momento dado, el rabino Bergman, luego de pedir reiteradamente disculpas, anunció que se retiraba por respeto al shabat, el día de descanso de los judíos.
Se paró, saludó a todos, abundó en sus pedidos de disculpas y salió. Detrás, Juan Carlos Jaliff (cuyo apellido y el pseudónimo de "Califa" lo delatan) también se paró.
Trípodi le advirtió: "Que, ¿vos también respetás el shabat?", creyendo que el ex vicegobernador también emprendería la partida.
13- Ya se sabe: una foto vale más que mil palabras
Ya contamos que Jaliff llegó tarde. Había una silla dispuesta y vacía junto a su ex correligionario Ernesto Sanz y allí depositó su humanidad. Estaba saludando y ambos se trensaron en un efusivo abrazo. Fue cuando el fotógrafo disparó a mansalva con su cámara, siempre buscando gestos en los invitados para retratarlos.
"Bueno, ahora me voy; ya tengo lo que quería", dijo jocosamente Sanz, quien aspira a recibir el apoyo de ConFe, el partido que preside Jaliff, para la reelección como senador nacional.