Duhalde: "Me arrepiento de haber apadrinado a Kirchner"

Más crítico que nunca con el Gobierno en turno, el hombre que le abrió el camino al kirchnerismo ya no esconde sus heridas ni su ambición de volver. En pleno armado de una estrategia para derrotar a la actual administración, es duro con la oposición, pero elogia a Cobos y a Macri. Anticipa que en el 2009 escribirá dos libros, uno de ellos será la segunda parte de sus memorias.

Foto: NA
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En una entrevista realizada por Diario La Nación el ex presidente y vicepresidente argentino profundizó sus críticas al gobierno actual y más aún, reconoce que se arrepiente de haber apadrinado a Néstor Kichner.

Además, dice que la oposición "ha sido ganada por la mediocridad", elogia a Cobos y a Macri, pero no bendice a ningún peronista en particular (sólo a los que tienen experiencia de gestión), y revela que el Gobierno espía sus llamadas telefónicas.

Duhalde está de regreso y revela que editará dos libros en 2009 (uno sobre la renta básica universal y el otro, la segunda parte de sus memorias), pero, según advierte, su vuelta a la escena pública no durará mucho tiempo: asegura que desde febrero y durante todo 2009, que será un año electoral, tratará de estar fuera del país, para lo cual dice haber armado una agenda de conferencias en universidades de Estados Unidos y de Europa para hablar sobre la integración sudamericana.

-¿Cuál es su balance de este año de gestión de Cristina Kirchner?

-[Silencio]. Mucho de bueno no hay. No hay prácticamente nada de bueno. En una situación tan difícil no me gusta hacer declaraciones que agraven un problema muy serio que tenemos. Cuando Kirchner anunció que su esposa iba a ser la candidata, yo dije que él había cometido un grave error cuando lo sacó a Roberto Lavagna de ministro de Economía y pasó él a ocupar el cargo. Pero que el error de designar a su esposa tenía otra categoría: era un error histórico. En un país que está saliendo de una crisis, que gobierne una persona sin experiencia es un acto de absoluta irresponsabilidad. Espero que aprenda rápidamente porque la situación es muy compleja.

-¿No le parece que, en realidad, gobierna Néstor Kirchner? Usted habló del doble comando, pero aparentemente hay uno solo.

-Sí, eso es penoso, sobre todo en un sistema como el nuestro. El sistema presidencialista tiene unas características muy especiales. Es el más perverso: cuando el presidente es fuerte pasa por encima de los poderes, y si es débil tiene los problemas que nuestra historia ha mostrado. Abogo por el parlamentarismo. De todas maneras, el Gobierno tiene poco de bueno y una dificultad enorme para gestionar. Se nota en todas las áreas. Por ejemplo, en momentos en que se agrava la situación social, desaparece la ministra de Desarrollo Social. Dicen que Alicia Kirchner está en mala relación con su cuñada. Pero no puede ser que haya una situación grave y no aparezca.

-¿No hay nada que le parezca bueno?

-Sí, en estos últimos días hubo algunas medidas que van en la dirección correcta. Medidas aisladas como el aumento en las jubilaciones. O la derogación de la tablita de Machinea. En general, hay muy pocas cosas. Es un gobierno que no tiene un pensamiento estratégico. Como si no supiera adónde ir. Está tomando medidas muchas veces contradictorias, que no responden a una lógica de gobierno y no se toman siguiendo las formas, como en un sistema democrático. Se le ocurre algo a uno del núcleo cerrado y lo lanza por los medios, y los ministros se enteran así y tienen que ir a defender esa medida. No es bueno.

-¿Y con respecto a la polémica ley de blanqueo de capitales?

-Es más que polémica. Acá ya existe una ley que costó mucho, que es la ley antilavado de dinero, y tenemos que ser muy cuidadosos. Con lo que se ha votado se cometió un enorme error que vamos a pagar caro. La Justicia y la prensa deberán estar atentos para que esta ley no sirva para blanquear dinero de gente amiga, parientes y presta nombres de políticos. Hay riesgos vinculados con que el dinero que se blanquee provenga de actividades ilícitas.

-¿Está arrepentido de haber apadrinado a Néstor Kirchner?

-[Silencio] En realidad, sí, pero la que expresa bien eso es mi mujer cuando dice: "Es como cuando uno se va a casar. Cree que la persona con la que se casa es la mejor, y a los tres meses descubre que es un golpeador". Y pasa eso. Tengo una enorme experiencia en materia de gobierno, y he visto desde concejales e intendentes hasta legisladores que cuando tienen un poco de poder se transforman, o, como decía San Martín, se muestran tal cual son. Es gente a la que los enferma el poder, que no pueden vivir sin el poder...

-Usted promovió durante su carrera a muchos dirigentes. De todos ellos, ¿Kirchner fue el que más lo decepcionó?

-Sí, realmente, porque no había necesidad... Cuando él asumió el país estaba creciendo de forma espectacular, en un 6 por ciento. Se quedó con todo mi equipo, un equipo al que el día anterior a irme le agradecí por no haber tenido en el año y medio de gobierno escándalos de corrupción y porque habíamos sacado a la Argentina de una situación tremendamente difícil. Todo andaba bien hasta que un día se le ocurrió que él podía ser el ministro de Economía, y ése es un tema muy difícil.


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