Con poca pasión, con escaso tiempo para ser debatido por la sociedad en profundidad y, también, con más dudas que certezas de parte de la población en general, el Senado convirtió en ley el traspaso de los fondos de jubilaciones y pensiones que estaban en manos de empresas privadas, las AFJP, al Estado nacional.
Para empezar a tomar conciencia de lo que va a pasar, te contamos cuáles son las claves del nuevo sistema, según lo publicó el diario porteño Crítica, este viernes.
Todos los afiliados a una AFJP serán transferidos al sistema público de reparto.
El Estado les reconocerá los años aportados a una AFJP como si hubieran contribuido plenamente –11% del salario– al sistema público.
Los actuales jubilados en una AFJP por el sistema de renta programada serán transferidos a la ANSES, que se encargará de pagar los haberes. Se les reconocerá su mejor haber entre enero y septiembre de 2008.
Los jubilados privados por el sistema de renta vitalicia seguirán percibiendo sus haberes a través de una compañía de seguros de retiro.
A través del SIPA se abonarán los haberes de seis millones de personas. Desde marzo de 2009 se les aplicará la movilidad jubilatoria.
El SIPA contará con 15 millones de trabajadores adheridos, aunque más de un 40% no aporta regularmente.
El stock de fondos que se transferirán a la ANSES son unos 78 mil millones.
La ANSEES administrará en total unos 100.000 millones de pesos, sumados los recursos del fondo de sustentabilidad de las jubilaciones.
Podrá invertir en títulos públicos, acciones, fideicomisos de consumo, fondos de infraestructura y plazos fijos. La idea del Gobierno es financiar más las obras públicas y actividades productivas.