Para Bermejo, la suspensión de Salgado "es una pena"

El intendente de Maipú no considera ni culpable ni inocente al desplazado Sergio Salgado y descartó una fractura en el PJ a pesar que la totalidad de los concejales peronistas apoyó la suspensión. Silencio de radio en el oficialismo por los incidentes y el desplazamiento del ahora ex intendente de Santa Rosa.

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Pocas repercusiones han surgido desde el justicialismo, tras la suspensión con ribetes de escándalo de Sergio Salgado, hasta el mediodía de hoy intendente de Santa Rosa. Y escuetos, también, son los calificativos que sus pares en otros departamentos han encontrado para explicar el conflicto de poderes en el departamento del Este provincial.

Varios de los caciques justicialistas han evitado pronunciarse en defensa del desplazado Salgado. Más en lo informal y en reserva, algunos allegados a los jefes comunales explicaron que, en lo íntimo, consideran que el ex intendente de Santa Rosa ya está prácticamente echado por sus concejales. Que ya no lo consideran un par.

Adolfo Bermejo, el jefe comunal de Maipú, no quiso escaparle a esta prerrogativa. Su cautela a la hora de definir la situación política institucional –pero también partidaria del justicialismo- marca el pulso actual del justicialismo sobre este tema.

“En una fecha en la que celebramos los 25 años de democracia, es una picardía que esto esté ocurriendo en nuestra provincia, pero más no puedo opinar porque desconozco en profundidad los motivos de esta suspensión”, indicó en primera instancia Bermejo.

Para el maipucino, uno de los más cercanos al Gobernador Celso Jaque, también “es una pena que suceda esto”, aunque descartó que el partido atraviese una crisis, sobre todo por el voto de los ediles peronistas a favor de la destitución de Salgado.

“No tiene que ver el justicialismo, es una crisis institucional donde están involucradas distintas fuerzas políticas”, adujo Bermejo, para quien la crisis hay que acotarla a Santa Rosa.

“El gobernador, en los últimos tiempos se ha mostrado con los diez intendentes abroquelados detrás de su figura y de su gestión”, reafirmó, como para despejar dudas, por lo menos desde el costado de la gestión provincial y el aval político que Jaque ha recibido tras los últimos escarceos por el problema presupuestario y la partida de Juan Marchena –titular del PJ provincial- como ministro de Gobierno.

Lo que el intendente maipucino no pudo asegurar fue el futuro político de los concejales que votaron en su totalidad en contra del jefe comunal. Ese rol lo preservó para el Comité provincial del partido, aunque volvió a anticipar que “es prematuro ver a quién hay que sancionar, si es que le cabe alguna sanción a alguien”.

Y ese mismo juicio también le cabe al propio Salgado. “No puedo asegurar si es culpable o inocente”, sostuvo Bermejo con cierto cuidado.

Por el momento, los caciques justicialistas no habrían acordado ninguna reunión para abordar esta situación en particular, ni de lo conversado con Bermejo se desprende que exista la intención en el corto plazo de que el PJ exprese una declaración partidaria en apoyo del desplazado intendente.

“Cada uno lo ha estado observando atentamente desde su departamento, pero no hay una estrategia en conjunto”, aseguró, aunque sí destacó el intento de Mario Adaro por poner paños fríos a la situación.

Por lo pronto, y con los hechos todavía en caliente por los incidentes ocurridos en la municipalidad, Santa Rosa parece a los ojos de Mendoza como una isla del Pacífico en posible erupción. En tanto, la cautela del resto del justicialismo deja interrogantes sobre el futuro político de Sergio Salgado y de los concejales que lo sacaron de la intendencia para poner, en su lugar, a otro peronista: Antonio López.