En la cumbre de los radicales K, que se realizará hoy en Buenos Aires con Julio Cobos como principal figura, no sólo se analizarán los resultados de las elecciones. En la reunión de gobernadores, intendentes y dirigentes del radicalismo aliado a la Casa Rosada se debatirán también las alternativas para tomar el control de la UCR nacional y, de acuerdo a trascendidos periodísticos, además se discutirán algunos inconvenientes entre los intendentes del espacio en Buenos Aires.
Entre los caciques de Buenos Aires habría posturas encontradas sobre la posibilidad de recuperar la Unión Cívica Radical: por un lado, Gustavo Posse (San Isidro) y Enrique "Japonés" García (Vicente López) no tendrían demasiado interés en buscar el poder en la UCR; mientras que otros como Héctor “Cachi” Gutierrez (Pergamino) y Mario Meoni (Junín) piensan lo contrario.
De todas maneras, desde la Casa Rosada ya se analizó la posibilidad de darle un marco más institucional a la Concertación, normalizando tanto al PJ (de eso se encargaría el propio Néstor Kirchner) y a la UCR.
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, es el encargado de impulsar a los aliados radicales del kirchnerismo para que tomen el control del comité nacional de la UCR, hoy bajo el mando del senador antikirchnerista Gerardo Morales.
El nombre que surgió con más fuerza para postularse como presidente de la UCR por los radicales K es el senador electo rionegrino y ex gobernador de esa provincia, Pablo Verani.
Cobos no puede hacerlo porque oficialmente ya no pertenece a la UCR. Por eso Verani es el único nombre que por ahora se maneja para llevar a los radicales K al poder en el partido. El rionegrino tendría además asegurado el apoyo del radicalismo de varias provincias.
El propio gobernador mendocino, hace algunas semanas, descató el "radicalismo" de Verani. En una entrevista con MDZ antes de las elecciones, Cobos dijo: "De las cabezas visibles, al único que sancionaron fue a mí. Y ojo, Pablo Verani va en las listas nuestras, y nadie puede decir que Verani no es radical".
Una pausa
Originalmente estaba prevista otra reunión el próximo viernes entre los radicales K para definir si van o no por la presidencia de la UCR. Pero hoy Cobos la puso en duda: "Mañana lo definiremos", dijo.
Lo cierto es que los resultados electorales pueden frenar las aspiraciones de los radicales K. En Mendoza, César Biffi fue aplastado por el justicialista Celso Jaque; y en los comicios legislativos de Río Negro, Verani quedó segundo después del ultrakirchnerista Miguel Pichetto.
También, y más allá de haber logrado otra reelección como intendentes, García y Posse no lograron que Cristina Fernández de Kirchner triunfara en sus distritos. Incluso el 24% que la presidenta electa logró en Vicente López es el porcentaje de votos más bajo en todo Buenos Aires. En San Isidro no le fue mucho mejor: el 30% lo que se ubica entre los tres peores resultados de la fórmula oficialista.
Otro referente del sector, el marplatense Daniel Katz, llegó al Congreso pero no le pudo ofrecer un triunfo al matrimonio Kirchner en la ciudad balnearia ya que su candidato perdió la intendencia.
Desde el otro bando también se preparan para dar batalla. Tras las elecciones los principales dirigentes de la UCR se tomaron un descanso, pero a fin de mes se realizaría una reunión en Córdoba para comenzar a discutir el futuro del partido.
La UCR eligió Córdoba para la cumbre ya que en esa provincia la fórmula presidencial que apoyó el centenario partido (Roberto Lavagna - Gerardo Morales) logró el primer puesto en las elecciones. Incluso el titular del radicalismo cordobés, Mario Negri, figura como potencial candidato para quedarse con la presidencia del radicalismo.
De todas maneras, faltan algunas semanas para elegir un nuevo presidente de la UCR. Esa definición queda en manos de un plenario conformado por 104 delegados, y los representantes mendocinos están en la vereda opuesta a Cobos.
Se trata de Roberto Iglesias, Ernesto Sanz, Luis Borsani y Mariana Juri, cuatro "pesos pesados" del radicalismo mendocino que encabezaron la boleta de la UCR en las últimas elecciones y que no comparten el acercamiento del todavía gobernador a la Casa Rosada.