Causa Bento: se termina el secreto de sumario y habría más imputaciones

Causa Bento: se termina el secreto de sumario y habría más imputaciones

Después de varios días de misterio, se acercan jornadas que -se presume- llegarán cargadas de noticias. Trascendió que a partir de nuevos testigos podrían surgir más imputaciones para sumar a la colección que ya posee el juez Walter Bento. El magistrado repite que se trata de un complot contra él.

Jorge Caloiro y Facundo García

El secreto de sumario en la causa de las coimas que sacude a la Justicia Federal de Mendoza introdujo un halo de suspenso en el caso. Suspenso que menguará el próximo lunes, cuando es probable que se libren nuevas imputaciones contra el juez Walter Bento y otros presuntos colaboradores en una red de negociados espurios que -según la fiscalía- funcionaba en Tribunales. 

También es posible que se solicite una prórroga del secreto, para que la investigación que lleva adelante el fiscal Dante Vega pueda continuar sin riesgo de fugas o entorpecimiento.

Lo que se sabe es poco y a la vez mucho: declararon nuevos testigos y lo que contaron podría abrir nuevas puntas en un expediente que ya acumula cientos de páginas y una colección de acusaciones contra decenas de personas, entre ellas Bento y su esposa Marta Boiza.

Se rumorea bastante sobre estos posibles "nuevos" aspectos de la causa. Ya se habló de coimas (cohechos) y lavado de activos. Ahora también se barajan teorías sobre los vuelos al exterior que concretó el magistrado y sobre otros presuntos arreglos que habría hecho la organización ilícita para otorgar ventajas a acusados por delitos federales. 

Mariano Cúneo Libarona, uno de los abogados de Bento.

Qué es el secreto de sumario

De acuerdo con el Código Procesal Penal, el secreto de sumario debe ser dictado por el juez, siempre que la publicidad de la causa "ponga en peligro el descubrimiento de la verdad". Esta reserva no dura más de diez (10) días, aunque se puede renovar por única vez y por tiempo limitado. 

La última vez que se tomó una medida como esta, hubo imputaciones nuevas y numerosas detenciones. Hoy la lista de acusados incluye a más de 20 nombres, entre presuntos cobradores de coimas, pagadores de sobornos y otras yerbas.

Ahora bien: el juez Eduardo Puigdéngolas, que es quien hasta ahora lleva el caso, se ha tomado licencia hasta el 19 de diciembre, por lo que las decisiones procesales de los próximos días caerían en el despacho de la jueza Susana Pravata, del Juzgado Federal de Primera Instancia N°4. Y una de las incógnitas es si Pravata tomará decisiones de peso o se mostrará más bien conservadora, a la espera del retorno de su colega.

El fiscal Dante Vega.

El caso

Tal como viene informando este medio desde hace más de un año, el germen de la causa de las coimas en la Justicia Federal de Mendoza fue la captura de Walter Bardinella Donoso (41), hoy detenido por un asunto vinculado al narcotráfico. Cuando cayó este prófugo en Guaymallén -marzo de 2020- y su teléfono fue peritado, se destapó la olla.

El celular de Bardinella guardaba llamadas y conversaciones de Whatsapp y Telegram con personas cercanas a Tribunales. Muy cercanas. Y no eran cualquier tipo de conversaciones: los análisis sugieren que negociaba para beneficiarse o beneficiar a acusados.

La tesis del Ministerio Público es que a cambio de dinero se habrían modificado carátulas, se habrían otorgado prisiones domiciliarias por causas como “tener hemorroides”(sic) y hasta se habrían habilitado libertades condicionales. Vale destacar que en el fuero federal no se tramitan causas ordinarias, sino -entre otros asuntos- expedientes relacionados con la trata de personas, secuestros extorsivos, contrabando y el ya mencionado narcotráfico.

A lo ocurrido con el teléfono de Bardinella Donoso, la causa sumó más tarde otro capítulo. El 28 de julio de 2020 desapareció el ex corredor de aduana Diego Aliaga (51), un sujeto bastante conocido en las trastiendas leguleyas.

Se hizo una denuncia, se inició la búsqueda. Y en esa instancia preliminar se le tomó declaración a Diego Barrera (51), un supuesto “socio” de Aliaga que luego se transformó en uno de los cinco sospechosos por el cautiverio y asesinato de la víctima. Barrera comentó que Aliaga tenía contactos en la Justicia Federal y que llevaba adelante “roscas” variopintas.

El cadáver de Diego Alfredo Aliaga fue hallado el 10 de septiembre de 2020, un metro bajo tierra y en un campo recóndito de Costa de Araujo (Lavalle). Para ese entonces Barrera, su esposa, dos hijos de la mujer y hasta el chofer de la empresa de transportes “Solcito” ya estaban tras las rejas. Es más: Barrera confesó haber sido él el asesino.

Pero aquella primera testimonial donde Barrera habló de coimas quedó flotando en la memoria de muchos. Después vinieron más involucrados. Contrabandistas que admitieron haber pagado por su libertad, abogados "arrepentidos" que confirmaron la existencia de una banda en la Justicia, etc. 

Bento, por su parte, habla de un complot en su contra, de una operación de lawfare y del "odio personal" que -afirma él- siente el fiscal Vega hacia su persona. Mientras, el polémico magistrado sigue en su cargo a pesar de tener pedido de prisión preventiva, ya que posee fueros que el Consejo de la Magistratura ha decidido no quitarle.

  • ¿Aportes? ¿Otra perspectiva? Puede escribir a fgarcia@mdzol.com

 

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