Argentina comienza a definir su futuro institucional y lo candidatos a presidente van a tener que romper la barrera del desencanto antes de intentar convencer que los voten. Las dos opciones electorales más competitivas que hay no generan entusiasmo y se trata de sectores políticos que han hecho un enorme esfuerzo para mantener a la comunidad dividida, fragmentada y sembraron discordia. Por eso el escenario es aún más polarizado que en 2015, pero con menos esperanza.
Lo dijimos hace poco. La pelea es entre Mauricio Macri, que representa a un presente doloroso y con una decadencia económica brutal, y Cristina Fernández de Kirchner (aunque sea candidata a vice pone en juego su modelo político), que fue parte de una matriz de gestión que, por la corrupción estructural que tenía, está más cerca de tribunales que de la innovación. Son el pasado y el presente, y ese es el problema.
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Opinión
Se vota por el presente y el pasado; y ese es el problema
En Mendoza el armado de las listas fue una demostración de poder interno de los dos frentes políticos más importantes y también una forma de compensar a los que perdieron. Curiosidades del flexible sistema electoral, que permite una resilicencia rapidísima: en solo una semana los candidatos a gobernador que perdieron en las PASO provinciales, consiguieron un espacio para otra oportunidad como candidatos a diputados nacionales.
Anabel Fernández Sagasti ejecutó su flamante liderazgo y eligió como candidata a una abogada desconocida para el electorado. Un calco de lo que hicieron con ella cuando fue candidata a diputada nacional cuando no tenía un recorrido político importante. Esa demostración de poder para armar las listas tiene implícita la estrategia: Cristina y solo Cristina.
A Alfredo Cornejo le pasa lo contrario. El gobernador tenía un destino ineludible, y lo sabía hace más de un año, para encabezar la lista de diputados nacionales. Con poco tiempo para construir y asociar su imagen a otro candidato (ya lo hizo y deberá seguir haciéndolo con Suarez) Cornejo se pone ahora sí como punta de lanza y hará campaña. A diferencia de lo que ocurre en la Provincia, los candidatos a diputados tendrán recursos nacionales, espacios en televisión y radio cedidos y algo más de margen para promocionarse.
Cornejo y Macri compartirán boleta, aunque con nombres distintos. Pero al menos por ahora la intención será poner bajo evaluación al Gobernador más que al presidente. Claro que el debate está nacionalizado y le será difícil despegarse.
En Mendoza se elegirán 5 diputados nacionales en octubre y hay pocas opciones, pues se presentaron 4 frentes y no hay competencia interna en ninguno. Para Protectora será un nuevo desafío. Tendrá la oportunidad de romper la polarización, aunque parece difícil. Marcelo Romano es un candidato inquieto, pero no tiene la penetración de José Luis Ramón. La izquierda perdió peso electoral en las últimas elecciones y parece difícil que remonte para intentar volver a los momentos donde lograron meter un legislador nacional por Mendoza.
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Del bronce, al barro
Cuando asumió, Alfredo Cornejo dijo que solo tenía como objetivo retirarse del cargo de Gobernador con prestigio. Prefería, según él, el bronce antes que la fama. Las encuestas indican que la gestión del Gobernador tiene buena imagen, a pocos meses de dejar el cargo. Ahora será candidato a diputado nacional y para Cornejo puede ser un salto del “bronce”, al “barro”. O, mejor dicho, un retorno a esos terrenos más fangosos de la política, donde se decide mucho, pero se luce poco.
En Mendoza la mayoría de los gobernadores e intendentes se han retirado con prestigio. Los cargos ejecutivos tienen aún un halo de protección. Con la Legislatura, el Congreso y los cargos legislativos ocurre lo contrario; son, junto con la Justicia, los más desprestigiados. Una de las razones de la reticencia de Cornejo a ser candidato puede tener que ver con eso: que el cargo de legislador lo contagie del desprestigio que tiene.
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Los cargos legislativos no son una novedad para el presidente de la UCR nacional. Ya fue dos veces legislador, pero tuvo pasos fugaces y pasó desapercibido. En las elecciones del 2001 fue elegido como senador por el tercer distrito. Pero duró poco: asumió en 2002 y en diciembre del 2003 fue designado ministro de Gobierno.
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Ya bien entrada la gestión de Julio Cobos, Cornejo encabezó la lista de diputados nacionales en 2005. Ganó, asumió, pero luego volvió a Mendoza. En su breve paso por el Congreso fue parte de los inicios de la construcción de la “Concertación”, el plan político ejecutado por Néstor Kirchner para concentrar poder y que sirvió para hacer explotar a la UCR. Desde allí se construyó la candidatura a vicepresidente de Julio Cobos, la alianza de los gobernadores radicales y la ruptura de ese partido, que tuvo un tope en 2008, con el voto no positivo del ex vicepresidente.
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Como diputado compartió proyectos con el kirchnerismo, llevó iniciativas de Cobos para posicionarse como referente nacional (como lo hizo con el proyecto de Servicio Cívico Voluntario) y pidió licencia cuando fue nombrado nuevamente Ministro de Seguridad para hacerle frente a la crisis que vivía la provincia en el tema. Luego, fue candidato a intendente y Cornejo recién renunció a la banca desde el 11 de diciembre del 2007, es decir tras asumir como jefe comunal. Ese hecho fue una bisagra para él, pues aunque subestimaba el cargo de intendente le sirvió para reenfocar su carrera.
Ahora, volverá al Congreso. O al menos será electo Diputado. No son pocos los que especulan con que el Gobernador no tiene pensado sentarse en una banca. Ello depende de lo que pase con Mauricio Macri, con quien tiene una pésima relación en la actualidad y también con la Provincia. Por las dudas, Cornejo se aseguró dirigentes que le generan confianza en la lista, como Lisandro Nieri.
Cuando la relación era buena, Cornejo estaba apuntado como futuro ministro y hasta jefe de gabinete de un eventual nuevo gobierno de Cambiemos. Luego la relación se resintió. Por eso la nueva apuesta era intentar presidir la Cámara de Diputados. Pero se interpuso la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, que puso un pie y exigió ese cargo para Cristian Ritondo. "Primero ganemos, luego repartimos cargos", murmuraban los radicales tras la reunión de la mesa política que integran la UCR y el Pro.
En las últimas semanas, sin embargo, en el oficialismo cambió la impronta y creen que Macri tiene chances reales de ser reelecto. Más allá de los análisis profundos que puedan hacer, el propio Cornejo y sus asesores lo resumen con una frase coloquial, de barrio: "Macri tiene culo". Lo dicen con la connotación relacionada a la suerte y también por contraste. "Hacen todo mal, pero la oposición es peor", aseguran.