Ellos con sus campañas y nosotros raspando la olla

No debe haber período más nefasto que el de campaña, porque demuestra que nuestros representantes están siempre más prreocupados de sus ranchitos y su cuotita de poder, pero muy lejos de lo que pasa con el ciudadano de a pie.

Se promulgó la ley que regula los aportes a la campañas políticas, pero con un pequeño toquecito del presidente que modificó una parte y permitió que las empresas que tiene deudas impositivas puedas poner plata. Es lo que se llama un veto parcial, pero para nosotros los ciudadanos que remamos cada día es una "caradurez" directa. La traducción que hago de ese mensaje es "no importa si no pagás tus impuestos mientras pongas platita para que nosotros podamos tener nuestros cartelitos con mentiras en las calles".

Una cuestión que me sorprende es que en vez de mejorar siempre podemos ser peores y dar mensajes herrados y lejanos respecto a lo que espera el ciudadano que hoy está raspando la olla en medio de la crisis.

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Macri entrega un mensaje que me parece muy malo, porque mientras las empresas están debiendo sus impuestos todo se olvida mientras aporten a un campaña. Esa mezcla me dio un tufillo a El Mecanismo, la serie brasileña de Netfilx sobre el Lava Jato y el entramado de corrupción que tenía a todos los partidos en la fila para recibir los aportes de Odebrecht y sus socios.

Si queremos un país mejor las empresas deben pagar lo que les corresponde como lo hace cualquier hijo de vecino que no le puede deber un peso al Estado sin que le caigan encima y lo traten como el peor de los delincuentes.

Claramente estoy soñando o creo que vivo en otro país, porque acá la cuestión es cuidar el ranchito y no perder la cuota de poder que tengo, del tamaño que sea, porque esa es la forma en que puedo seguir chupando la teta del Estado y vivir de arriba.

Pero Macri no fue el único que "mostró la hilacha", porque Sergito Massa también hizo lo suyo y después de despotricar contra el kirchnerismo ahora le hace ojitos. De repente volvió a tener protagonismo y vio ahí una buena oportunidad de recuperar algo del terreno perdido en los últimos años, donde no pasó de ser un actor del montón en medio de las peleas de perros grandes.

Lo dicho y hecho no importa, porque en medio de las encuestas y una puerta que se abrió inesperadamente, no importa si está Cristina o Doña Rosa en la fórmula que me busca, lo que importa es poder sacarle el jugo a la oportunidad y sumar poder.

Entonces acá hay una cuestión muy clara, mientras ellos están con sus campañas nosotros seguimos raspando la olla con mayor o menor suerte, pero seguimos haciéndonos cargo de un país que todos ellos ayudaron a llevar a una crisis por la que todos los representantes políticos tienen las manos manchadas de una u otra manera.

Mientras ellos piensan en sus mensajes, sus cartelitos, sus equipos de redes sociales y demás, nosotros no enteramos que el salario privado sigue perdiendo frente a la inflación y perdemos poder adquisitivo. En medio de eso, y de manera impresentable, entre gallos y medianoche se informó del aumento de las prepagas en un 17,5% en tres tramos. Lo anunciaron todo ahora porque no quieren malas noticias para la gente en medio de la campaña, pensando que somos tarados y en octubre se nos olvidará que en estos meses tenemos que hacer malabares para poder cumplir con todos nuestros pagos.

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También nos enteramos que el empleo privado va para abajo y encima sumamos un nuevo aumento de la nafta, a pesar de que el Gobierno nacional postergó la aplicación de un impuesto a los combustibles. Pero eso no es lo peor, porque las petroleras ya amenazan con tomar la costumbre de subir todos los meses hasta fin de año para ponerse al día con el aumento del dólar desde enero que -aseguran- no se traspasó al precio de las naftas.

En palabras simples nosotros, los que vivimos en el mundo real seguimos con lo nuestro mientras ellos se reúnen y analizan para dónde conviene más ir en este período preelectoral. Ellos son felices con sus campañas, que pagamos nosotros y que ahora también pueden pagar los empresarios. Nosotros somos los inconscientes que estamos pidiendo que se ocupen más de lo que nos pasa y buscamos aguarles la fiesta del cartelito, la promesa y los discursos baratos y repetidos.

El último tramo de esta columna es para los tibios radicales que hicieron una convención para quejarse por lo que ha hecho el Gobierno nacional. A mí por lo menos me sorprendió, porque yo pensé que todo eso ya se lo habían dicho en las 800 reuniones que han tenido en estos tres años y pico. En español, muchachos "no se hagan lo boludos" porque el expresidente de Boca llegó a la Casa Rosada con el impulso de su partido. Los errores también son de ustedes y, aunque para la publicidad de las PASO provinciales dan a entender que no se debe votar pensando en la situación económica porque eso es responsabilidad nacional, ustedes son parte de una alianza que prometía gobernar y sacarnos del desastre kirchnerista. Si después Marcos Peña les cortó las alas y no les dio bolilla, que se lo reclamen a él en Buenos Aires, pero no traten de hacerse los distraídos.

En fin, ustedes sigan con lo suyo y no jodan demasiado, porque acá abajo nosotros tenemos que seguir sobreviviendo y parando la olla.