Entre este domingo y mediados de junio se resolverá, entre otras cosas, el futuro personal de Alfredo Cornejo.
Será un mes y medio vertiginoso y cambiante, que puede arrancar con un sabor amargo: no puede aspirar el radicalismo a un triunfo en los cuatro departamentos que adelantan las PASO.
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Para este 28 de abril, el oficialismo mantiene una expectativa alta solamente en San Martín, una elección abierta que podría ganar, pero que es un misterio hasta para algunos analistas certeros.
El resto de los departamentos parecen fortalezas inexpugnables de los veteranos intendentes peronistas que los conducen y que van por la reelección.
Por eso Cornejo buscó romper ese cerco con la enmienda constitucional que limita las reelecciones de los intendentes. Fracasada aquella maniobra, que lanzó pensando más que nada en la posibilidad de recuperar para el radicalismo San Rafael, se empezó a perfilar una primera elección con sabor a derrota.
Tanto que los radicales hoy se conforman con que esa derrota sea digna, por menos de 10 puntos, en la batalla contra los intendentes eternos del PJ.
El oficialismo sale a la cancha este domingo sin candidatos únicos en tres de los cuatro departamentos. Esa condición sólo la tienen Rafael Rufeil, el crédito radical para San Martín.
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La esperanza de que Rufeil gane se basa no sólo en su potencial, sino en el apoyo que le ha brindado el intendente de Junín, Mario Abed, quien se cargó al hombro la campaña de su correligionario en la última semana.
Un condimento más en el Este: el intendente Jorge Gimenez enfrenta dos candidatos en la primaria justicialista y uno de ellos podría arrebatarle puntos. Se trata del profesor Cristian Etem, un ex funcionario municipal con buena imagen en el departamento.
Con la carga de este primer balance electoral, en el que Cornejo no podrá marcar supremacía, comenzará uno de los tramos más duros de la travesía: el que lleva a las PASO para elegir los candidatos a gobernador el 9 de junio.
En esos cuarenta días, Cornejo intentará restringir los debates a la situación de la provincia. Para eso desdobló los comicios. Asoma como una misión compleja, en días que están marcados por la crisis económica del país y en el que ya empiezan a sentirse, otra vez, los síntomas de la polarización entre Macri y Cristina.
Aunque quisiera, Cornejo no podrá eludir el factor nacional: a mediados o fines de mayo (antes de las PASO provinciales) se hará la convención nacional de la UCR para debatir si sigue o no Cambiemos.
Cornejo preside un radicalismo convulsionado, pero no muestra intenciones de que vaya a pegar un volantazo en su relación con Macri. Aunque esta semana haya rechazado en forma tajante la posibilidad de ir como candidato a vicepresidente en el proyecto reeleccionista del Presidente.
Marcado por esa relación ambivalente, el gobernador dejará para el momento de cierre de listas de la elección nacional la decisión sobre su futuro personal. Estaremos entonces en junio y ya se sabrá quién ganó la PASO provincial para la gobernación y en qué condiciones quedó la alianza con Macri.
Recién entonces dirá el gobernador si es candidato a diputado nacional, la posibilidad electoral que tiene a mano desde hace mucho, pero por la que siempre ha mostrado poco interés, o sí elige un inédito receso para su carrera política.