Cornejo, otro de los que ya pregunta por el "Plan V"

El gobernador planteó en la Casa Rosada buscar alternativas a la candidatura de Mauricio Macri para evitar una derrota de Cambiemos en las elecciones. El presidente le dijo que no, que la apuesta es llegar hasta el final polarizando con Cristina Kirchner. En Mendoza, el 54% dice que no quiere votar a ninguna de las dos alternativas de la grieta. Qué le espera a Cambia Mendoza, en las elecciones departamentales de este domingo.    

De dos cosas Alfredo Cornejo está seguro en el actual contexto político y económico de la provincia y del país. La primera de ellas, es que su prédica en contra de las reelecciones indefinidas de los intendentes seguramente no terminará encontrando eco entre los ciudadanos que hoy están convocados para votar en las PASO de San Rafael, San Martín, Tunuyán y Lavalle.

El gobernador había acumulado expectativas de que en algunos de esos departamentos, quizás, este domingo iba a poder cantar victoria. Será difícil: muy posiblemente al Gobierno le esperan cuatro derrotas que serán duras en por lo menos tres de esos comicios municipales.

Cornejo directamente ni se preocupó en medir cuál iba a ser el posible resultado de la búsqueda de un nuevo mandato tanto por parte de Roberto Righi como de Martín Aveiro. Allí el resultado no genera ningún tipo de dudas: las estimaciones oficiales hablan de que en Lavalle y en Tunuyán el PJ podría llegar al 70 % de los votos.

A la pelea en San Rafael sí la vienen sondeando. Y desde hace rato. Los números del Gobierno hablan de que la victoria de Emir Félix será importante y que el actual intendente sumaría como mínimo el 50% contra los candidatos que presentó Cambia Mendoza.

A Jorge Omar Giménez en San Martín, desde Casa de Gobierno creen que le darán pelea. Las proyecciones hablan de que el candidato opositor en esa comuna, Raúl Ruffeil, perdería por entre seis o siete puntos y que esa diferencia en la eliminatoria lo dejará bien parado para disputarle el sillón al actual intendente en las generales que se realizarán en junio.

Pero la preocupación de fondo del gobernador no está en lo que sucederá hoy en el arranque del calendario electoral en Mendoza. Sino que la mirada apunta a Buenos Aires.

Cornejo es otro de los que está convencido de que la Casa Rosada a esta altura ya debe buscar alternativas políticas para sortear la crisis y para evitar este camino que llevará a Cambiemos, entiende, a una derrota inexorable en las presidenciales.

El análisis es simple: ante un presidente que despilfarró su credibilidad y que ya parece no poder generar expectativas positivas en materia económica, las herramientas para poder revertir esta estado de cosas a meses de la elección son pocas.

El reclamo de un reemplazo por la candidatura a presidente de María Eugenia Vidal se hizo notar esta semana de corrida financiera desde diversos sectores y el propio Gobierno salió públicamente a cerrar esa vía.

Los integrantes del círculo rojo en la Argentina cuestionaron esta decisión e incluso trascendió que hasta un hombre del entorno personal del presidente, Nicolás Caputo, es también otro de los abonados a esta salida.

Lo mismo dijo el mendocino en el encuentro que los gobernadores oficialistas mantuvieron con Macri el martes, bajo la convicción personal de que “algo hay que hacer” para evitar lo que se avecina y que es un posible triunfo de Cristina Kirchner o de otro candidato del peronismo.

En Mendoza, la expresidenta ya perforó el techo de intención de voto que muchos pronosticaban no iba a poder superar, a la par de un desplome sin freno de la imagen presidencial. Y otro dato que a esta altura no es novedad en la provincia: el 54% de la gente dice estar convencido de que no votará ni a Macri ni a Cristina.

Es decir, más de la mitad está dispuesto a explorar una tercera vía electoral que podría desembocar en un crecimiento de la figura de Roberto Lavagna, por caso.

Estos números de lo que pasa aquí no difieren mucho de lo que sucede a nivel nacional. En otras palabras, Macri se encamina a una derrota ante todos los frentes.

- ¿No están pensando otra alternativa?, preguntó Cornejo en esa mesa del martes, en relación a la búsqueda de la reelección del presidente.

- No. No lo estamos pensando, le respondieron.

Dos argumentos dio Macri. Uno de ellos fue que un reemplazo por María Eugenia Vidal como candidata tampoco garantiza el triunfo. Y el otro fue una apelación a la teoría de Jaime Durán Barba. El presidente está convencido de que, cuando arranque la campaña electoral y Cristina ya esté lanzada, la gente la escuchará, evaluará su propuesta y, convencida de que no la quiere dejar volver, terminará optando por votarlo a él. Arriesgado, pero es lo que dijo.

Por el momento, salvo que la crisis se profundice o que el dólar siga su escalada, Cornejo no exigirá más en Buenos Aires de lo que ya pidió.

En la campaña provincial, tratará de que la crisis le impacte lo menos posible a su candidato, Rodolfo Suárez y apelará a una estrategia para diferenciarse que, cree, le dará resultado. ¿Cuál será?, mostrarse como un gobernador que apoya al Gobierno nacional, pero que no es lo mismo que Macri. Sobro todo, en el manejo de la cuestión pública y en la toma de decisiones política.

Como presidente del radicalismo a nivel nacional, está punteando los votos de los convencionales que definirán a fines de mayo si la UCR se queda o se va de Cambiemos. Ese encuentro seguramente se hará en Buenos Aires y por el momento la situación está bajo control.

Más allá de la presión del presidente de la Convención, Jorge Sappia, para que los radicales abandonen el barco, Cornejo está en condiciones de garantizarle a Macri la gobernabilidad y logra hoy que su partido no abandone a la coalición oficialista. Pero esa es la foto actual. En un mes, cuando esta decisión sea sometida a votación, si la crisis se profundiza, nadie está en condiciones de garantizar que no habrá ruptura.