Como parte de nuestra tarea diaria, reportamos tendencias en el consumo, valores, novedades sobre stock, preferencias de consumidores, movimiento del mercado, baja o suba en los precios.
En las últimas semanas muchas podrían haber sido las noticias destacadas en cuento a consumo. Sin embargo, las novedades que los medios hemos reflejado tienen que ver con aumentos tras aumentos, inclusive de los mismos productos. Tal es así que por momentos deja de ser noticia, perdemos el interés o simplemente nos resignamos. De alguna u otra manera corremos el riesgo de comenzar a naturalizar dichos aumentos.
"Que la carne subió porque el precio no se había actualizado", que "el valor del pollo estaba atrasado respecto a otros productos" por lo que también subió notablemente, que "los lácteos se fueron por las nubes", que "falta leche en algunos supermercados", que "el pescado subió dos veces en menos de 24 horas", y así podría continuar el listado recordando tan solo las últimas dos semanas.
Si bien estamos focalizando solo en productos alimentarios, sabemos que otros artículos y servicios no quedan ajenos en esta tendencia de suba.
Consultamos, investigamos, revisamos la cadena de producción de los productos en alza, sumamos a este cockel las exportaciones, escuchamos a los especialistas que explican que el mercado se regula con la oferta y la demanda y sin embargo no podemos resignarnos a los incrementos permanentes.
Analizamos el contexto del país, el mercado en general, consideramos el momento socio-económico que estamos atravesando y siempre surge un aire de sospecha en cuanto a posibles especulaciones.
El Gobierno Nacional pelea contra uno de sus principales promesas que no logra cumplir: la inflación. Con aciertos y errores, muchas críticas en su contra respecto a este punto, no logra controlar la situación ni siquiera dar señales claras de un camino a seguir.
Sin embargo, ¿es el único responsable de lo que sucede en materia de inflación?. El olfato vuelve a llevarnos a mirar a toda la cadena de producción, a quienes participan- de una manera u otra- en la formación de precios.
La situación nos obliga a estar atentos en cuanto a los precios, a no resignarnos a los incrementos constantes, a exigir medidas contra la inflación, pero también a mirar a todos los responsables en de la cadena: a quienes especulan, alertan, negocian a su favor en desmedro del país, a los que actúan sin transparencia y priorizan sus propias estrategias por encima del bienestar de todos. A ellos también debemos observarlos y exponerlos si fuese necesario.
No podemos naturalizar aumentos permanentes, sin reaccionar ni tomar medidas al respecto. Si todo continúa aumentando con sueldos que no acompañan la inflación el panorama es claramente desalentador. Tenemos la obligación de nos resignarnos y de mirar el bosque, no sólo el árbol.