Los funcionarios del gobierno provincial subestiman el efecto de la desaparición del fondo federal solidario.
Este fondo creado en 2009 distribuye el 30% de las retenciones a la soja a las provincias, y estas redistribuyen el 30% de lo que reciben a los municipios.
Solo puede ser utilizado en obras de infraestructura, tal como establece el artículo 1 del decreto 206 de 2009:
"Créase el Fondo Federal Solidario, con la finalidad de financiar, en Provincias y Municipios, obras que contribuyan a la mejora de la infraestructura sanitaria, educativa, hospitalaria, de vivienda o vial en ámbitos urbanos o rurales, con expresa prohibición de utilizar las sumas que lo compongan para el financiamiento de gastos corrientes"
En algunos departamentos este dinero representa más del 50 % de la obra pública estrictamente municipal.
Dinero que llegaba quincenalmente en forma automática y sin ningún condicionamiento, excepto el dispuesto por el artículo 1 del decreto 206.
En el caso de la provincia, como se puede ver en el presupuesto 2018, de poco más de 7.000 millones de obra pública prevista, 944 millones corresponden a este fondo y a rentas generales 2.700 millones, el resto son todos fondos provenientes de leyes o acuerdos con la nación, Fonavi, Coparticipación Vial, Fondo Federal de Infraestructura Regional, DNV y una mínima partea a fondos provinciales afectados
Por lo tanto, eliminado el FFS y sin condiciones para tomar endeudamiento, la obra pública de la provincia queda prácticamente limitada al financiamiento de estos fondos nacionales.
Federalismo
La devolución del 15% de fondos que se llevaba el ANSES es un paso adelante. La eliminación del FFS un paso atrás.
Las provincias tienen a su cargo básicamente la seguridad, la justicia, la salud y la educación. Se arreglan como pueden, con más o menos eficiencia, pero siempre ajustadas y con salarios estatales más bajos que la nación.
Hace muchos años que las provincias dejaron de tener volúmenes suficientes de recursos para encarar grandes obras. La concentración de recursos en la nación es malo por razones de eficiencia, de equidad y de control. La creación de decenas de programas que administra el Ministerio de Planificación Federal de la nación genera deseconomias de escala, corrupción y dependencia política de los gobernadores. Estos fondos deberían transferirse en forma automática, similar a la coparticipación y las provincias deberían tener la autonomía para asignarlos a las obras que consideren prioritarias.
Como funcionó hasta ahora el Fondo Federal Solidario
EQUIDAD
Pensemos ahora en el origen de los recursos que financian el FFS. La teoría económica sostiene que un impuesto a las retenciones desalientan las exportaciones. Con ello el crecimiento y el ingreso de divisas.
No es bueno colocar impuestos a las exportaciones, desalentando el esfuerzo de quienes venden bienes al exterior. Esta premisa es correcta para una economía normal, pero ante desequilibrios brutales como el incremento del valor del dólar en un 50%, aumenta el beneficio de los que producen en pesos y cobran en dólares y disminuye el salario real y los ingresos reales de todos los que cobramos en moneda devaluada.
El FFS, transfiere parte de este superbeneficio transitorio de los exportadores de la pampa húmeda, a todo el interior del país, mejorando la equidad regional.
Al eliminarlo no se elimina el impuesto, solo se deja de distribuir, en beneficio del gobierno nacional.
Javier Cofano
Diputado Provincial PJ