#YoTomoTaxi...pero quiero tener más opciones

La campaña iniciada por los dueños de taxis ante la inminente aprobación de la Ley de Movilidad, y la llegada de Uber, demuestra que no entendieron nada de lo que quieren los mendocinos.

Foto: Aprotam
Foto: Aprotam

La campaña iniciada por la Asociación de Propietarios de Taxis de Mendoza, Aprotam, para "incentivar" el uso de de los taxis en Mendoza es una demostración más de que los dueños de los autos que forman parte del transporte público no están entendiendo nada. La Ley de Movilidad (que permitirá -entre otras cosas-que llegue Uber y Cabify) se va a aprobar y en lugar de comenzar a adecuarse y mejorar sus servicios ponen palos en la rueda y siguen sin mejorar en lo esencial.

Lo que quieren es seguir con el status quo que los favorece, porque mantienen vehículos en malas condiciones y con un servicio arcaico. Eso, sin mencionar que en la campaña caen en algo que ya se está dejando de lado en la Argentina y que es la utilización de mujeres como "figura decorativa" de una imagen que quieren promover. Las chicas que aparecen en la imagen que compartieron recuerda lo que se está eliminando -por ejemplo- de la fórmula 1 y otras campañas con promotoras. En cambio, los usuarios aparecen en un segundo plano sin participar activamente de la campaña (todas las imágenes en la galería superior).

Si a mí, que viajo todos los días en taxi, me ofrecieran posar con el cartel, les diaría que #YoTomoTaxi, pero porque en la actualidad no tengo más opciones. Cuando se trata de pagar, analizo que en el 30% de las ocasiones lo hago con gusto por un buen servicio y un vehículo en condiciones, mientras que en el 70% de las oportunidades me resigno porque es la única opción que tengo a la hora de movilizarme en un determinado momento del día.

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Ahora, analizando los ejes de la campaña que promueven los propietarios hay varios puntos que, mínimo, son cuestionables.

El comunicado que enviaron señala que la Ley de Movilidad pretende "legalizar la ilegalidad", en circunstancias que al momento de aprobarse en la Legislatura la convierte en un documento 100% y sólo la Suprema Corte podría decir lo contrario si fuera contra la Constitución Provincial.

Acusan que se va a "conseguir aprobación legislativa sin un debate serio y abierto a la sociedad". Allí, desde el punto de vista político, pueden tener razón considerando que se imponen las mayorías, pero cuando hablan de un debate abierto a la sociedad, en realidad se refieren sólo a los sectores de los que ellos forman parte. Si vamos a hablar de la sociedad en general, creo -sin temor a equivocarme- que hay un porcentaje altísimo de la población que no está conforme con el servicio que prestan los dueños de taxis.

En el punto siguiente hablan de sumar a "empresarios amigos", cuestión que -por ahora- no parece cierta, pero que en MDZ estaremos a denunciar si es que no se cumple con la transparencia necesaria que se necesita en este tipo de servicios.

De acuerdo a los propietarios, se quiere "imponer nuevos servicios SIN SEGURIDAD, CONTROL NI REGULACIONES", situación que -de acuerdo al proyecto- va en el camino contrario a lo que denuncian, ya que la idea es regular un servicio antes de que llegue a la provincia. Además, hablan de seguridad y, por dar sólo un ejemplo, en más de la mitad de los autos que viajo no se pueden usar los cinturones de seguridad porque están en malas condiciones o no tienen en los asientos traseros.

Y finalmente, acusan que el Ejecutivo provincial quiere "seguir permitiendo la proliferación de remises TRUCHOS", en circunstancias que cualquier vehículo que esté funcionando bajo las condiciones de la norma es perfectamente legal.

Acá la cuestión es clara y tiene que ver con que en la actualidad tenemos un servicio deficiente y es justo para los usuarios que hayan mayores alternativas que no vienen a destruir un sector, sino que vienen a mostrar que las cosas se pueden hacer mejor.

Los palos en la rueda los ponen principalmente los dueños, mientras los choferes no se cansan de recordarles que ellos advirtieron hace tiempo que esto iba a suceder. En mi caso particular, me tocó vivir la realidad de un chofer que me buscaba todos los días temprano en la mañana para ir a trabajar y sufría porque el auto no estaba en condiciones y el propietario ataba todo con alambre. Así, he recibido decenas de testimonios de conductores que se diferencian de los propietarios y que también ven como una alternativa la llegada de otros servicios.

Si hoy me preguntan, obviamente voy a volver a tomar un taxi cuando ya esté operando Uber o Cabify. La diferencia es que no voy a tomar cualquiera, sino los que estén en condiciones y presten un buen servicio. De eso se trata de tener más opciones, sentir que pagás por algo en lo que detrás hay gente responsable que se preocupa del usuario.

No nos mientan más, los taxis no van a desaparecer, pero no van a poder seguir circulando como hoy, con puertas descuadradas, sin calefacción o aire acondicionado, o sin cinturones de seguridad en condiciones. Todo bien, pero la campaña debería ir acompañada de mejoras en sus vehículos y aplicar tecnología para ser más eficientes.