La violencia de género no es fruto, producto o consecuencia de la inseguridad. Es un problema cultural y hasta socio-cultural, es un vacío, una carencia social, es un abandono a la preparación, contención y estímulos de constituir verdaderas familias e inculcar el significado de ello (cuando esto sucede en ese ámbito).
Cuando la misma se da extrafamilarmente, es un comportamiento netamente dislocado y perverso de carencia de valores, por cuanto los mismo no existen y el sujeto se cría, crece y transita por la vida si haber conocido valores o reglas sociales que determinen un comportamiento moral normal.
El ser humano es complejo, compleja es la vida y, la tarea de un Estado por medio de los Gobiernos es desentrañar la complejidad con asistencia idónea de órganos que existan a tales efectos. Se dirá cómo? destinando medios y modos, pero no que sean o se conviertan en instituciones burocráticas y con directivos no idóneos, no todo debe ser política partidaria, quizás tampoco política, pero ésta, bien entendida, comprende el hacer y apoyar con planes sociales y culturales una educación, un objetivo y un para que se vive y se convive, que se comprenda la dignidad, la honradez y la espiritualidad del ser humano que la requiera.
Alguna ves debemos asumir esta grave y deplorable situación de muchos de nuestros semejantes, no esperando la determinación de un gobierno, sino exigiendo el accionar del mismo y ser nosotros los cultores de controlar y desarrollar los programas. Ojalá dejemos de interpretar estas reflexiones como UTOPIAS, cuando se quiere se puede, cuando necesitamos ser solidarios, lo somos, pues demostrémoslo dando una mano sin esperar ningún reconocimiento.-