Nunca necesites renovar la licencia de conducir

Hace 15 días veo mi licencia de conducir y me percato que venía el viernes pasado. Saco turno para renovación, día y lugar: viernes 23 de setiembre 8.30 horas. Sede: Maipú.

Puntual, el viernes, a la hora pactada, entro a la oficina del registro de conducir. El día anterior le aviso a mi jefe que tenía que hacer un trámite, que más tardar a las 10 de la mañana volvía a la oficina.

Llego a la calle Sarmiento 60 de Maipú.

Muchísima gente.

Inocentemente pienso que esas personas deben estar allí por otra cosa.

El policía de la puerta me indica que saque número.

El número en suerte: 59. Incrédula, vuelvo a chequear: 59. Mis ojos no me fallaban.

Espero de pie, al rato me siento. No me llevé ni un libro para leer y la batería de mi celular estaba baja.

Una voz femenina desde una oficina grita "veintidós". Treinta y siete personas adelante mío. Esto va a ser lento.

Pero la peor suerte no la corría yo.

Dos personas mayores estaban allí desde antes que yo llegara. Necesitaban la ficha médica. Una eternidad de idas y vueltas. Los pobres hombres entraban y salían de las tres oficinas en donde atendían al público. Las mujeres policías los mandaban de lado a lado sin darles soluciones rápidas.

Y cómo describirles a los que rendían el examen por primera vez. Una adolescente esperaba inquieta. La ansiedad se fue convirtiendo en zozobra cuando el policía recién la llamó a las 11.30 horas para que rindiera la parte del manejo.

Debo decir que cuando tocaba tu hora, las mujeres y hombres que atendían eran muy amables.

Pero el tiempo pasaba lento, muy lento en ese antro de techos caídos, ventanas de acrílico sucias, sillas deterioradas y baños poco confiables en su higiene.

Finalmente luego de chequear mis datos, no tener multas, llevar las fotocopias del DNI correspondientes, pasar la revisación médica y oftálmica, me siento para la foto. Difícilmente mi moral haya estado peor que cuando me vi en ese carnet de 85 mm. X 55 mm. Esa fotografía era fatal. Me repongo de esa cara en la foto y salgo de allí con mi misión cumplida. 12.30 horas.

Por suerte no vuelvo por 5 años. Espero que en el 2021 esto sea más rápido.

En la puerta escucho a uno de los dos viejitos con quienes pasé allí la mañana comentar "estoy contento, me veo más joven en la foto".