Comenzó el quinto Championship para Los Pumas. La etapa de aprendizaje y acostumbramiento a la intensidad, ritmo y fortaleza física del juego de los grandes equipos del hemisferio sur está superada. Ya no existe la falta de experiencia como atenuante para el equipo nacional.
Incluso más del 80% de los jugadores participaron del Súper Rugby integrando el plantel de Los Jaguares, sumando ritmo y experiencia de competencia dura.
Frente a Sudáfrica Los Pumas perdieron un partido que estuvieron cerca de ganar por reiteración de errores inexcusables y algunos inadmisibles para esta etapa.
Señalaremos los que consideramos los más importantes.
1) Formaciones fijas:
SCRUM: esta formación tan valorada por todos los equipos en el rugby moderno y que fuera símbolo del rugby argentino, se ha convertido en la mayor debilidad de nuestra Selección. A esta altura el flojo desempeño aparece como un capricho.
Se reiteran los errores claves del scrum, sin vislumbrarse corrección de ellos y voluntad de mejora técnica. Colocación equivocada de los pies de la primera línea, ligazón floja y de forma deficiente de los brazos de todo el pack, conforman un scrum poco compacto y sin posibilidades de empuje. Primeras líneas con espaldas dobladas provocan caídas y numerosos penales en contra.
Line out: oscila entre obtención y pérdidas parejas en proporción, por lo que le resta confiabilidad a esta faceta para poseer pelotas de calidad. Con formaciones fijas poco confiables es muy difícil la competitividad en el alto nivel.
2) Penales ingenuos y errores evitables: estas fallas derivan en puntos en contra perfectamente evitables, que concluyen en derrota por penales ingenuos o pérdidas de posesión fácilmente evitables.
3) Tarjetas amarillas: los jugadores deben estar concentrados en no cometer infracciones que son marcadas con celo en este torneo y sancionadas con exclusión temporaria. En este último partido el penal cobrado al wing Montero y la sanción de tarjeta amarilla fue ingenua muy fácil de evitar.
Es de esperar que Los Pumas mejoren las debilidades y errores mencionados porque el espíritu ofensivo en general del equipo, las destrezas individuales y predisposición en ese sentido son claras e incluso han mejorado, brindándole posibilidades ciertas de marcar tries desde cualquier sector del campo.
Sin mejorar lo básico, a partir de las formaciones fijas, todo es muy difícil en este nivel competitivo. Y esta mejora no parece ni sencilla ni una obsesión del cuerpo técnico.