Aranguren, al borde del nocaut

El ministro de Energía de la Nación, Juan José Aranguren, no estuvo a la altura de las circunstancias y ahora esta contra las cuerdas.

Está contra las cuerdas en un ring en el que los golpes no lo dejan respirar. Su reacción es casi nula, groggy. Se veía venir. Lo anticipamos en la nota "Elefantes en el bazar". El ministro de Energía, Juan Aranguren ha quedado en una posición muy débil luego de los sucesivos traspiés judiciales en todo el país. Y no fue porque no estuviesen avisados, precisamente, que ocurrió esto.

La diputada nacional Susana Balbo les explicó al ministro y al titular de Enargas, en persona, la necesidad de cumplir con la obligación de las audiencias públicas y -también refiriéndose a nuestra provincia- señaló los sectores sensibles que había que atender para no impactar negativamente sobre ellos con aumentos desmesurados. 

La respuesta de los funcionarios fue que "lo de las audiencias" lo iban a solucionar sin mayores dificultades y "de lo otro", ciertamente no tomaron nota alguna. A la luz de lo sucedido, no sólo no resolvieron la falta administrativa de no convocar a audiencias, sino hubo imprevisión absoluta de los resultados posibles en la esfera judicial. No estuvieron a la altura del cargo.

Es más, en Mendoza, luego de la sentencia de la jueza federal Olga Pura de Arrabal, suspendiendo el aumento impuesto por tres meses y limitándolo a un 80%, no concurrieron a audiencias fijadas por el Tribunal para discutir la situación y encontrar una salida lógica y que no significara tanto desbalance en relación a los sectores más vulnerables.

Tampoco Enargas se hizo presente en la audiencia que hubo en la Legislatura provincial. Como mínimo, en esta instancia fue evidente el desdén público y el destrato a la Justicia y a los legisladores. Hoy prácticamente todo el país tiene las tarifas retrotraídas al tarifario que manejaba el gobierno kirchnerista. 

Esto causa un daño gravísimo. 

La administración K provocó un desastre en el manejo de la energía.  Necesariamente debía -y debe- corregirse la política energética y las tarifas inevitablemente deben ser aumentadas. Pero Aranguren y su equipo lo hicieron sin escuchar prácticamente a nadie, y con el mismo tacto que puede tener un elefante suelto en un bazar. Así les fue y así le va al país en esta materia.

Con urgencia y sin posibilidad de cometer ninguna injusticia, el Gobierno debe reencauzar el desvarío del ministro e implementar tarifas aumentadas con razonabilidad en todo sentido, que den comienzo a la restauración de la política energética, posibilitando rentabilidad a las empresas y monitoreando las indispensables y obligatorias inversiones que deben realizarse.