Una oportunidad que Cornejo no debe desperdiciar

La editorial de Santiago Montiveros en el programa "Queda mucho por decir" (lunes a viernes de 19 a 20 por MDZ Radio).

Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Una excelente noticia, pero además una gran oportunidad. Eso representa para Alfredo Cornejo la renuncia del procurador de la Corte, Rodolfo González. Por un lado, logró los que sus antecesores no pudieron -la salida del jefe de los Fiscales, un cargo que todos han querido disponer- y al mismo tiempo, se encuentra ante un desafío que los últimos gobernadores no pudieron superar: elegir al mejor mendocino para un puesto de semejante envergadura.

En los últimos años, cada vacante que se generó en el Poder Judicial fue una oportunidad del Gobierno de turno para negociar no sólo con sus socios partidarios, sino también con la oposición. En un segundo plano quedaron las aptitudes de los postulantes para cargos fundamentales, como jueces de la Suprema Corte, a donde llegaron a nominar a una concejal sin carrera judicial, sólo por el hecho de pertenecer a un determinado sector del PJ.

Esto no implica que el elegido -o la elegida- por Cornejo sea apartidario. Sin embargo, el factor político no debe ser exclusivo, a sabiendas del desafío que debe encarar el nuevo procurador de la Suprema Corte, clave a la hora de definir una política para combatir la inseguridad que en los últimos gobiernos ha representado la principal preocupación de los mendocinos.

Asimismo, de esto último se desprende el sesgo penalista que debe tener el postulante para actualizar el Poder Judicial a las demandas de esta nueva etapa: hacer que los fiscales sean detectives, que las causas avancen y permitir que este poder del Estado esté a disposición de las necesidades de la sociedad, tan castigada en los últimos años.

Otro factor que obliga a una decisión madura y consensuada es la "eternización" inherente al cargo: el jefe de Fiscales lo será hasta que lo considere oportuno. En el caso de González, asumió en 1992 de la mano de Rodolfo Gabrielli -después de haber sido funcionario de José Octavio Bordón y legislador provincial- y su gestión se extendió por 24 años.

Queda mucho por decir para que Cornejo y el Senado opten por una persona idónea. Queda mucho por decir porque se abre una gran oportunidad para la institucionalidad de Mendoza.