Este miércoles 8 de junio hubo elecciones en tres claustros de la Universidad Nacional de Cuyo y existe, en mi opinión, un par de formas de leer los resultados, ambas favorables al Interclaustro.
La verdad es que, salvo por esa manía de construir relatos desde la reiteración de la mentira, no entiendo porqué el peronismo considera a este resultado como un triunfo para ellos.
Por un lado, si vemos la gobernabilidad de la Universidad y las facultades en comparación con los dos primeros años de gestión del rector Daniel Pizzi, observamos que el Interclaustro conserva en el Consejo Superior los mismos consejeros puros que tenía, ya que la Franja Morada conservó los tres consejeros, Egresados continúa con un representante, y del claustro de Personal de Apoyo Académico no había ni hay representante del Interclaustro.
Además de los propios, en los que se suman docentes y decanos que no se renovaban en esta elección por lo que continúan igual, los consejeros que han participado mayoritariamente como aliados de la gestión, han crecido en relación a los kirchneristas, que tienden a desaparecer.
De este modo, y teniendo en cuenta la dinámica propia del Consejo Superior Universitario, al no manejarse con la política estricta de los bloques seguirá como hasta ahora variando su postura de acuerdo a los temas que se traten. Pero en líneas generales, contando el Interclaustro con un escenario más favorable que el que vivió hasta ahora.
Por otro lado, si vemos la proyección para las elecciones de rector de 2018, la situación es aún mejor.
En estos tres claustros en los que se votó el miércoles, la fuerza que acompaña a la actual conducción de la Universidad ha incrementado su participación (teniendo en cuenta los valores ponderados de los votos).
En aquella elección que ganara Pizzi, los Alumnos, Egresados y Personal de Apoyo le aportaron el 35,6% de los votos. Si la elección se calcula con los valores de este año, ese número se incrementa en 10 puntos.
Por supuesto, aún no se alcanza con estos valores al 50%, por lo que enfrentarse a un peronismo unificado sería perder pero, ¿quién dice que el peronismo está unificado?
En esta elección se votaron en total a 15 candidatos distintos solo para Consejo Superior, lo que les permitió a un montón de gente que no necesariamente son buenos amigos, repartirse las quintas y cada uno hacer lo suyo.
Me gustaría verlos cuando tengan que definir a un candidato unificado a rector. No pudieron juntarse cuando estaban en el poder, así que ahora lo veo complejo.
Además hay que aclarar que el hecho de que el Interclaustro no llegue al 50%, no implica que el peronismo tiene al resto; hay muchas facultades en las que las listas son independientes, y habría que ver en su momento, si estos independientes no llevan candidato a rector propio, a quien acompañan.
Por otro lado, atendiendo a que la elección de rector es por voto directo, me gustaría ver al supuesto peronismo unificado intentando convencer a los votantes, blanqueando su ideología.
Recordemos que a diferencia del Interclaustro que todo el mundo sabe que tiene su base en el radicalismo, quienes lo enfrentan buscan nombres que disfrazan su ideología, por lo que no es tan simple suponer que el votante promedio va a aceptar a un peronista que se presente, por una vez, como tal.
Esta es la razón por la que en las elecciones generalmente se presentan como listas unidad o con nombres de fantasía: suponer que los votos que consiguen con esos nombres son sumables a un candidato a rector peronista, es un ejercicio de buena voluntad interesante.
Finalmente, es importante rescatar lo que ocurrió en las elecciones de Consejeros Directivos. Acá las listas del Interclaustro incrementaron notoriamente su caudal de votos.
Los estudiantes, por ejemplo, votaron casi en un 50% a Franja Morada y MNR-Sur (ambas Interclaustro). El otro 50% se dividió entre peronistas, izquierdas, independientes, y demás agrupaciones.
Este avance del Interclaustro aporta a la visión de las facultades la visión de la Reforma Universitaria que tanto bien le ha hecho a la Educación Pública argentina.
En definitiva, la Universidad sigue siendo Reformista.
Los votantes cada vez más acompañan a la gestión y, por más que el peronismo diga lo contrario, no hay entre ellos una unidad de criterios que permita suponer que el futuro los va a encontrar encolumnados. Con ese convencimiento avanzamos. Ahí vamos.
Lic. Pablo R. Gómez