El pánico a la tecnología en los funcionarios de la DGE

La directora de Educación Primaria, Patricia Chiaramonte, bloquea la utilización por parte de la DGE de herramientas digitales.

Numerosas escuelas de Mendoza, de gestión estatal y privada, ofrecen un seguimiento del rendimiento de los alumnos a sus padres. Un sistema online ha permitido acercar virtualmente a los padres a los informes en torno real sobre el desempeño de sus hijos. Así, reciben notificaciones en torno a calificaciones, asistencia, conducta y demás cuestiones que tienen que ver con la comunidad educativa.

No por ser un contacto digital deja de ser un factor real de cercanía, al fin. Muchos padres que no pueden, no quieren o sencillamente no les interesa la situación escolar de sus hijos, reciben igual el informe y, tarde o temprano, terminan acostumbrándose a un seguimiento pormenorizado que les permite asumir el rol que les toca.

Sin embargo, una funcionaria provincial, Patricia Chiaramonte, directora de Nivel Primario de la DGE (la primaria), sostuvo en diálogo con el programa "Uno nunca sabe" de MDZ Radio que se niega terminantemente a usar sistemas online por Internet habida cuenta, porque prefiere que los padres vayan al establecimiento escolar a preguntar cómo van sus chicos.


La respuesta, además de ingenua, negadora de la realidad y de los servicios que la tecnología hoy tiene disponibles para acercar a la comunidad educativa, resulta prepotente. La prepotencia y cierto autoritarismo han estado presentes históricamente en la conducción educativa, la misma que luego se queja cuando los padres no se sienten "pares" en la escuela, sino más bien "parias" que deben aguardar ser atendidos, obedecer órdenes y sufrir hasta reprimendas.

La comunidad virtual que genera la tecnología es igualadora: nadie somete a nadie ni mira a ninguno por sobre el hombro. Simplemente, intercambio de datos que son cruciales y que, cuando los padres o tutores de los alumnos no van a la escuela, adquiere una importancia relevante.

¿Qué se busca? ¿Que al alumno le vaya bien? ¿O conseguir el cumplimiento de la quimera de tener a decenas de padres a disposición de docentes que, por otra parte, muchas veces tampoco encuentran el tiempo y la oportunidad para explayarse o conocer a fondo la situación de cada niño, en aulas superpobladas?

"Nosotros desde el gobierno educativo no vamos a usar la tecnología porque una vez que alguien pone un dato en Internet, ese dato ya no es propio sino de Internet", fue la curiosa respuesta -entre mezquina y sonsa- que dio la funcionaria de la DGE a MDZ Radio cuando se le consultó en torno a la importancia de atraer a los padres a la escuela a través de información online.

Mezcla de mezquindad con prepotencia, condimentados por la propia desinformación (que ojalá no se trate, en realidad, de falta de formación) el Estado porfía en su fracaso y se niega a darle paso a los factores que son fundamentales para una revolución educativa. 

Todo, por preservar pequeñas y absurdas cuotas de poder.