Por más que desde ATE culpen a una patota por lo ocurrido en el Hipódromo de Mendoza, quienes estaban presentes en el lugar atestiguan que fue el público el que exigió que se retiraran los gremialistas. Algunos de los presentes incluso agredieron a palazos al secretario General del sindicato, Roberto Macho, protagonizando una escena repudiable.
Sin embargo, desde hace meses que vienen presentándose síntomas de una intolerancia mutua que es necesario remediar. Ayer fue Roberto Macho quien terminó recibiendo asistencia médica, pero antes fueron otras las víctimas. Es necesario que algunos gremios reconsideren su estrategia para evitar que en el futuro se repitan escenas como la que se vivió en la previa del Gran Premio Vendimia.
El primer indicio de broncas reprimidas ocurrió el 1 de diciembre, cuando un estudiante de la UNCuyo fue golpeado mientras pasaba con su auto por un piquete. Juan Ignacio Rojo iba a la facultad cuando a la altura de 9 de Julio y Colón recibió un golpe a través de la ventana de su vehículo. Ante ello, reaccionó de la peor manera y se agarraron a las trompadas. Primer llamado de atención.
Meses después, un segundo incidente encendió las luces de alarma. Ocurrió en la calle San Martín frente al Casino de Mendoza. Allí, sindicalistas de ATE increparon a la presidenta del Instituto Provincial de Juegos y Casinos (IPJyC), Josefina Canale, por terminar con los contratos de 80 trabajadores.
Mientras la funcionaria se encontraba en un taxi, una mujer la agarró de los pelos. Más tarde, se pudo determinar que la agresora era María Adriana Iranzzo, pareja de Roberto Macho. Segunda luz de alerta.
Por último, durante el Carrusel la marcha de protesta de ATE se salió del libreto cuando la referente de ATE Raquel Blas insultó al ministro de Hacienda Martín Kerchner y le arrojó un cartel al ministro del Interior de la Nación, Rogelio Frigerio. "Tomá puto", vociferó Blas al lanzar un letrero en repudio por los despidos. Tercera muestra de la agresividad in crescendo.
Es necesario calmar las aguas y abrir el diálogo entre el Gobierno y los gremios, para que la agresión a Roberto Macho sea el último capítulo de esta serie de hechos violentos que incluso opacan el reclamo sindical.