Austria y el agua

 Viena es una ciudad que tiene muchos puentes y fuentes. De hecho, aunque no lo parezca Viena tiene más puentes que la misma ciudad de Venecia, la ciudad de los canales. Se cuenta un total de 1716 puentes y hay 900 fuentes con agua potable por toda la ciudad más 59 imponentes fuentes memoriales que están en plazas céntricas o importantes. ¿Lo sabías?

Al parecer Viena y el agua tienen una profunda relación. Cuenta la historia de la ciudad que Viena decidió construir el primer sistema de abastecimiento de agua potable en 1864 con la idea de mejorar la calidad del agua que llegaba ya a la capital y de extender el servicio a los suburbios. Después de tres años de obras se inauguró el sistema en 1873 con 123 kilómetros de cañerías: los manantiales domésticos fueron reemplazados por grifos comunales y ya para 1888 el 90 % de los edificios residenciales dentro de Viena utilizaban estas cañerías.

¿Pero de dónde viene la agua de Viena? 

Pues de manantiales montañosos que están a la redonda. Lo cierto es que con el tiempo el sistema continúo creciendo. Para los años ’60 del siglo XX otro macizo montañoso fue declarado zona protegida y en 1988 otro más, así que el sistema de cañerías original y las nuevas ampliaciones en el siglo XX, se abastecen de agua potable merced a un sistema de manantiales que, en condiciones normales, puede aprovisionar la ciudad con agua pura de montaña.

Así que ya lo sabes, cuando estés caminando por las calles de Viena y tengas sed y te acerques a una de las 900 fuentes de la ciudad recuerda que el agua que te llena la boca proviene de las naturales montañas de los alrededores.