El año político mendocino nació con una relación difícil y conflictiva entre los gremios y el Gobierno Provincial, gremios que estaban acostumbrados a gobiernos débiles y un gobierno que asumía la gestión de una provincia sometida a un desquicio financiero con la decisión de modificar radicalmente una dinámica inconducente.
Menos de un año después, en diciembre, la foto cambió. Los primeros acuerdos paritarios ven luz y la Legislatura que a principios de año era foco de conflicto, hoy homologa pactos alcanzados y adicionales de fin de año acordados.
Desde el Estado se ha hecho un importante esfuerzo para otorgar un bono que producirá un alivio en el presupuesto de los trabajadores públicos, a la vez que será un incentivo para ellos y un gesto del gobierno del reconocimiento por su tarea.
Asimismo, la dirigencia sindical ha mostrado no solamente buena voluntad sino además, una clara comprensión del estado de las cuentas públicas y de la magnitud de la erogación que significa la asignación de esta suma fija por única vez.
Esta postura es alentadora, y debería ser un punto de partida para que toda la dirigencia mendocina, en su conjunto, comience a privilegiar el diálogo por sobre la confrontación, en la seguridad de que este es el camino a recorrer para conseguir las mejores soluciones para todos los problemas de nuestra comunidad.
Recuerdo que por marzo se nos cuestionó al Gobierno y a los legisladores que acompañamos este proceso de reordenamiento del Estado mendocino, la decisión de otorgar los aumentos por decreto una vez considerada fracasada la negociación, nos decían autoritarios e inflexibles.
En aquel momento, desde nuestro bloque intentamos explicar los verdaderos motivos y el imperativo que no admitía más dilaciones, ni para ordenar los servicios que el Estado debe prestar a los mendocinos ni para que los empleados del Estado pudieran acceder a una recomposición salarial lo antes posible.
Con ese mismo espíritu, pero con otros tiempos y una situación financiera compleja pero no apremiante, el Poder Ejecutivo ha convocado con suficiente anticipación a la paritaria salarial a los gremios, en la convicción de que en marzo esta discusión debe estar saldada.
El avance es significativo. Se acordó el bono de fin de año, ya se trabaja con los representantes de los trabajadores de la educación y de la salud y, en este último caso se ha arribado a un acuerdo respecto del incremento para el régimen salarial 15 y las formas de resolver posibles cambios en la situación actual.
Por otra parte, los concursos para el acceso a los cargos en organismos estatales y el mejoramiento en las condiciones de trabajo comienzan a formar parte de los acuerdos.
Hay una decisión inmodificable en la gestión provincial: promover una discusión madura y meditada, con el tiempo necesario, para llegar a acuerdos de posible cumplimiento sin desequilibrar las arcas públicas y respetando los derechos de los trabajadores.
Si tuviéramos que analizar el año político de Mendoza, las paritarias serían una excelente vara: lo que se inició en emergencia hoy se aborda con previsibilidad; lo que se sometía a un conflicto permanente, hoy es ejemplo de negociación franca y madura. Mendoza avanzó y las paritarias lo expresan cabalmente.