Injusticia, el precio de la soledad

La injusticia es el pozo al que Soledad fue a parar y que fue, es y será siendo excavado por las mismas manos que firman sentencias.

Foto: Web
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Un día se la llevaron. Estaba allí, sonreía, caminaba, hablaba, sufría, disfrutaba. Pero un día se la llevaron. Alguien la secuestró y luego la mató. Seguramente la secuestraron y la mataron y su cadáver estará bajo tierra, en un pozo que cavaron o que ya estaba hecho, por todo el tiempo en que nadie lo descubra. Allí se quedará, en un pozo, en un agujero tan grande como el golpe de injusticia que su memoria recibió hoy.

Un golpe de injusticia es lo que los jueces dieron hoy, avalando y haciéndose cómplices de un sistema en el que la mujer es un objeto de uso y descarte, especialmente la mujeres como Soledad Olivera, integrante de una sociedad en la que las mujeres desaparecen como si nada, como si lo más normal fuese que desapareciesen mujeres, como si el motivo final de nacer hembra es desaparecer.

Los jueces concluyeron que a Soledad la secuestraron, pero de allí no pasaron. Entonces la pregunta se cae de madura: si tal fue el destino de Soledad, ¿cuál será el paso que ellos, los jueces, darán para intentar hacer justicia? Si están convencidos de que la secuestraron, ¿irán ustedes, señores jueces, tras el secuestrador? ¿Instruirán las acciones necesarias para que alguna vez la familia de Soledad, sus amigas y la comunidad toda sientan que se hizo justicia? ¿O harán uso de sus cómodos sillones y allí se quedarán esperando que nada pase?

Ya hicieron poco por hacer justicia pero mucho para que el mensaje se entienda: si no hay cadáver, si las huellas se limpian o se pierden en la inoperancia de los peritos, si hay femicidas y abogados defensores lo suficientemente inteligentes como para establecer dudas en los hechos, en las horas y en los lugares, si el tiempo pasa y cualquier rastro ya es fugaz, si se mata a una mujer de una comunidad vulnerada, entonces no hay crimen.

La injusticia es el precio que comunidades como la lavallina deben pagar. La injusticia es el destino de las miles de Soledad que en el país desaparecen sin dejar rastros. La injusticia es el pozo al que Soledad fue a parar y que fue, es y será siendo excavado por las mismas manos que firman sentencias.

Alejandro Frias