El acontecimiento mundial de la visita del papa católico a Cuba y Estados Unidos ha dejado numerosos elementos de análisis.
En el marco del Jubileo Extraordinario de la Misericordia emprendió una gira política por aquellos países - disfrazada de viaje apostólico - uno de cuyos ejes fue cumplir el rol de pacificador, preconizador de la paz y la conciliación, lo que se observó nítidamente no sólo en sus acciones sino en sus discursos.
Ese rol tuvo efectos impactantes en EE.UU., por ejemplo, con el izamiento de la bandera del Vaticano en la ONU; la presencia de un papa católico en la sede del congreso norteamericano – ambos acontecimientos, por primera vez -; y la alianza con el presidente de la primera potencia mundial en materia de inmigrantes, refugiados y cambio climático. Todos temas políticos sobre los que la iglesia católica no tiene competencia.
El papel asumido por Francisco - una faceta más de la tremenda operación de marketing vaticano para reforzar el antievangélico “prestigio” de la institución y recuperar liderazgo moral -, permite sacar a la luz la antigua doctrina del irenismo (o pacifismo), y destacar su falsedad, al menos, en tres aspectos.
Utilicemos para ello una herramienta – la memoria - destacada por un distinguido sociólogo en una reciente entrevista, y que Bergoglio formuló así: “Un cristiano sin memoria no es un verdadero cristiano: es un hombre o una mujer que prisionero de la coyuntura, del momento; no tiene historia. La tiene, pero no sabe cómo aferrar la historia. Y justamente es el Espíritu que le enseña cómo aferrar la historia. La memoria de la historia…” (1).
1. La pena de muerte: en el Catecismo y en la dictadura
Innumerables medios abarrotaron sus espacios con el pedido del papa de abolir la pena de muerte: “todos los cristianos y personas de buena voluntad están llamados hoy a luchar no sólo por la abolición de la pena de muerte, legal o ilegal y en todas sus formas, sino también para mejorar las condiciones carcelarias, en el respeto de la dignidad humana de las personas privadas de libertad" (2).
Y la memoria no hace otra cosa que señalar su falso irenismo, en especial, porque la pena de muerte es mantenida por la iglesia en el N° 2266 de su Catecismo, y la avaló con su complicidad en la última dictadura cívico-militar-católica. Tampoco concuerda con el dogma del castigo eterno.
Sostuvo el referido sociólogo: “qué bueno hablar de la pena de muerte hoy, lástima que hubiera sido tan importante hablar durante la época de la dictadura, ¿no?, con tantos muertos bendecidos. Cuando el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina de aquella época dice que está bien torturar porque es la manera para que las personas digan lo que saben y eso ayuda al plan de Dios, que era Tortolo, y el Vicario de las Fuerzas Armadas Bonamín, junta a todos los generales y coroneles para decirles que la tortura la iglesia la avala, la Iglesia Católica argentina…” (3).
Párrafo aparte merecen no pocas huestes católicas que, a diario, no dejan de vociferar que los delincuentes son unos “negros de mierda que hay que matar”, cuestionando permanentemente por qué hay que mantenerlos en las cárceles.
2. Las ideologías: ¿y por casa, cómo andamos?
En Cuba, quiso despegarse de las ideologías al sostener: “el servicio nunca es ideológico” porque “no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas”. Esta idea ya la había expresado en su viaje a Paraguay al decir que siempre terminan en dictaduras.
El falso irenismo de Francisco resalta, precisamente, por el carácter ideológico de su propio pensamiento – la ideología clerical, o Doctrina Social de la Iglesia – sobre cuyos aspectos nos referimos en otra oportunidad (4).
Vieja categoría que está integrada, también, por el pensamiento de los papas y obispos católicos, desde el momento que implica un cuerpo de doctrina, una visión de los diversos aspectos de la vida del hombre, y su elaboración por un determinado grupo social. Asimismo, porque las ideologías siempre están condicionadas por los cambios sociales y políticos, de modo que al menor de ellos, se tornan inactuales. El anacronismo actual de numerosos contenidos del catolicismo responde a su carácter ideológico.
Se suma el transpersonalismo de la religión del papa, donde las personas pasan a un segundo plano, siendo prioritario el estado y supervivencia de la institución que está sobre las personas y aun contra ellas, destacando todavía más su carácter totalitario e invasivo.
Pero su demagogia pudo más. Si bien criticó las ideologías, omitió referirse a las que imperan en los países visitados. Ello se debe a una añeja estrategia vaticana que no tiene en cuenta la ideología de los poderosos en tanto y en cuanto le reporte beneficios, privilegios y prebendas.
Como decía un teólogo, “La ideología de un estado es algo que resulta bastante indiferente a cualquier jerarquía cristiana. Lo que importa es sacar partido de ella. Cuando ya no necesita a un estado lo deja en la estacada, por grandes que sean los favores que le deba, y busca al estado fuerte de turno. Es así como los papas se aferraron a los bizantinos, a los francos, a Pipino, a Carlomagno, a los Otones…” (5). Agreguemos a Hitler, Mussolini, Franco y a los dictadores militares de Latinoamérica. Ahora les tocó el turno a Obama y Raúl Castro.
3. Los derechos humanos: en las sombras
En el capitolio estadounidense dijo: “En esta sede quiero recordar también la marcha que, cincuenta años atrás, Martin Luther King encabezó desde Selma a Montgomery, en la campaña por realizar el «sueño» de plenos derechos civiles y políticos para los afro-americanos. Su sueño sigue resonando en nuestros corazones” (6).
Las empalagosas palabras de Bergoglio no hacen otra cosa aumentar su falso irenismo en un tema, como el de los derechos humanos, donde el catolicismo romano se destaca por violarlos sin miramientos.
No sólo por no haber firmado los cientos de instrumentos internacionales que existen –ha suscripto sólo una decena de ellos, y que convienen a sus intereses políticos – sino porque sus propias normas jurídicas, a las que se aferra por el principio de autonomía de las organizaciones religiosas, lesionan sistemáticamente los derechos de sus miembros, sean clérigos o laicos.
Tutela judicial efectiva, sobre todo, de las víctimas de abuso sexual del clero; igualdad ante la ley y de oportunidades; derecho a cambiar de religión; libertad de expresión, de pensamiento y de conciencia; derechos políticos; derechos personalísimos y de género, son violados en el Código de Derecho Canónico.
Fue muy cuidadoso de no hablar de los derechos humanos en dos países que tienen una deuda histórica con ellos.
4. Francisco ¿pacificador, o dominador?
La crónica demagogia del papa argentino lo lleva a cometer omisiones tales como ignorar el pensamiento de sus predecesores. Hablamos de la encíclica Humani Generis del papa Pio XII donde este criticó lo que Francisco pretendió hacer en su gira.
Lo cierto es que el histórico viaje de Bergoglio dejó en claro el carácter político del mismo desmintiendo, nuevamente, la antigua afirmación que indica que la iglesia católica no hace política. ¡Claro que hace!
Una gira exitosa de un actor político que necesita imperiosamente sumisión. Deseo de sometimiento que, misteriosamente, tienen los creyentes – en palabras del teólogo José María Castillo -, que les brinda seguridad y que llega a ser tan determinante que hasta tiene una formulación teórica: “la obra maestra del poder consiste en hacerse amar” (Pierre Legendre).
Por eso, no hay ni puede haber pacificación cuando el pacificador mantiene en su propia ideología y comportamiento institucional significativas notas de violencia simbólica y psicológica; cuando viola sistemáticamente derechos humanos dentro de su institución y cuando su praxis política, dentro de los estados que respetan la laicidad, es oponerse de modo crónico obstaculizando el bienestar general. En definitiva, no puede haber pacificación cuando el pacificador necesita imperiosamente el sometimiento del pacificado.
Notas
(1) “Un cristiano sin memoria no es un verdadero cristiano”: el Papa Francisco el lunes en Santa Marta”, en https://www.news.va/es/news/un-cristiano-sin-memoria-no-es-un-verdadero-cristi
(2) “El papa Francisco pidió abolir "la pena de muerte en todas sus formas", en https://www.lanacion.com.ar/1737898-el-papa-francisco-pidio-abolir-la-pena-de-muerte-en-todas-sus-formas
(3) https://radiocut.fm/audiocut/fortunato-mallimaci-siempre-es-hoy-radio-del-plata/
(4) La ideología de la iglesia católica, en https://www.mdzol.com/opinion/491120-la-ideologia-de-la-iglesia-catolica/
(5) Deschner. Karlheinz, La Política de los Papas en el siglo XXI, 1994, Yalde, Zaragoza, p. 176.
(6) Texto completo del discurso del Papa al Congreso de Estados Unidos, en www.zenit.org/.../texto-completo-del-discurso-del-papa-al-congreso-de-e...