La reacción a veces espasmódica o por copia puede terminar deteriorando una consigna tan válida y necesaria como #Niunamenos. De repente, pasamos de reclamar una ley de emergencia de género a ver casi como a una plaga, personas y personajes adosándose el cartelito que convoca a la marcha.
¿Pero qué es ni una menos mas allá de la bandería oportunista de turno?
Mas allá de querer tapar con un cartel miles de actos machistas que no necesariamente llevan a que haya una menos, pero que disminuyen, menoscaban e intentan humillar a la mujer por su sola condición.
Entonces, el tema va más allá de un simple cartelito.
No te pongas el cartel si le respondés a una mujer de un modo y de una manera que jamás harías con un hombre.
No te pongas el cartel si lo que considerás una broma o un chiste son prejuicios y poco tienen de gracioso u ocurrente.
No te pongas el cartel si en realidad aún todavía crees que debemos "conquistar" la equidad cuando ya es un derecho que nos corresponde.
No te pongas el cartel si hacés diferencias, si tu conducta es una para la foto y otra puertas adentro de tu casa.
No te pongas el cartel si conocés o sos cómplice de situaciones de violencia. Si cerrás la boca por acción u omisión.
No te pongas el cartel porque si. O lo que es peor, para aparentar algo.
No hace falta matar a una mujer para tener el diploma de machista. El golpe, la violencia simbólica, la violencia psicológica, el acoso; son apenas unas cuantas formas más de violencia lamentable que hay que erradicar.
Porque la peor cara de la violencia tiene cara de muerte. Pero antes está el maltrato, antes está el ninguneo, antes está el monosprecio y el destrato.
El ni una menos no debería ser solo ni una muerta menos. Debería ser un basta definitivo y rotundo contra el arcaico machismo en todos sus exponentes. De ahora en adelante y para siempre.
Clarisa Ercolano