Cogni de Bru, otro relato salvaje

Fui alumno de Cogni de Bru en la cátedra Literatura Argentina I en el año 2004, y como tal, fui testigo de la falta de educación de la profesora.

Foto: UNCuyo
Foto: UNCuyo

La discusión en torno al video en el que Laura Cogni de Bru “pierde los estribos” frente a sus alumnos de nivel secundario ha dado lugar a un sinfín de debates y comentarios que, progresivamente, se encaminan a una defensa o justificación de su accionar debido a que, se dice, es verdad que los alumnos de hoy en día son inmanejables, irrespetuosos, maleducados, indolentes, etc.

El “brote” de Cogni parece inevitable: mientras la esforzada docente se “rompe el traste” para hacerles entender “Emma Zunz” de Borges, los alumnos se duermen, no prestan atención, incluso se tocan las “partes pudendas”. Habría que tener en cuenta, sobre todas las cosas, que la reacción “al borde de un ataque de nervios” proviene de una docente de la cátedra Didáctica de la Lengua y de la Literatura, tutora de las prácticas de los futuros docentes de ese área agresados de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo. 

¿No debería ser ejemplar la actitud de una profesora que forma a otros profesores? ¿Se justifica el “desborde” porque ha “tocado fondo”, “no da más”, “la situación la superó? ¿La responsabilidad no es suya, entonces, sino del sistema, de los padres, de la televisión, de la “calle”? ¿Vamos a aplaudir, como muchxs hacen, que una docente trate a sus alumnos de “tarados” y a sí misma de “chota” y “pelotuda” porque los nervios la traicionaron? ¿Va a convertirse, en última instancia, en paradigma de la “docente abnegada”, superada por las circunstancias?

Para mí, y para muchos más, la historia pasa por otro lado. Leí, en una columna de opinión, que se analiza el video descontextualizado: nada más cierto, pero por las razones opuestas a las que esgrimía el autor de una pseuda-defensa de la profesora Cogni. Efectivamente, el video se lee descontextualizado. El “arranque” no constituye un hecho aislado, un momento límite en la trayectoria de la docente, sino un episodio más de los tantos que vienen jalonando su carrera desde hace años. 

Fui alumno de Cogni de Bru en la cátedra Literatura Argentina I en el año 2004, y como tal, fui testigo de (y sufrí más de una vez) la falta de educación de la profesora. Recuerdo una escena en particular: un día, en clase, mencionó no sé por qué motivo a RayBradbury, nos preguntó si lo habíamos leído y acto seguido, sin darnos oportunidad a responder, se auto-contestó: “¡Pero qué van a leer ustedes, si no leen nada!”. Para ubicar a lxslectorxs: éramos un grupo de estudiantes de 4º año de la carrera de Letras. ¿Con qué derecho o autoridad se atrevía Cogni de Bru a subestimar nuestra capacidad lectora, cuando estábamos allí justamente por nuestro interés en la literatura? Para muestra basta un botón. Jamás, en ninguna clase, Cogni de Bru dios muestras de amar su profesión. Al contrario, parecía estar ahí a desgano, sobrando y desdeñando, con una actitud continuamente agresiva, muchas veces directamente hostil.

Las quejas de lxsalumnxs (incluida la mía, en una evaluación docente que probablemente fue a parar a un cajón) se han multiplicado y se siguen multiplicando en la FFyL, pero nadie hace nada. Esos son los expedientes que deben sacarse a la luz para su consideración, y no el videíto de marras, que mucha gente festeja, entusiasmada con la ideología de la violencia “cool” que desde los Relatos salvajes de Szifrón gana cada vez mayor legitimidad pero que no es otra cosa que puro fascismo disfrazado. Para exigir respeto, primero hay que demostrarlo. Incluso si lxsalumnxs efectivamente tuvieron una actitud negativa, la respuesta no pudo ser nunca tal andanada de violencia verbal: Laura Cogni de Bru, profesora de Didáctica, debería ser la primera en saberlo.

Jorge Luis Peralta