¿Cuán importante es planificar eficientemente una ciudad anticipándose a la acción?
Planificación urbana es –como razonamiento básico- pensar un ejido habitable o habitado teniendo en cuenta factores y necesidades pasadas y presentes, que permitan identificar con antelación ordenadas y bien priorizadas etapas de crecimiento.
En no pocas ciudades de Latinoamérica observamos extensos centros urbanos de dinámico crecimiento que conviven en un territorio de escasa infraestructura. Sus periferias crecen indiscriminada y arbitrariamente, modificando a diario el paisaje natural y dejando a su paso grandes extensiones de territorio sin intervención planificada de lo público. Estos escenarios, en muchos casos, convierten a nuestras ciudades en caldo de cultivo para el desarrollo de problemáticas sociales, culturales y ambientales.
La inmediatez generalmente le gana a lo importante y anula espacios de reflexión y operación para la transformación. La distancia entre discurso y acción evidencia la pérdida de la dimensión social de nuestras ciudades y propicia la existencia de escenarios urbanos menos inclusivos.
¿Cómo intervenir en estos contextos con sensibilidad y eficiencia?
¿Cómo generar espacios urbanos más inclusivos, que sean un verdadero aporte a la calidad de vida?
Pero también mirando Latinoamérica encontramos algunas respuestas a estos interrogantes; muy buenos ejemplos de atención e intención de solución a esta problemática.Concentrar esa mirada puntualmente en Medellín, Colombia, nos sitúa frente a un caso paradigmático de planificación y transformación en un tono de actuación.
En el año 2004, cuando Sergio Fajardo asumió el cargo de alcalde de Medellín dijo que su objetivo principal era transformar la capital antioqueña a través de la educación, el emprendimiento, la innovación, la renovación urbana y la cultura. Ese año el ex alcalde comenzó con su programa Medellín la más educada, uniendo a los paisas en un objetivo común, cambiando con esta política la asociación de esta ciudad con el narcotráfico y la violencia por la de la innovación. Además, con este trabajo se demostró como el sector público y privado pueden trabajar en conjunto para lograr grandes cosas.
Un nuevo contrato social en un plano ético, y el trazado de un plan urbano de desarrollo estratégico en un plano pragmático, marcaron el rumbo. Centros culturales que fueron construidos, aportaron infraestructura y contención social en los puntos de mayor sensibilidad social. La intervención y re-construcción de un nuevo espacio público cargado de programa social, aportó dinamismo urbano y re-conquistó las calles. La creación y construcción de nuevo transporte público, como el metro cable, mejoró la conectividad de la ciudad otorgando mejores oportunidades e introduciendo valores de sostenibilidad urbana.
Nos permitimos estudiar desde hace algunos años la planificación, acción y resultados de Medellín.
El poder de transformación que alcanzaron estas nuevas políticas de desarrollo urbano marcan hoy el pulso del compromiso ciudadano y es guía de sus nuevas conductas.En 2013 la capital antioqueña logró imponerse por encima de 200 ciudades de los cinco continentes como las mas innovadora del mundo, dejando a un lado ciudades europeas, asiáticas y estadounidenses que siempre han estado en los primeros lugares.
Por supuesto que los buenos ejemplos urbanos no son exactamente replicables en otro sitio y contexto, pero es valioso imitar la voluntad de las ciudades que se animaron a evolucionar. Contradictoriamente Mendoza, cargada de históricas y heroicas conquistas urbanas, de alguna manera pareciera estar adormecida. Insensiblemente nos acostumbra a una peligrosa adaptación pesimista de lo que apenas tenemos y nos hace imaginar como utopías lejanas, mejores realidades urbanas de otras latitudes.
Pero hay muy buenos antecedentes históricos que muestran que la temática captó la inquietud de muchos a través del tiempo. Es importante tener presente que en el siglo XIX el mismísimo Don José de San Martín se ocupó personalmente de redactar ordenamientos catastrales en Mendoza; también que a fines del mismo siglo Ballofet diagramó una nueva traza de ciudad. Que a principios del siglo XX hubieron muchas acciones concretas entre ellas el Parque Gral San Martin de Carlos Thays. Que en 1940 se comenzaron los estudios de un pre-plan urbano que invitaba a pensar un órden contemporáneo y futuro de crecimiento de nuestra ciudad y su relación con nuestras áreas agrícolas, los secanos y también las zonas montañosas.Desde aquellos años con poco mas de 550.000 habitantes a hoy con casi 2.000.000 la evolución urbana no acompañó el crecimiento demográfico y sus necesidades. Cabe mencionar que mas del 60% de la población de la provincia se encuentra en el denominado Gran Mendoza.
Siguieron las décadas en las que numerosos profesionales y equipos técnicos se preocuparon y ocuparon de este tema sin lograr todavía unificar una línea de pensamiento y acción que pueda considerarse política de Estado. Que mas allá de cómo se vayan sucediendo los gobiernos exista un plan urbano que sea un eje de acción común a todos.
Desde hace un lustro contamos con la Ley 8051 de Ordenamiento Territorial. Ésta puede y debe ser la base y punto de partida del nuevo Master Plan Urbano de la Mendoza del año 2070.
Hoy es posible recopilar todo lo ya estudiado en estos casi 80 años y analizar con profundidad distintos sectores metropolitanos. Es posible consensuar planes de acción para la implementación rápida y eficiente de las temáticas específicas relacionadas con el urbanismo que contempla esta Ley.
Debemos ser capaces de reaccionar y cambiar.
Comprender la verdadera dimensión de nuestros problemas urbanos es a priori necesario. La compleja realidad de los municipios y de su espacio público nos exige en una primera instancia, claridad para el análisis y el planeamiento y luego decisión política para hacer lo verdaderamente importante trascendiendo el apuro de lo inmediato y las fronteras departamentales.
Superar el valioso, pero ya insuficiente, legado material de nuestro pasado de la plaza, la acequia y el árbol, asimilar su legado cultural como verdaderas herramientas sustentables vigentes y construir con ello, nueva calidad de espacio público frente a las problemáticas ambientales, sociales y culturales de la ciudad contemporánea.
Esta cualificación y comprensión del espacio público debe tener al habitante como eje central de su planificación y construcción. Así, sensaciones de identificación y pertenencia, serán motor de su valoración, uso y cuidado. No es casualidad hoy que algunos gobiernos introducen el Ministerio de Espacio Público para un su abordaje amplio y calificado.
Pensar siempre en el 2070 pero identificar el bien común que HOY pueda transformarse en tangible dentro de lo que esté al alcance de las economías contemporáneas. No pretender cargar todo este peso a las arcas públicas sino estudiar la generación de recursos en donde converjan esfuerzos privados y estatales con beneficios para ambos, pero sobre todo con resultados visibles en el espacio público.
Hoy, es nuestra obligación ordenar el crecimiento, proyectar la re-conquista de lo público y construir desde una mirada sustentable con el suficiente poder de aporte y transformación de la condición social de la ciudad que pareciera ser, al igual que ocurrió en Medellín, el proceso que marcará el rumbo del trabajo necesario.
Hoy, es importante planificar la Mendoza de los próximos cincuenta años.
(*) Manuel Filice, Ariel Furtado y Mario Isgró, arquitectos.