La aparición de la tecnología 2.0 (y su posterior desarrollo) y de los medios virtuales de comunicación llevaron a muchos a pensar en una reformulación del concepto de periodismo, en el que serían partícipes los lectores, aquellas personas invisibles que hasta entonces habían estado pasivas (aunque algunas vías de participación tuvieran) del otro lado del papel, de la pantalla o del parlante.
Sin dudas, el periodismo debió repensarse, y este, a no dudarlo, es un proceso en el que aún se encuentra. Y también comenzó a repensarse el receptor de la información, porque junto con los medios digitales aparecieron los foros, aquellos espacios en los que los lectores de diarios virtuales o los oyentes de radios con transmisión vía internet tienen la posibilidad de expresar su parecer sobre lo que leen o escuchan, su inconformismo, o de realizar aportes a lo que se está informando.
La velocidad a la que se desarrolla la tecnología nos hace pensar que tanto los medios digitales como los periodistas que en ellos trabajan y los foristas ni siquiera hemos llegado a la adolescencia tecnológica, sino que estamos, en el mejor de los casos, en la infancia tecnológica. Y es que con cada avance sentimos que el estadio en el que estábamos era el piso y no el techo.
Los medios de comunicación en los que el periodismo digital se toma en serio (y creemos que podemos considerarnos entre ellos) revisan sus prácticas, proponen nuevos contenidos, buscan la repercusión de sus publicaciones vía redes sociales, impulsan a sus periodistas a trabajar de acuerdo a las exigencias de los lectores de cada una de las secciones. Nos falta mucho camino por recorrer, pero somos conscientes de eso.
En tanto, del otro lado, hay lectores que sabemos que son exigentes, que no se conformarán con lo que les ofrezcamos, que siempre nos pedirán más y que nos lo hacen saber, entre otras formas, a través de los foros.
Hay lectores especialistas en temas de medicina que nos hacen sus aportes cuando un artículo trata un tema específico, hay lectores conocedores de las leyes que corrigen a los entrevistados (especialmente si estos son políticos) cuando pretenden ampararse en la interpretación de algún artículo, hay investigadores que le otorgan un gran valor agregado con sus comentarios a un artículo científico. Hay lectores que discuten con gran altura con otros lectores y que regresan regularmente al artículo que comentaron para ver si alguien les respondió. Hay lectores que se comunican con nosotros para ofrecer su colaboración, cuando no un descargo o un artículo explicativo sobre un tema en particular. Hay lectores que entendieron cuál era el sentido, el fin de los foros.
Pero hay lectores que, aprovechándose del anonimato que da un nick, es decir, un alias, utilizan los foros sólo para desacreditar, desprestigiar, insultar y hasta condenar a los entrevistados, a los personajes protagonistas de la noticia, al periodista que escribió el artículo, al columnista que dio su opinión e incluso a otros foristas.
Estos lectores seguramente no tendrían la misma energía para decir las cosas que dicen si sus nombres y apellidos quedaran expuestos. De hecho, no nos imaginamos a estos lectores llamando a una radio para dejar un mensaje del tenor de los que escriben en el foro, y mucho menos enviando una carta a un diario de papel para que publicaran o los primeros reprodujeran sus insultos.
Por decisión editorial, MDZ Online no publica más los comentarios de los foristas en los que se insulte, se agravie, se denueste, se discrimine o se inculpe a una persona. Y, vaya paradoja, el segundo grupo de foristas, el que está integrado por personas que insultan, agravian, denuestan, discriminan e inculpan, han comenzado a quejarse asegurando que MDZ Online censura sus comentarios.
Estamos hablando, incluso, de sentido común, porque no se puede publicar un comentario en el que se acusa a alguien de ladrón, asesino, violador, corrupto o cualquier otro cargo sin que la Justicia lo haya hecho, y mucho menos si la Justicia ha dictaminado que esa persona no cometió el delito que el forista le quiere imputar. Y esto es sólo un ejemplo, porque el abanico de formas peyorativas con las que cuentan estos foristas parece infinito.
Sin embargo, a pesar de que el sentido común induciría a cualquiera a pensar que lo anterior no se puede hacer con la liviandad con que algunos lo hacen, hay foristas que hasta parecen regodearse en el hecho de tomarse el trabajo de insultar a alguien.
Desde MDZ Online buscamos que el concepto de medio digital se desarrolle a niveles que, seguramente, aún no podemos sospechar, y creemos que una forma de alcanzar un periodismo serio es filtrando los comentarios de los foristas que no respetan a las demás personas.
Si en realidad todos esos foristas que acusan a los protagonistas de algunas noticias de ladrones, evasores, corruptos o lo que fuera tienen alguna prueba, que vayan a la Justicia o que se acerquen a nuestra Redacción.
Y en cuanto a insultar, los invitamos a que lo hagan por las redes sociales, si es que tanto les place que otros internautas disfruten de su creatividad para hacerlo, y junto con eso a dar la cara, si lo que buscan es el “reconocimiento”.
La tecnología nos da la oportunidad de construir otra forma de periodismo y, por lo tanto, otra forma de receptor de la información. El compromiso está en ambas partes.