Está demostrado por estadísticas que la mayoría de los argentinos se resiste a la continuidad del estilo político que encarna el Gobierno nacional. Aún entre aquellos que evalúan positivamente la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, una gran proporción entiende que se trata de un ciclo agotado.
Pero todos saben, también, que la sucesión necesita condiciones de gobernabilidad y sólidos acuerdos entre las distintas fuerzas políticas y sociales que trabajan para la restauración argentina. Esto explica la respuesta favorable que ha recibido cada acción tendiente a construir un acuerdo programático amplio, donde estén incluidas las expresiones más representativas del arco opositor.
El Frente Renovador, sin ir más lejos, contó con una gran popularidad desde el comienzo por plantear este objetivo.
No es para menos. A nadie le interesa que el país se encuentre otra vez amenazado por los peligros que supone un gobierno aislado y vulnerable, surgido de las filas de un partido personalista. Posibilidad ésta que pone a muchos argentinos ante la disyuntiva de optar por la resignación del continuismo, antes que afrontar los riesgos del cambio en tales condiciones.
El Pro de Mauricio Macri parece omitir esta situación, que ya detectan los principales sondeos electorales, donde el sumiso Daniel Scioli aparece encabezando la intención de voto. Más interesado en construir muros que puentes, el jefe de Gobierno porteño ha impedido que se realice una gran primaria abierta de la que resulte consagrada una fórmula capaz de derrotar al oficialismo y conformar el futuro gobierno, con todas las garantías que la sociedad reclama.
Macri desoye hasta la sugerencia de sus propios aliados del radicalismo –así como de organizaciones sindicales y empresarias afines– de sumar a Sergio Massa en un gran movimiento democrático, republicano y federal. Podría decirse, incluso, que con su obstinada negativa se está convirtiendo en el principal hacedor del triunfo kirchnerista.
Por el contrario, desde el Frente Renovador creemos que, cuando el objetivo es el bien común, no hay lugar para las exclusiones arbitrarias. En tal sentido, el pueblo mendocino ha mostrado el camino a seguir. Tanto por su apoyo masivo al candidato de Cambia Mendoza –propuesta electoral que conforman la Unión Cívica Radical, el Pro y el Frente Renovador, entre otros–, como al soslayar los intentos del macrismo de competir aisladamente en algunos departamentos.
La situación está planteada con toda claridad: unidad para el cambio o victoria del continuismo. Instancia que nos compromete a todos los dirigentes de la oposición a encontrar una solución política viable y de vocación mayoritaria.
El Frente Renovador de Mendoza, una vez más, se declara dispuesto a trabajar por ella.
Guillermo Pereyra - Enrique Thomas - Jorge Difonso