El domingo 5 de Abril, Alejandro Frías publicó en MDZ una columna titulada “La paradoja ineludible de la izquierda”, en la que discute con la intervención del FIT en la legislatura provincial. Escribimos esta nota ya que creemos necesario responder sus argumentos.
El FIT tenía razón en no avalar la sesión secreta
Como primer punto podemos coincidir en las categorías de “papelón” o “desbarranco” que protagonizaron el PJ y la UCR-PRO en la sesión secreta del 31 de marzo en la que debían votarse los pliegos para la elección de los magistrados que integrarían la Corte, entre ellos el de Miriam Gallardo.
Esa votación secreta y la elección a dedo por parte de unos pocos senadores y el Poder Ejecutivo provincial, es un privilegio tanto de esta casta política como de la casta judicial, que cobra decenas de miles de pesos mensuales, no paga impuestos a las ganancias y tiene cargos de por vida.
La crisis que abrió el uso y abuso del antidemocrático voto “secreto” quedó a la vista de toda la provincia, y los senadores que lo avalaron con su presencia son incapaces de explicar qué es lo que ocurrió en la votación. Las versiones se contraponen unas con otras y el número de bolillas blancas es mayor a los que reconocen haberlas puesto en la urna. Ahora se dice incluso que una senadora podría haber votado dos veces. Como es imposible saber quién miente en el “juego de bolillas”, la mugre se intenta tapar con oportunismo electoral.
Alejandro Frías no desconoce esto, pero debate con una posición política que no se corresponde con la del desempeño legislativo del Frente de Izquierda. Noelia Barbeito tiene asistencia perfecta (sí, perfecta) en las sesiones desde que asumió en su banca. Ha tenido un rol destacado en las comisiones que integra y ha sido una de las legisladoras que más proyectos presentó según el observatorio de la UNCuyo. Las únicas dos sesiones en que se negó a participar fueron las sesiones secretas de la cámara alta en la que se votaron las autoridades judiciales. Esa diplomacia secreta va contra los principios de cualquier político que quiera presentarse como democrático, y por supuesto contra los principios del FIT. En ella se tejen los peores acuerdos, intrigas y trampas contra el pueblo trabajador. La sesión del pasado martes no fue la excepción, al contrario: se llegó a hablar hasta de “golpe institucional”, todo a espaldas de los mendocinos que no tienen forma de saber quién miente.
No tenemos ninguna duda que tanto el PJ como la UCR-PRO hubieran usado la participación de Barbeito en la escandalosa sesión de la semana pasada para sembrar un manto de dudas sobre su posición, votación o argumentación. Los parlamentarios del FIT debaten y rinden cuentas siempre en sesiones públicas, nunca a puertas cerradas. Nada de lo que digan o voten se hará a espaldas de los mendocinos. Por ello mismo presentaron incluso un proyecto para que se filmen y transmitan por Internet las sesiones legislativas, tal como se hace en el Congreso Nacional, que como no podía ser de otra forma está cajoneado en la legislatura.
Ahora, tanto Bermejo como Cornejo han tenido que reconocer que hay que terminar con las sesiones secretas, tal como lo dijo el FIT. Lo único en lo que no pueden ponerse de acuerdo es sobre qué ocurrió realmente allí adentro.
La disputa política detrás los secretos legislativos
El ejecutivo del Frente Para la Victoria no quería perder estos meses de mayoría legislativa sin designar a su gente en las vacantes de la Corte. Sumar fieles en una corporación judicial que hoy cuenta con mayoría radical era una tarea impostergable para un gobierno en retirada. Nada queda en Mendoza de la retórica kirchnerista sobre “democratizar la justicia”. El intento de designar a su apoderada partidaria en el máximo tribunal de la provincia es la muestra más clara del bonapartismo impotente con el que Paco Pérez quiere llegar a diciembre. Si a nivel nacional el kirchnerismo desarrolló con “justicia legítima” una fuerte corriente militante al interior del Poder Judicial y el Ministerio Público, a nivel provincial el gobierno sciolista ya no apela a ninguna figura o discurso progresista, por eso se jugó por una abogada cuyos únicos papeles eran ser la representante partidaria de Bermejo y el Chueco Mazzón.
La UCR de Mauricio Macri vio en esta maniobra la oportunidad para recuperar la “república perdida”, defendiendo la “idoneidad” de la Corte en la que tiene la mayoría. Una Corte que no dudó en fallar contra las maestras de Sute que se movilizaban por sus derechos en las calles de la Ciudad de Mendoza, hoy apropiadas por la UCR de Fayad y Suárez, y a favor del acuerdo entre la UCR y el PJ para sacarle la mayoría de los espacios de televisión y radio al Frente de Izquierda en las elecciones municipales y provincial, por mencionar sólo dos ejemplos. Detrás de las banderas de la “idoneidad profesional”, la “independencia de poderes” y de “evitar un golpe institucional”, la UCR montó su discurso electoral de defensa de la casta del “partido judicial” con la que marchó el 18F, y desde la que co-gobierna con el PJ en negociaciones que llegan hasta el endeudamiento externo y el presupuesto provincial.
Históricamente la centroizquierda, e incluso algunos partidos de izquierda, cedieron frente a estas polarizaciones en favor de uno u otro bando, perdiendo su independencia política. Unos se disolvieron en el apoyo al peronismo en pos de defenderlo frente a los “poderes fácticos”. Otros, como la izquierda de la Unión Democrática, el Frepaso o los que marcharon con la sociedad rural, justificaron la pérdida de su independencia con el argumento de no favorecer al oficialismo de turno. Fueron esas las “jugadas de pizarrón” que los borraron por décadas del mapa de los grandes acontecimientos históricos.
La emergencia del FIT frente a la crisis del kirchnerismo se debió justamente al respeto ganado entre los trabajadores, las mujeres y la juventud por su independencia política frente a todos los bandos patronales. El FIT es una coalición que tiene en su programa fundacional la lucha por la elección directa de los jueces y fiscales desde el 2011. Mantuvo esta consigna aún frente a grandes crisis nacionales como la generada por la muerte del fiscal Nisman. La UCR intentó presionar al FIT para que se sume a su política electoral oportunista, conociendo de antemano nuestra posición frente a estas votaciones secretas y, sin haberla criticado en la anterior votación de jueces del 2014, montaron una clásica operación difamatoria diciendo que nuestra política trataba de favorecer al oficialismo. Barbeito no sólo defendió los principios del FIT, sino que peleó valientemente por ellos haciéndose presente en la Legislatura para denunciar lo que estaba sucediendo puertas adentro y dio una conferencia de prensa a más de 20 periodistas acreditados que reflejaron una denuncia que pocos minutos después se confirmaría en forma categórica. No reconocer ésto y hablar de "faltazo", más allá de que se pueda compartir o no la política del FIT, es perder de vista la objetividad de los hechos.
La representación del FIT
En tan sólo diez meses de mandato, el Frente de Izquierda ha presentado más de un centenar de proyectos en la legislatura provincial, y varias decenas más en los Concejos Deliberantes. En el Congreso Nacional Nicolás Del Caño ha presentado como autor o co-autor cerca de 150 proyectos.
Entre estas iniciativas parlamentarias se encuentran planteos claros para resolver las necesidades populares, como lo es la propuesta de prohibir los despidos y suspensiones declarando la emergencia laboral, el establecimiento de un salario mínimo equivalente al costo de la canasta familiar, la exigencia del 82% móvil para todos los jubilados, la estatización de toda la industria hidrocarburífera, la legalización y despenalización del derecho al aborto, la propuesta de adhesión al protocolo del aborto no punible en Mendoza, el proyecto para terminar con la precarización laboral en el ámbito público, el boleto educativo gratuito o la apertura de los archivos de la dictadura militar, entre muchos otros.
Por lo tanto, es imposible ocultar que el Frente de Izquierda participa, y mucho, en el ámbito legislativo. Pero no somos ingenuos y estamos convencidos de que para lograr estas demandas -que peronistas, macristas y radicales han ignorado durante décadas- es necesaria la más amplia movilización popular. Por eso nuestros legisladores han participado activamente en las movilizaciones y luchas de los trabajadores de IMPSA, el Comedor Universitario, los municipales de Lavalle, los trabajadores de la educación, de Lear y Donnelley, en la lucha contra la minería contaminante, contra la impunidad del gatillo fácil o por los derechos de las mujeres.
El FIT está en la legislatura y en las calles, junto a los trabajadores, las mujeres y la juventud. Ha demostrado otra forma de hacer política, no sólo cobrando como una maestra, sino también poniendo los escaños conquistados al servicio de defender y fortalecer la lucha por los intereses del pueblo pobre y trabajador.
Es cierto que nuestra ideología va todavía mucho más allá, y luchamos por un sistema social sin opresión ni explotación, sin una clase parasitaria que se enriquezca a costa de los padecimientos de la gran mayoría, y en todo caso nuestra ideología fortalece la política que representamos.
Como lo hizo Barbeito en la sesión del senado de este martes, insistimos: para terminar con la casta judicial y las votaciones legislativas a espaldas del pueblo, hay que eliminar las sesiones secretas, pero también hay que garantizar la elección directa de todos los jueces por sufragio universal, terminar con los cargos vitalicios, imponer que todos los funcionarios y jueces cobren lo mismo que una maestra y garantizar la revocabilidad de los cargos y el establecimiento de los juicios por jurados. Esa es la propuesta que sostenemos desde el Frente de Izquierda.
*Enrique Jasid es asesor parlamentario de la Diputada Cecilia Soria.