La noticia pudo haber pasado un tanto desapercibida entre las idas y venidas del paro nacional, las chicanas políticas de turno, las cuentas de Máximo que empezaron como desmentida y terminaron casi en candidatura virtual y la cadena nacional para decir que todos debemos ser más solidarios y revolearle palos al gremialismo. Pero en esa maromba informativa, ayer por la tarde, se rechazó la destitución del juez Axel López.
Axel López estaba en el banquillo por mal desempeño de sus funciones como magistrado, al haber concedido la libertad condicional a Juan Ernesto Cabeza, condenado a 24 años de prisión por cuatro violaciones, quien dos semanas después de salir intentó abusar y mató a Tatiana Kolodziey, de 33 años, en el Chaco.
López, cuya defensa fue ejercida por el ex juez de la Corte Eugenio Zaffaroni, también fue denunciado por Matías Bagnato, el joven que en 1994 sobrevivió al incendio de su casa por parte de Fructuoso Álvarez González, quien mató a cuatro miembros de su familia y a un amigo. El pedido de Bagnato fue porque, en 2011, Álvarez González quedó definitivamente libre porque el juez López nunca respondió a un oficio en el que debía decidir si se procedía a la detención del acusado.
Además, se lo cuestionó, entre otros casos, por la liberación de Pablo Díaz, condenado a 19 años de prisión por violar a una nena de 12 años, que durante una salida transitoria otorgada por López en 2012, intentó abusar de Soledad Bargna, de 19 años, y la mató de 26 puñaladas a sólo tres cuadras de donde había cometido su primer delito, en el barrio porteño de Caballito.
Gracias a las "salidas condicionales" que López otorgaba, al menos dos mujeres fueron asesinadas. Dos chicas, dos pibas como vos y como yo a las cuales un violador no pudo someterlas y les arrancó la vida.
¿Y cuánto vale hoy la vida de Soledad y de Tatiana? Nada. Al menos esa es la respuesta que la justicia argentina da al mantener a López en su puesto sin siquiera una sanción.
Me pregunto con qué cara, Zaffaroni, homenajeado hace poco caso como si fuese un San Martín posmoderno, puede llevar adelante la defensa de un cómplice de asesinos. Porque López no es más que eso. Es una persona que le dio libertad a violadores reincidentes sin más. A asesinos, asesinos que volvieron a matar.
Muchas veces como mujer en este país siento que las balanzas de la justicia pesan más si del otro lado hay un varón. Cuando llegan a mí mujeres que sufren la violencia por parte de ex parejas y sienten que hacer público su caso es casi la única opción posible. Cuando tengo que explicar que no importa si una mujer usa short o minifalda, que eso no amerita un abuso. Cuando una mujer con recursos aborta en una clínica privada y a escondidas y una mujer pobre aborta también escondida pero en un tugurio roñoso, donde más de una vez deja la vida.
Hoy esa sensación volvió a pegarme fuerte. Te matan, te violan y siguen todos participando. Como si nada más pasara. Excepto la muerte.
Clarisa Ercolano