Crecen las denuncias de violencia hacia las mujeres en la provincia. Tras la denuncia pública en las redes sociales de Sofía Ferrer, la hija del ex precandidato a gobernador por la lista de Rodríguez Saá, Carlos Ferrer (que renunció luego del escándalo desatado), la Dirección de la Mujer de la Suprema Corte reveló cifras alarmantes.
Se reciben 15 denuncias de violencia al día, sólo en el Gran Mendoza, ya que el organismo ni siquiera está previsto para atender a víctimas de los departamentos del interior. Según investigaciones de las organizaciones de mujeres, el presupuesto asignado en materia de violencia de género fue apenas del 0,0018% del presupuesto nacional.
La cifra que recibió en 2014 el Consejo Nacional de las Mujeres, órgano encargado de aplicar la Ley 26. 485 “destinada a prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género”, fue de $16.233.262, ¡la ínfima suma de $ 0,80 centavos por cada mujer en Argentina en todo un año! Esta cifra es alarmante, si se tiene en cuenta que una de cada cuatro mujeres en el país sufre violencia y se comete un femicidio cada 30 horas. Como consecuencia del desfinanciamiento, las medidas que prevé esta ley no se aplican por falta de recursos, como la creación de refugios para las mujeres en situación de violencia. Si algo estremece, es saber que una mujer muere cada 30 horas en el país, y ver todos los días nuevas Daianas, Melinas, Paolas, tratadas –literalmente- como basura, como objetos descartables e inservibles.
Cada mujer asesinada se convierte en una jugosa noticia, los medios publican todos los morbosos detalles de la muerte y de la violencia sobre los cuerpos, se multiplican las “explicaciones” (salió sola, estaba vestida así, ¿por qué no denunció?, le gustaba mucho el boliche). Al largo camino de invisibilización en las comisarías, en los hospitales, en los juzgados, le sigue la explosión mediática, encargada de mostrar el “castigo ejemplar” que vamos a sufrir las mujeres si no seguimos ciertas “pautas” de comportamiento.
Este recrudecimiento de la violencia contra las mujeres puso sobre la mesa un debate político, tanto más cuando las denuncias han salpicado, cada vez más, a distintos funcionarios o empresarios (o las dos cosas), como Carlos Ferrer del partido Es Posible, el presidente de la Lepra Dardo Agost y el intendente de Santa Rosa, Sergio Salgado. A este último, acusado por su ex pareja, le brindó su apoyo el mismísimo gobernador, quien dijo que se trataba de “un tema privado” y cuestionó la denuncia hecha por Bárbara Dorcemaine, planteando que “no hay que tomar como cierto todo lo que se denuncia”.
De esta manera, respaldó al imputado intendente del PJ para pelear la reelección en el departamento. Los funcionarios del kirchnerismo reivindican la política del gobierno nacional en materia de género, pero, ¿qué tienen para decir de la violencia hacia las mujeres en la provincia y el país, que ha llevado a distintas organizaciones de mujeres y sectores políticos –entre ellos la candidata a Gobernadora por el Frente de Izquierda, Noelia Barbeito- a pedir que se declare el estado de emergencia por violencia de género? ¿Por qué después de todos estos años, ni siquiera está reglamentado el protocolo de abortos no punibles para mujeres y niñas víctimas de violaciones? Una “deuda de la democracia” -como tanto les gusta nombrar a los derechos negados por el kirchnerismo- el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, que negó sistemáticamente el gobierno de Cristina, ¿va a saldarse con un futuro gobierno de Scioli? Una vez que las PASO definan quiénes serán los candidatos del peronismo, ¿el candidato del proyecto será Bermejo, opositor al derecho al aborto y hasta al matrimonio igualitario?
A través de la senadora Claudia Najul, la UCR cuestionó a Pérez diciendo que la violencia de género no es un tema privado y que debe estar en la agenda pública. ¿Puede acaso haber una agenda progresista para las mujeres en una alianza con el PRO? Justamente cuando Macri acaba de cerrar el programa de atención a víctimas de delitos sexuales, o después del inolvidable folleto que llamaba a la abstinencia sexual a las mujeres para prevenir el HIV, o cuando lleva de candidato a gobernador de Santa Fe al misógino Del Sel, esta alianza derechista no significará ningún avance para nosotras.
¿Cómo “enfrentar a la derecha”, tanto la oficialista como la opositora, y avanzar en conquistar nuestros derechos? Porque no sólo hemos visto femicidios y violencia: también hemos visto búsquedas incansables por Johana, por Morena, hemos visto un gran repudio a nuestra cosificación en eventos como la elección de la Reina de la Vendimia, o al discurso mediático que nos indica cuál es el largo de falda o la hora de llegada prudente para evitar que nos maten. Es cierto que no se habla demasiado de esta bronca, o de cómo se puede movilizar una provincia entera para encontrar a una niña o una mujer. Pero patear la agenda es una tarea de un movimiento de mujeres que no se contente con mendigar sus derechos, sino con conquistarlos en las calles.