Hace unos cuantos años la familia Vila aprovecha la Fiesta de La Vendimia, para hacer su propio evento, con la concurrencia de personajes mediáticos como artistas de variedades, panelistas de programa de chimentos, empresarios que en realidad son, casi todos, buscadores de negocios a costilla del estado, es decir de los contribuyentes y una variada presencia política de niveles municipales, provinciales y nacionales.
Cada puede organizar las fiestas que quieran y los invitados pueden decidir la concurrencia o la inasistencia a esto que denominan la “vendimia solidaria”.
También el que esto escribe puede comentar y criticar a quiénes teniendo responsabilidades en los elencos dirigentes del país, se prestan a participar de eventos con personajes cuestionados por sus actos empresarios y personales.
La confusión de lo público y lo privado es uno de los problemas más serios de la Argentina pues es la fuente de la enorme corrupción que soporta el país y que distorsiona la economía y lo que es peor lleva al desprestigio de las instituciones.
El grupo Vila ha usurpado tierras públicas, en las que ha promovido urbanizaciones como Dalvian, ha incumplido fallos de la Corte Suprema, ha violado la Ley de Medios, con total indiferencia de las autoridades de aplicación, quedando en claro que esa Ley es sólo para Clarin, por el simple hecho de haber criticado actos del gobierno.
El grupo Vila Manzano es contratista y concesionario del Estado en distintas jurisdicciones, donde se caracteriza por sus incumplimientos, como el caso de las áreas petroleras de Chubut y de nuestra provincia.
Tomaron estado público la agresión sufrida por un subsecretario de deportes de la Provincia durante el gobierno de Julio Cobos, o el ataque salvaje al periodista Enrique Llamas de Madariaga por haberle ganado un juicio laboral, o el asesinato de personas del que fue sobreseído escandalosamente en 48 horas.
No habla bien de la política argentina actual la presencia de tantos intendentes, legisladores provinciales y nacionales, mezclados con personajes menores de la farándula y menos de candidatos presidenciales.
Tal vez la causa pase por el cambio en la procedencia de los políticos actuales. Hasta hace un tiempo personas con desempeño en distintos ámbitos de la actividad privada, se dedicaban a la política como un servicio público. Al finalizar sus mandatos legislativos o cesar en sus cargos ejecutivos regresaban a sus actividades habituales.
Hoy la política se ha convertido en una vía de ascenso económico y social, por eso buscan perpetuarse y en lo posible formar dinastías como en los municipios de la Provincia que ya parecen feudos como los de Santiago del Estero, como sucede en San Rafael o Maipú.
En el camino del ascenso el contacto con famosos es buscado sin importar esa mezcla de travestis, operadores de negociados, prostitutas a las que ahora se denominan “modelos” y que en una escena que puede ser felliniana o para ser más autóctono discepoliana incluye a la imagen de la Virgen de la Carrodilla y donde la única vinculación con la vendimia es la de José Luis Manzano, bodeguero desde el paso por el poder, cuando robó para la corona como tituló Horacio Verbitsky, el relato sobre la corrupción del menemismo y su operador mendocino.
Este almuerzo de la “vendimia solidaria”, es más patético, por las características de los invitantes, que merecen estar en las páginas de policiales, Es una muestra más de la degradación de la política de esta nueva oligarquía que tiene todos los defectos pero ninguna de las virtudes de la clase patricia que construyó una nación moderna en un desierto.
(*) Gustavo Gutiérrez es Presidente de la Coalición Cívica de Mendoza.