Me parece que debate no tiene un ganador bien visible. En un debate así no valen las ideas sino las apariencias. Lo que vale son los goles de media cancha y no vi ninguno.
No sé si lo gestual tendrá un efecto cuantificable en el votante indeciso, el único que importa hoy. Pero Macri apareció como una versión de lo nuevo (no me refiero al contenido) y Scioli apareció como lo antiguo. Usó cierto lenguaje del peronismo antiguo cuando el imperialismo era una categoría que explicaba todo. Y cierto estilo del político tradicional que habla con enorme énfasis como si estuviera al aire libre sin micrófonos.
Scioli quedó atrapado en una posición imposible: quiso despegarse del kirchnerismo pero no se animó al criticarlo pese a que tenía que ganar porque venía de perder. Y eso no fue por indecisión o temor. Es que si criticaba al kirchnerismo perdía votos. El problema es que al no criticarlo, no ganaba votos.
El rating mayor a 50 puntos muestra la necesidad que tenía la sociedad de ver a los candidatos en un debate frente a frente.
(Testimonio tomado del Facebook)